El Sao Paulo inicia su asalto al título en el Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA Copa TOYOTA Japón 2005 ante el Al Ittihad saudí el miércoles en el estadio nacional de Tokio. Los brasileños, que cuentan en sus vitrinas con dos Copas Intercontinentales (1992 y 1993), llegan a Japón con la etiqueta de favoritos y la intención de reverdecer aquellos viejos laureles.
El propio entrenador Paulo Autuori reconoce que "por historia o por tradición" son favoritos aún así asegura que le sorprendió el nivel mostrado en el partido inaugural por su primer rival en el torneo. "Esperaba una victoria del Al Ahly, pero ellos (Al Ittihad) tuvieron una gran actuación individual. Demostraron ser un equipo muy trabajado tácticamente y tuvo mucho más orden en el centro del campo. Creo que hubiesen podido rendir incluso más porque tienen jugadores de mucho talento", indicaba.
El equipo brasileño llegó a Japón hace ocho días para disponer de tiempo suficiente para la aclimatación, tanto a la diferencia horaria como a las bajas temperaturas. Una vez concluido el campeonato nacional en el que el Sao Paulo terminó en un discreto undécimo puesto, buscará mayor gloria en el país del Sol Naciente con la deseada tercera copa.
Un título que tendrá diferentes sabores para los jugadores paulistas. Para Cicinho será una suerte de despedida de su querida afición antes de incorporarse a las filas del Real Madrid. "Quiero devolverle a la afición el apoyo que tantos ellos como el club me han dado en estos años. El equipo está fuerte y motivado pero no debemos olvidarnos de que todos los rivales son difíciles".
Respeto al contrincante pero sin subestimar las propias fuerzas, eso indica Junior para quien este torneo se plantea como una pequeña revancha. "Volver a Japón es una oportunidad que me dio el destino. Estuve allí con el Palmeiras en la final de la Copa Intercontinental ante el Manchester en 1999 y perdimos. Salimos muy humildes y nos quedamos un poco agazapados en el partido". De todos modos, su última experiencia en el país nipón es muy dulce, ya que allí levantó la Copa del Mundo en 2002.
El grupo tricolor cuenta curtidos futbolistas como el capitán y líder, Rogerio Ceni, el portero goleador, quien además de parar bajo los palos ejecuta magistralmente las faltas -lleva 20 goles en esta temporada-, formó parte del grupo que se proclamó campeón en 1993. Allí estuvo en el banco de reservas, pero hoy es titular indiscutible.
Además de veteranía, el Sao Paulo cuenta con el talento descarado de jóvenes perlas como el mencionado Cicinho, o Denilson, un chico de 17 años que es el penúltimo descubrimiento de la cantera paulista.
Motivación extra
El Al Ittihad llega a las semifinales cargado de optimismo tras haber derrotado en la primera instancia al Al Ahly, rompiendo la racha de imbatibilidad del equipo egipcio que duraba ya 55 partidos. El técnico Anghel Iordanescu estaba radiante tras el partido y deseoso de cruzarse con el São Paulo, a pesar de las bajas. "Nos faltan cinco jugadores y no nos quedan muchas opciones para efectuar cambios si los futbolistas están cansados o lesionados. Por suerte, esta victoria nos dará mucha confianza, aunque siempre es difícil enfrentar a un equipo brasileño".
El entrenador rumano podría recuperar al camerunés Joseph-Dessire Job, que ha cumplido su partido de sanción tras recibir una tarjeta roja en la final de la Liga de Campeones de la AFC, y a Osama Al Harbi.
La victoria en el derbi árabe del torneo elevó la moral, y motiva más a la plantilla, que ahora se enfrenta con fuerzas renovadas al "jogo bonito" del Sao Paulo. De nuevo volverá a ser clave una actuación inspirada del portero Mebrouk Zaid, que ya ante el Al Ahly demostró sus reflejos, y por supuesto, una defensa sólida, que Hamad Al Montashari sabrá comandar con autoridad. La tarea de parar a Amoroso y compañía no será sencilla.
Con la línea de atrás bien cubierta, el Al Ittihad apostará por mantener el orden en el centro del campo y confiar en la velocidad y habilidad de sus hombres en punta. La rapidez de Kallon al contragolpe será sin duda la baza a jugar para hacer reales los sueños del campeón asiático para meterse en la final del Campeonato y dejar helado al club brasileño en la fría noche de Tokio.