En lo que queda de Rusia 2006, muchos esperan que Zhang Yanru confirme la impresión que ha venido causando: que es la guardameta de mayor talento del mundo en esta categoría. La número uno china no tiene reparos en admitir que comparte esas expectativas.

De hecho, si bien la rusa Elvira Todua, su homóloga bajo palos en el duelo de cuartos de final del sábado ante el país organizador, está considerada como su principal adversaria, el simbólico intento de Zhang de ser diplomática no consigue ocultar su firme confianza en sus propias capacidades.

"Respeto a todas mis rivales", ha declarado a FIFA.com . "Pero confío en demostrar que soy la mejor portera de este torneo".

¿Arrogancia? Eso podría pensarse. Sin embargo, la confianza de Zhang es del tipo tranquilo. La jugadora hace esta optimista afirmación con un tono extremadamente suave, y sus tímidas maneras no son las de alguien dado a las fanfarronadas.

A decir verdad, esta muchacha de 19 años tiene todo el derecho del mundo a sentirse así. Después de todo, aunque un portero eficaz y de garantías vale su peso en oro en cualquier nivel del deporte rey, su figura suele tener una relevancia algo menor en las categorías inferiores del fútbol femenino, y actualmente Zhang marca la pauta a la que aspiran a llegar las demás.

Es alta, fuerte y ágil, y también está dotada de unas características psicológicas igualmente destacables, de las que hizo gala mediante su extraordinario desempeño con la selección absoluta china en el Campeonato Asiático Femenino disputado en Adelaida. Allí fue suplente de Han Wenxia durante la mayor parte del torneo, y, aunque la portera titular no estaba lesionada, el técnico recurrió a ella en los últimos minutos de la prórroga de la final, para que hiciese dos fantásticas paradas en los penales que impidieron a Australia proclamarse campeona ante su público.

En Rusia se dio de bruces con otra realidad bien distinta en cuanto comenzó la campaña, y de forma casi cómica, al ser batida en el primer minuto de su primer partido por una de sus compañeras, Yuan Fan. No obstante, la arquera, que ya había participado en Tailandia 2004, no se pone nerviosa fácilmente, y ahora suma 269 minutos sin tener que ir a buscar el balón al fondo de su meta.

"Pasar tanto tiempo sin recibir goles es algo que no esperaba, y debo decir que mi defensa ha hecho un trabajo sensacional", asevera. "Tenemos una zaga muy potente, y un equipo muy potente, de eso no hay duda, aunque nuestro país tiene una población bastante grande…".

Zhang sonríe tras afirmar que enfrentar a un país de 1,300 millones de habitantes con otros como Finlandia "no parece justo", pero no bromea en cuanto a las ambiciones de su equipo en Rusia, sobre todo con el amargo recuerdo, todavía muy presente, de la derrota ante Alemania en la final de la anterior edición. Dos años más tarde, la pregunta consiste en si la promoción china de 2006 se siente bien preparada para llegar un peldaño más arriba que sus predecesoras. 

"Para mí, este equipo es sin duda mejor que el que teníamos en Tailandia", se apresura a contestar. "Es innegable que es más ofensivo. A veces resulta difícil hacer comparaciones, pero creo que este conjunto tiene mejores cualidades que en el que jugué hace dos años, sobre todo en ataque".

"¿Ganaremos el título esta vez? Sí, no creo que vaya a ser un problema. Pero lo único que podemos hacer es esforzarnos al máximo y esperar que con eso baste".

¿La mejor jugadora de Rusia 2006?
Puede que sea simplificar excesivamente las cosas, pero es complicado escapar a la conclusión de que lo que ha cambiado en estos dos años puede resumirse en dos palabras: Ma Xiaoxu. La delantera del Dalian Shide, máxima goleadora de Rusia 2006, tenía 16 años cuando viajó a Tailandia, y estaba dando sus primeros pasos en el fútbol, mientras que ahora se ha consolidado entre los principales valores del balompié de féminas, y parece crecer a cada partido que pasa. Para Zhang, en lo que a Ma respecta, cualquier alabanza está plenamente justificada. 

"Todos pueden ver la influencia que tiene en nuestro equipo", señala Zhang acerca de su capitana. "Es una jugadora que utiliza bien el balón, es inteligente y aprovecha casi siempre sus oportunidades. Sé que mucha gente considera que es la mejor de este torneo, y yo coincido con esa opinión".

Y es que ningún equipo ha logrado todavía impedir que Ma viese puerta en este certamen, aunque las rusas esperan ser las primeras en hacerlo el sábado por la tarde. Pese a todo, las anfitrionas se equivocan si piensan que el ruido de la afición local va a poner nerviosas a las chinas.  

"Cuantos más hinchas haya, más disfruto", recalca Zhang, con un evidente entusiasmo. "Estoy segura de que el público apoyará a la selección rusa al principio, pero al final admirará a China".

Ese final puede producirse tras 90 minutos, por supuesto, aunque también existe la posibilidad de que el duelo deba decidirse de la forma más tensa y emocionante posible, con una tanda de penales. "¡No, espero que no!", responde Zhang ante esta sugerencia. "Ojalá que el partido termine en 90 minutos, y que China gane… Aunque, si hay que ir a los penales, también confío en hacerlo bien".

¿Qué otra cosa podríamos esperar de Zhang?