En todos los deportes hay siempre un perdedor, pero los entrenadores del Deportivo Saprissa y del Sydney FC rebosaban orgullo al final de un fascinante e igualado encuentro de cuartos de final, celebrado este lunes en el japonés Estadio Toyota. Un gol de Christian Bolaños en el minuto 47 otorgó a los costarricenses la oportunidad de medir sus fuerzas con el Liverpool el jueves, aunque no hay duda de que, con su actuación de hoy, los novatos australianos se han metido en el bolsillo a los más de 28,000 espectadores congregados en el estadio, incluso a todos aquellos que, en un principio, no apoyaban al equipo de Kazu.
"El Sydney ha ofrecido una actuación estupenda contra un equipo que se ha proclamado en 23 ocasiones campeón de su país", resumió el entrenador del Sydney, Pierre Littbarski. "Creamos oportunidades, pero no fuimos capaces de marcar. Además, el gol del rival llegó en el momento más inoportuno. Intentamos remontar el marcador, pero nos cayó encima una tarjeta roja. Estoy muy contento porque hemos luchado hasta el último segundo".
El alemán explicó minuciosamente lo lejos que ha llegado el Sydney desde el momento en que él se hizo cargo del equipo. "Sólo tenemos doce meses de existencia y ya hemos jugado contra equipos que han hecho historia en el fútbol", ha comentado. "El Saprissa tiene muchísima clase. Sin embargo, muchos de nuestros jugadores, hasta hace muy poco, jugaban en ligas de aficionados. Por eso, el solo hecho de haber estado a punto de conseguir la victoria representa para nosotros una hazaña increíble. En definitiva, me parece que el Saprissa ha sido un poco más listo que nosotros. No obstante, esta experiencia no tiene precio".
El campeón de Oceanía, que competirá el próximo año como equipo asiático, complació a los espectadores con la inclusión en su once inicial de Kazu Miura, el astro del fútbol japonés de 38 años de edad. "Creo que Kazu ha hecho un buen trabajo en la primera parte", respondió Littbarski a la pregunta de un periodista japonés. "Combinó muy bien con (Sasho) Petrovski y protagonizó buenas carreras. Me costó diez meses de trabajo tenerlo con nosotros y estoy muy contento porque lo ha hecho muy bien".
El entrenador del Saprissa, Hernán Medford, apareció con su habitual serenidad y compostura en la rueda de prensa posterior al partido. "Estoy muy contento porque el Saprissa ha hecho historia esta noche. Ha sido un partido muy complicado pero lo superamos, y ahora estamos listos para seguir adelante y enfrentarnos al Liverpool", ha afirmado. "Ha sido un partido muy reñido, tal y como nos esperábamos. El Sydney es muy bueno, y sabe defenderse y atacar muy bien. No es un equipo de un solo hombre (Dwight Yorke). Todos ellos nos han dado problemas desde el principio".
Mientras los seguidores del Sydney trasnocharon un poco más para enterarse de las últimas noticias del encuentro, los hinchas de San José y del resto de Costa Rica habían puesto los despertadores para levantarse de madrugada y seguir un partido que llevaban esperando con impaciencia desde que su equipo se clasificó a principios de año.
"El pueblo de Costa Rica tiene todo el derecho a celebrar esta victoria, igual que nosotros. Mañana tendremos que bajar de las nubes y tocar de pies a tierra. No hay nada fácil pero tampoco hay nada imposible", ha declarado sobre su apasionante partido de semifinales contra el campeón de Europa. "Vamos a enfrentarnos a uno de los mejores equipos europeos; esa motivación ya es suficiente. Pero, de momento, lo único que queremos es disfrutar de esta victoria y mañana ya pensaremos en el Liverpool".
El campeón de la UEFA cuenta en su alineación con jugadores de muchas nacionalidades, pero el Saprissa es un equipo formado únicamente por costarricenses. "Significa mucho para nosotros", ha asegurado Medford al referirse a esta política que sigue el Monstruo Morado de contratar únicamente a jugadores nacionales. "Este plan lo ideó hace tres años un mexicano (Jorge Vergara). Confió en nosotros y está muy contento con nuestros triunfos. Además, tenemos en nuestras filas a casi la mitad de la selección nacional de Costa Rica, así que todo esto está sirviendo de base para la Copa Mundial de Alemania".
Los jugadores del Sydney dejaban traslucir una mezcla de orgullo y decepción. "Personalmente, este resultado me pone muy triste", reveló el fascinante extremo David Carney. "Parte de mi familia es de Liverpool y me hacía mucha ilusión enfrentarme al equipo. Creo que hoy hemos sido los mejores sobre el terreno de juego y tendríamos que haber ganado. Ha sido muy frustrante no conseguir el gol, pero hay que reconocer el gran mérito que han tenido nuestros muchachos: lo intentaron sin descanso".
"Nos costará mucho levantar la moral del equipo para el próximo partido. Espero que nos despertemos mañana por la mañana y todo esté olvidado".
Para Kazu, cuya chispeante actuación no parecía la de un hombre de 38 años de edad, este partido se ha convertido en el primer capítulo de su regreso a casa. "En la primera parte, el Sydney estuvo fabuloso pero, después, el Saprissa jugó a su nivel", dijo con sinceridad ante una multitud de miembros de la prensa nacional. "Ha sido estupendo que los aficionados japoneses hayan venido a apoyarnos. Este apoyo nos servirá de mucho en el siguiente partido. Quiero terminar con una victoria".