En su tercera cita en la cumbre del fútbol mundial de clubes, el Liverpool volvió a fallar. Se le resiste la corona y la decepción no podía ser mayor entre los jugadores después de darlo todo y desperdiciar innumerables ocasiones de gol en la final del Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA Copa TOYOTA Japón 2005 ante el Sao Paulo. Pero por más que lo intentaron, no consiguieron perforar la portería de Rogerio Ceni, elegido mejor jugador del torneo, y el gol de Mineiro en el minuto 27 fue suficiente para que el trofeo volase esta vez rumbo a Brasil.
Para el entrenador del Liverpool, Rafael Benítez, su equipo mereció claramente la victoria y para demostrarlo dejó hablar a los números. "Las estadísticas dicen que tuvimos 21 disparos a puerta, 17 saques de esquina, dos tiros al palo y tres goles anulados. ¿Qué más podíamos haber hecho? En los últimos diez minutos jugamos prácticamente dentro de su área. Estoy decepcionado con el resultado pero muy satisfecho con el trabajo de mis jugadores".
El desfile de los Reds por la zona mixta era la pura imagen de la decepción. Cabizbajos, muchos de los jugadores trataban de evitar las preguntas porque no encontraban explicación a la derrota que sentían injusta.
"Creo que ha sido un resultado injusto. En la segunda parte hemos controlado el juego, tuvimos muchas oportunidades, hicimos un buen trabajo de equipo y marcamos hasta tres goles. Estamos muy decepcionados pero tenemos que aceptarlo y seguir adelante, ahora ya no hay tiempo para lamentaciones", decía el español Xabi Alonso. "Es increíble que no hayamos conseguido igualar el partido con todas las oportunidades que tuvimos. Es una pena no haber podido levantar el trofeo pero hay que mirar adelante y seguir trabajando".
El portero Pepe Reina, después de 11 partidos imbatido, tuvo que sacar un balón de su propia portería. Caía un récord pero lo peor es que con él se iba una Copa. "Me voy enfadado porque hemos sido superiores pero se nos ha escapado un título que a lo mejor sólo tienes una oportunidad en la vida de disputar".
"Poco me importa el récord que en algún momento tenía que caer, me fastidia que haya sido precisamente en la final y que valga un título", decía el arquero de los Reds. "Cometimos un error y lo hemos pagado demasiado caro. Tuvimos 8 ó 10 oportunidades claras de marcar y de los tres goles anulados, creo que uno al menos debería haber subido al marcador", añadía.
El defensa del Liverpool Jamie Carragher salía del estadio sin muchas ganas de hablar. "No debimos haber ido por detrás en el marcador. Fuimos el mejor equipo en el campo pero ahora ya no hay que darle más vueltas y tenemos que pensar en el próximo partido", decía camino del autobús.
Su compañero en la línea defensiva John Arne Riise quiso, a pesar de todo, sacar una lectura positiva de su paso por el Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA. "Ha sido una buena experiencia. Acumulamos otros dos partidos más de los que aprender para el futuro", señalaba aunque con poca convicción.
"Hemos jugado muy bien en la segunda parte, creamos muchas ocasiones y tuvimos muchos problemas con esas decisiones de los fueras de juego. Nos vamos a casa muy decepcionados, pero ahora ya no hay tiempo para lamentaciones y hay que centrarse en futuros objetivos", añadía. El defensa de los Red sabe que las leyes no escritas del fútbol suelen ser implacables y quien perdona acaba pagándolo, a veces muy caro, como en este caso. "Creo que el tercer gol era legal pero para entonces ya deberíamos haber sido capaces de haber anotado 2 ó 3 oportunidades. El fútbol es así".
Luis García era uno de los jugadores más enfadados al abandonar el Estadio Internacional de Yokohama. En el minuto 62 consiguió batir a Ceni pero su remate de cabeza fue anulado por fuera de juego. "El gol en la primera parte fue un jarro de agua fría", se lamentaba el extremo español, una de la bazas en ataque más activa del Liverpool.
Sami Hyypia resumía la sensación de todo el vestuario en una sola sentencia. "Estamos decepcionados porque no hemos sido capaces de materializar nuestras ocasiones".
"No creo que el Liverpool haya cometido ningún error. Hemos controlado el partido, creamos ocasiones y hasta hemos anotado goles. Hemos dado la cara y jugamos muy bien. Es una lástima que hayamos hecho un viaje tan largo para irnos de vacío", concluía Luis García.