Recibió un balón en la medialuna del área australiana, controló con el pecho y fusiló al fondo de la red. Salió corriendo a celebrar el gol con sus compañeros y en la banda no pudo contener las lágrimas. "Es el gol más importante de mi carrera, y se lo dedico a mi padre que falleció hace un mes, y a mi madre y mis hermanos", explicaba Christian Bolaños, el goleador de la noche del Deportivo Saprissa, poco después del final del partido controlando a duras penas la emoción.

La jugada que dio la victoria al Monstruo Morado ante el Sydney FC en el partido de cuartos de final del Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA Copa TOYOTA Japón 2005 había sido premeditada, y con nocturnidad, entre Randal Azofeifa y Bolaños. Ambos jugadores se conocen bien y aseguran que algún gol similar anotaron con la selección infantil.

"Yo le había dicho en el cuarto que se fijara en la espalda de la línea de cuatro de ellos, y por suerte yo la pude controlar bien y enviarla al fondo. Un alivio para todos", indicaba.

Siguiendo la filosofía de su entrenador Hernán Medford que defiende la idea del colectivo ante las individualidades, su pupilo le respalda resaltando la importancia de la comunicación para encontrar el camino del éxito. "Uno tienen que hablar con el compañero para saber cómo se va a hacer la jugada".

Pero además de planes tiene que haber calidad para resolver y en las botas de este joven talento de 21 años, y ya cinco temporadas en primera división, hay de sobra. "En estos niveles uno sabe que no se puede dudar ni un segundo, que hay que tener la jugada clarita en la mente. Yo la pensé rápido y sabía que tenía que meterla al palo cruzado". Dicho y hecho.

El gol llegó a los dos minutos de la reanudación. Después de una primera parte en la que el equipo estuvo oscuro y lento, algo cambió en el vestuario. "La verdad es que en el primer tiempo no estuvimos muy bien. Hernán nos dijo que teníamos que apretar un poco mas, que teníamos que buscar el gol, porque en este tipo de competición de nada vale el empate. Y el Sydney fue un rival duro porque obviamente también buscaban el triunfo".

"Sabemos que en estos torneos no puedes fallar en el primer paso y nosotros hemos empezamos con el pie derecho. Esta era la primera motivación que teníamos, y ahora vamos paso a paso. No nos podemos quedar en la nube y tenemos que seguir trabajando", añade.

A pesar de la victoria y de la ilusión especial por encontrarse al Liverpool en las semifinales del Campeonato Mundial de Clubes, Bolaños no estaba completamente satisfecho de su actuación. "Creo que hoy he jugado regular", sentenciaba. Aún así reconoce que esta ha sido el gol más importante de su carrera hasta el momento, "y que vengan más", pedía con una media sonrisa.

Técnico y rápido, se desenvuelve por izquierda y por derecha, y aunque lo suyo es prepara las jugadas de gol para sus compañeros, hoy le tocó a él el pase final. "Evidentemente, este gol significa mucho, en la cancha no me pude contener. Uno tiene sentimientos encontrados en ese momento. Lloré con la alegría", dice.

La joven perla de Costa Rica vive el momento y no se deja deslumbra por su día de gloria en la máxima cita de clubes. "Me lo tomo con calma, es un paso importante para mí y mis compañeros. Esto me motiva para seguir trabajando".

Y ante todo vuelve a recalcar la importancia del colectivo en el deporte del fútbol. "La victoria no fue sólo gracias a mí, sino a todos mis compañeros que se esforzaron minuto a minuto durante todo el partido. El gol es un premio para todos". Mientras abandona el impresionante Estadio Toyota seguro que por su cabeza comienza a hacerse un hueco la gran cita de semifinales ante un histórico del fútbol mundial, el Liverpool.