La participación del Liverpool en el Campeonato Mundial de la Clubes de la FIFA Copa TOYOTA Japón 2005 será particularmente importante para su pivote en el centro del campo, Dietmar Hamann. Fue precisamente en ese país donde Hamann ofreció algunas de sus actuaciones más memorables con la selección de Alemania durante la Copa Mundial de la FIFA 2002. A pesar de que Brasil eliminara a su selección en la gran final, Hamann atesora recuerdos muy felices de aquel certamen y del país del sol naciente. Sin embargo, el jugador ha revelado a FIFA.com que, en esta ocasión, está decidido a regresar de aquellas tierras convertido en campeón.

Los incondicionales de Anfield tienen en gran estima a Hamann, un jugador que ahora cuenta 32 años de edad. Su estilo directo y sin florituras aporta a los Reds una gran eficacia en el centro del campo desde 1999, el año de su llegada a la ciudad situada a orillas del Mersey procedente del Newcastle United. Otra característica del juego del alemán son sus cañonazos a puerta, que le han servido para cosechar un total de once goles en las seis últimas temporadas, en todas las competiciones.

Su tesón, su trabajo duro y su entrega le han reportado noches de ensueño y un montón de medallas de oro, incluidos dos triunfos en la Copa de la UEFA, con el Liverpool y con el Bayern de Múnich, y dos Supercopas de la UEFA. Sin embargo, una noche destaca sobre todas las demás, la del 25 de mayo de 2005, cuando el Liverpool se enfrentó al AC Milan en Estambul, en la final de la Liga de Campeones de la UEFA. Al final de la primera parte, el coloso italiano había avanzado inexorable hasta conseguir la aparentemente inalcanzable ventaja de 3-0. Durante el descanso, el entrenador del Liverpool, Rafael Benítez, se sacó de la manga una jugada maestra: sentó en el banquillo al defensa Steve Finnan y, en su lugar, sacó a Hamann, un cambio que tendría consecuencias espectaculares, ya que permitió al Liverpool igualar el encuentro y, a continuación, alzar el trofeo tras la tanda de penales. Hamann, que fue el primero en lanzar para el Liverpool desde el punto penal, influyó decisivamente en aquella victoria. Más tarde revelaría que había jugado con un pie fracturado.

"Ganar la final de la Liga de Campeones de la UEFA es la hazaña más colosal en la que he participado con un club", ha declarado Hamann a FIFA.com. "Formar parte de una final representando al Liverpool y, a continuación, obtener la victoria tras ir perdiendo por 0-3 fue algo increíble. Fue una de las noches más grandes que jamás haya vivido como futbolista".

Como otro de esos momentos especiales destaca el encuentro previo, en propio campo, con el Chelsea de José Mourinho, durante las semifinales del campeonato. "El ambiente era electrizante, el mejor que he respirado jamás en Anfield. Marcamos un gol en los primeros compases del partido y, durante los 85 minutos restantes, la hinchada nos apoyó sin descanso. Unos amigos míos estaban en el estadio y, desde entonces, no hablan de otra cosa. Se quedaron boquiabiertos. No entendían que se pudiera hacer tanto ruido en un partido de fútbol. A mí me sorprendió tanto como la fiesta de bienvenida con el trofeo. Me esperaba una recepción efusiva, pero aquello fue mucho más de lo que ninguno de nosotros había soñado. Ver a toda aquella gente sentada en las azoteas, en los tejados, en el techo de las paradas de autobús, subida a los árboles, a los semáforos y a las farolas... fue increíble. Tardamos varias semanas en digerirlo del todo".

Ahora, Hamann y sus compañeros se enfrentan a un nuevo reto: alzar el trofeo del Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA en Japón, una gesta que al Liverpool se le ha escapado de las manos en dos ocasiones. No obstante, este regreso a Japón le traerá gratos recuerdos a Hamann, que brilló con luz propia como suplente de Stefan Effenberg en la Copa Mundial de la FIFA 2002.

Hamann explica: "Nos lo pasamos estupendamente en Japón. Estoy muy ilusionado de regresar ahora con el Liverpool. Teníamos un buen conjunto, un gran espíritu de equipo y, probablemente, llegamos más lejos de lo que nadie había imaginado. Pienso que no tuvimos mucha suerte en la final, donde nos enfrentamos a una excelente selección brasileña que era superior a nosotros, pero guardo recuerdos muy bonitos. A nadie le gusta perder, pero nos resultó muy difícil aceptar aquella derrota. Disfrutamos de varias ocasiones, pero no supimos aprovecharlas. Así es el fútbol. No obstante, tengo que decir que pasamos seis semanas fantásticas en Japón".

Sin duda, sus compañeros del Liverpool habrán recabado toda la información posible antes de la inauguración de la competición el 11 de diciembre. Hamann está convencido de que a los campeones europeos les espera una recibimiento por todo lo alto.

"Durante la Copa Mundial, la mayoría de los estadios japoneses estaban a rebosar y parece que el certamen dio un gran empuje al país. Por suerte, nuestros jugadores vivirán una experiencia similar. Para nosotros, es un gran honor. El Liverpool nunca ha ganado esta competición y sería fantástico formar parte del primer equipo que lo consiga y ayudarle a hacerse con la victoria. Hay que hacer un viaje muy largo para llegar a Japón y queremos estar seguros de que vamos a recorrerlo con un único fin: queremos ser campeones del mundo", concluyó.