Según ambos entrenadores, la batalla por la supremacía en el mundo árabe, y un puesto contra el São Paulo en la semifinal del Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA Copa TOYOTA Japón 2005, tuvo un momento decisivo en el que dio un giro irreversible. El Al Ahly dominó ampliamente el primer tiempo pero fue incapaz de transformar su posesión del balón (del 61%, según la estadística) en algo mucho más tangible.

Fuera lo que fuera lo que el entrenador rumano Anghel Iordanescu dijo a sus hombres en la arenga que les dedicó durante el descanso, no hay duda de que surtió efecto. El Al Ittihad que saltó al terreno de juego en la segunda parte era un equipo mucho más agresivo, que llegó a crear más y más ocasiones de gol conforme avanzaba el encuentro. Y, al final, cuando faltaban tan sólo 12 minutos para el final del partido, su capitán, Mohamed Noor, colocó el lanzamiento fatal para desesperación del conjunto egipcio.

Iordanescu se deshizo en sonrisas respetuosas en sus declaraciones a los periodistas. "Enhorabuena a mis jugadores", empezó. "Para ser justo, no jugamos bien los primeros 45 minutos. Creo que le teníamos un poco de miedo al rival y, posiblemente, lo respetamos demasiado".

"En la segunda mitad, intentamos construir nuestro juego mediante la posesión y le causamos muchos más problemas al contrario. Creo que fue en la segunda parte cuando merecimos esta victoria. Sin embargo, si ellos hubieran marcado en el primer tiempo, que lo merecieron, el resultado podría haber sido muy diferente".

"Vimos tres vídeos del Al Ahly y yo fui personalmente a El Cairo para la final de la Liga de Campeones africana, por eso sabemos muy bien que no se pueden comparar ambos equipos", añadió como respuesta a otra pregunta. "Es una competición totalmente diferente, con más presión y unos espectadores diferentes. Tampoco se puede comparar a este Al Ittihad con aquel equipo que disputó la final de la Liga de Campeones asiática. Pero así es el fútbol; tienes que jugar en cualquier circunstancia".

El rumano sonrió ampliamente ante la idea del encuentro de semifinales contra el São Paulo del próximo miércoles: "Nos faltan cinco jugadores y no nos quedan muchas opciones para efectuar cambios si los jugadores están cansados o lesionados. Por suerte, esta victoria nos dará mucha confianza".

Balones largos y extremos ausentes
"Mi enhorabuena para el Al Ittihad", empezó el magnánimo entrenador del Al Ahly, Manuel José, en la rueda de prensa posterior al partido. "Ambos equipos crearon ocasiones de gol, pero el contrario aprovechó la suya en el momento justo. Nosotros disfrutamos de varias ocasiones en la primera parte pero, después del minuto 35, dejamos de jugar bien; no supimos jugar con nuestro estilo habitual".

"En la segunda parte, ellos presionaron muchísimo más. Nos pusimos nerviosos y no supimos desplazar bien el balón. En lugar de eso, nos dedicamos a lanzar balones largos, que eran demasiado fáciles para sus altísimos defensas y centrocampistas. Nos faltó agresividad y creatividad".

Una de las características principales del Al Ahly durante esta racha de 55 partidos de imbatibilidad ha sido un uso demoledor de los extremos y de la combinación Motab-Barakat-Aboutrika. Sin embargo, en la glacial noche de Tokio, el trío se quedó helado ante la resuelta defensa del Al Ittihad.

"Nuestras bandas derecha e izquierda no han funcionado hoy. Es justamente el trabajo por las bandas lo que nos ha hecho famosos, pero hoy simplemente no ha funcionado", prosiguió Manuel José. "En el centro del campo perdimos el control del partido. Intenté equilibrar el equipo con una sustitución y poner a Barakat en la derecha, pero no funcionó".

"Algún día teníamos que perder. Ha sido el momento más apropiado, pero así es la vida. Tenemos que aceptar la derrota. El rival mereció la victoria por su actuación en la segunda parte. Ahora tenemos que ganar el siguiente partido. Veremos contra quién nos toca enfrentarnos. Por lo que yo sé, no hemos perdido dos partidos consecutivos en los últimos dos años, así que espero ganar el próximo encuentro".