Primero, la tensión. El largo camino y la lluvia pertinaz en el Estadio Olímpico Ataturk. Después, aquella primera parte. La agonía. Un fascinante Milan hechiza al Liverpool con una de las mejores actuaciones que el fútbol haya visto jamás. Segunda parte. El coraje. El himno "You'll Never Walk Alone". Entra Hamann. Cabezazo de Gerrard. La esperanza. Disparo de Smicer. La emoción. El penal de Alonso. El delirio. Dos paradas de Dudek. Tanda de penales. La ansiedad. Y, por fin, la victoria. El orgullo.
En vísperas de la gran final de este domingo entre el Liverpool y el campeón sudamericano, el São Paulo, FIFA.com preguntó a los hombres del equipo inglés qué recordaban de aquella famosa noche del 25 de mayo de 2005 en la que se coronaron reyes de Europa.
Rafa Benítez (entrenador español, que arengó al equipo en el descanso): Estábamos muy seguros de nuestro juego porque habíamos jugado muy, muy bien en otros partidos. Aquella seguridad en nosotros mismos no nos abandonó durante la segunda parte de la final contra el AC Milan, y se hizo evidente al remontar el 0-3 en contra. También tuvimos con nosotros a nuestros seguidores. Durante la segunda parte se pusieron a cantar el 'You'll Never Walk Alone'. Fue increíble. Eso nos infundió confianza. Nos dio fuerzas.
Sami Hyypia (defensa finlandés): Cuando se cumplió la primera parte nadie creía que tuviéramos posibilidades y, a decir verdad, creo que los jugadores tampoco. Pero decidimos que, como equipo, debíamos trabajar duramente para tener algo que ofrecer a nuestros seguidores. Me parece que, al principio, sólo buscábamos el gol del honor, para que los hinchas se llevaran al menos eso. Pero, cuando marcamos el segundo, empecé a pensar: 'Podemos ganar'.
Dietmar Hamann (centrocampista alemán que salió en la segunda parte): Bueno, el partido cambió de rumbo después del descanso, no sé hasta qué punto yo tuve algo que ver en ello. Pero fuimos mucho más agresivos, nos hicimos con muchos más balones y creamos muchas más ocasiones. Ganar la final de la Liga de Campeones de la UEFA es la mayor hazaña que he conseguido como jugador de clubes. Participar en una final, representado al Liverpool, y ganarla después de haber ido perdiendo por 0-3 fue simplemente increíble.
Xabi Alonso (centrocampista español que marcó el gol del empate y, después, falló un lanzamiento penal): La sensación que sentí al levantar el trofeo fue indescriptible. La ciudad y el club llevaban 20 años esperando ese momento.
Jerzy Dudek (guardameta polaco cuyas paradas de los dos penales de Shevchenko se recordarán quizás menos que sus espectaculares movimientos de piernas durante la tanda de penales): No lo ensayé antes del partido porque no nos esperábamos tener que llegar a ese extremo, pero uno de los jugadores (Jamie Carragher) me dio unos cuantos consejos. La intención era presionar al rival, ya que siempre resulta muy chocante que un guardameta se mueva sobre la línea de gol, especialmente en una competición tan importante.
Djibril Cissé (delantero francés que marcó en la tanda de penales): Por supuesto que estaba nervioso. No creo que nadie diga lo contrario. Estaba muy concentrado en la zona por la que quería meter el balón y, por suerte para mí, entró. Me sentí profundamente aliviado. Los aficionados estuvieron increíbles. Me parece que, al día siguiente, había en las calles de Liverpool medio millón de personas. Steven Gerrard y Jamie Carragher me dijeron que sería algo muy especial, pero fue alucinante.
Steven Gerrard (centrocampista inglés, capitán del Liverpool, que marcó el primer gol, y cuyo derribo propició el gol del empate desde el punto de castigo): Fue un gran partido. Tuvimos totalmente en contra la primera parte, pero la segunda no pudo ser más favorable. Fue realmente un partido con dos mitades. En una noche fantástica y llena de emociones, la mayor fue levantar el trofeo.