Al final, será de nuevo Europa contra Sudamérica, el vencedor de la Liga de Campeones de la UEFA contra el campeón de la Copa Libertadores. Ambos superaron cómodamente la criba de semifinales en la que, respectivamente, se enfrentaron al Deportivo Saprissa y al Al Ittihad. El Estadio Internacional de Yokohama, con su aforo de 70,000 localidades, se convertirá en el escenario de una gran final, cuyos protagonistas serán el Liverpool y el São Paulo.

Ambos han conseguido un palmarés muy similar en los 45 años de historia que tiene ya este duelo entre ambos continentes. En la Copa Toyota, sucesora de la Copa Intercontinental y antecesora del presente Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA Copa TOYOTA Japón 2005, el Liverpool ha participado en dos finales y ha perdido las dos, contra el Flamengo de Brasil en 1981 y el Independiente de Argentina en 1984. El São Paulo, por otro lado, ha ganado las dos que ha disputado, sendas victorias consecutivas en 1992 y 1993 ante el Barcelona y el AC Milan.

Esta vez, sin embargo, los europeos aparecerán en el partido en calidad de grandes favoritos para hacerse con el único título que les ha sido esquivo en sus 113 años de historia. El equipo inglés llega a la final en un estado de forma espectacular. Ha ganado los ocho últimos partidos y no han encajado ningún gol en once encuentros consecutivos, un nuevo récord para el club. El Liverpool, que ocupa la segunda posición en la tabla del campeonato de liga nacional y se enfrentará en febrero al Benfica en octavos de final de la Liga de Campeones de la UEFA, se deshizo del Deportivo Saprissa con absoluta comodidad en su victoria por 3-0 en la semifinal del Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA, a pesar de haber aterrizado en Japón tan sólo unos días antes.

El São Paulo, por su parte, lleva mucho tiempo preparándose para esta competición. El equipo, que acabó su campeonato nacional de liga en la undécima posición, llegó a Japón una semana antes de su primer encuentro, para aclimatarse. No obstante, aquel primer choque no salió exactamente como los brasileños habían planeado, ya que el Al Ittihad de Arabia Saudí dejó constancia de que era un hueso duro de roer. El entrenador del Liverpool, el español Rafa Benítez, ya estaba en Tokio durante aquel partido, que se saldó con un 3-2 en el marcador, y se dedicó a garabatear frenéticamente en su cuaderno de notas cada vez que los saudíes quebraban la defensa brasileña.

"Tendremos que mejorar ciertos aspectos de nuestro juego si queremos ganar la final, porque el São Paulo es una gran equipo, formado por jugadores de inmensa calidad", declaró. "Se han visto partidos muy buenos, en los que ha quedado demostrado que las diferencias en el fútbol mundial ya no son tan evidentes. Me gustó mucho el encuentro entre el Al Ittihad y el São Paulo".

Benítez, pese al fallecimiento de su padre esta misma semana, ocupará su lugar en el banquillo el día 18 de diciembre, dispuesto a dirigir a su equipo hasta otro trofeo. "Estamos jugando con confianza y potencia. Estoy convencido de que podemos vencer a quien sea", añadió. "Quiero ganar partidos y ganar trofeos".

Dos metros por encima
Benítez estará encantado de que, en un extremo, su nuevo fichaje, Pepe Reina, siga manteniendo la portería imbatida, aunque no hay duda de que también le llenará de alegría que, en el otro, el delantero Peter Crouch haya empezado por fin a marcar goles.

Sus dos dianas contra el Saprissa se sumaron a su primer tanto para el club, el fin de semana pasado contra el Middlesbrough. "Peter es un jugador fundamental para nosotros porque tiene muchísimo que ofrecer: sabe marcar goles, crear ocasiones", elogió su entrenador. "Es un buen muchacho, un buen futbolista y un excelente profesional. Estamos encantados con él".

El larguirucho delantero, que mide dos metros de estatura, se convirtió en el centro de la atención de la prensa después de aquellos dos goles magníficos.

"Me he puesto contentísimo por haber marcado los dos goles, pero ahora tenemos que concentrarnos en el trabajo que nos queda por hacer y ganar esta competición", ha declarado Crouch. "No hemos venido a Japón para hacer turismo".

El Liverpool, con esta actitud tan reconfortante y los días que ha tenido para superar las molestias del desfase horario, llegará a la final a plena potencia.

Para los equipos sudamericanos, la lucha por la corona mundial de clubes se ha convertido desde hace mucho tiempo en el trofeo supremo. La oportunidad de batir a los clubes millonarios de las máximas ligas europeas es una motivación lógica y suficiente. El entrenador del São Paulo, Paulo Autouri, llegó a admitir que ha dado descanso a algunos jugadores durante los preliminares de este campeonato.

"Todo el mundo sabe el gran prestigio que tiene esta competición y lo que significa ganarla", ha comentado. "Aunque somos muy conscientes de nuestras responsabilidades, no vamos a permitir que la presión haga mella en nosotros. Es un gran honor representar a Brasil y a Sudamérica, y los jugadores lo saben. Hay que ser maduros".

Autuori ha comentado que, pese a haber encajado un gol en un saque de esquina durante la semifinal, no le inquieta la habilidad aérea de sus rivales. "La eficacia de los ingleses en el juego aéreo es proverbial", añadió. "Pero el Liverpool es un equipo que, además, sabe mover muy bien el balón, como ya demostró cuando ganó la Liga de Campeones".

Una buena noticia para el entrenador ha sido la buena forma en que se encuentra el veterano delantero Amoroso, autor de los dos primeros goles contra el Al Ittihad. Su dilema consiste ahora en decidir si sigue manteniendo a Aloisio en punta o bien opta por sacar en el once inicial a Grafite, quien ha vuelto al equipo después de una baja por lesión.

Quien lo tiene muy claro es el guardameta Ceni, que marcó el tercer gol del São Paulo contra el Al Ittihad desde el punto penal. "Fue algo increíble marcar ese gol", ha comentado. "Ahora la historia dirá que un guardameta marcó un gol en una competición tan importante. Quiero contribuir también en la final".

Muchos seguidores del Liverpool han viajado a Japón junto con su equipo. El São Paulo cuenta con el apoyo de la gran comunidad brasileña que vive en Japón. Sin embargo, el domingo, las mayores celebraciones se vivirán a miles de kilómetros de distancia: en Europa o en Sudamérica.