La selección brasileña se enfrenta este sábado 26 de agosto en el estadio Torpedo de Moscú a Nigeria, en el primer partido de cuartos de final del Campeonato Mundial del Fútbol Femenino Sub-20 de la FIFA Rusia 2006.
El equipo canarinho se clasificó como primero del Grupo A tras sumar dos empates a cero, ante Rusia y Nueva Zelanda, y vencer por 2-0 a Australia. Todavía no hemos podido disfrutar demasiado del jogo bonito que suele acompañar a las auriverdes pero la calma y confianza que hay en los ojos de Fabiana y Bárbara auguran que lo mejor está por venir.
"Estamos muy satisfechas con lo que hemos hecho hasta ahora. En la fase de grupos trabajamos con calma, pero todavía tenemos mucho que dar. Aún no hemos jugado todo lo bien que sabemos. Ahora, en el partido ante Nigeria que es decisivo para llega a las semifinales, estamos decididas a mostrar el verdadero juego de Brasil", amenaza con una relajada sonrisa la delantera. "Ahora es el momento", apostilla.
Cuando se la cuestiona por la escasez de gol del equipo, Fabiana encuentra rápidamente la respuesta. "Los marcajes en este torneo son muy fuertes. Hay jugadoras de mucha calidad en este Mundial. Hay equipos que pueden meter nueve, pero no es lo normal. Brasil está trabajando mucho, pero no saltamos al campo pensando en golear, sino en ganar. Con 1-0 también sumamos los tres puntos, así que no hay por qué meter nueve", apunta la autora del segundo gol ante Australia.
Donde todo parece funcionar de maravilla es bajo los palos. De momento, Bárbara mantiene limpio su territorio. El sábado tendrá una dura prueba frente a las nigerianas Cynthia Uwak y Maureen Eke que han marcado tres goles cada una. "Es un equipo muy fuerte, muy bueno. Sabemos que son unas goleadoras natas. Pero nosotras estamos muy concentradas para ganar este partido. No me dan miedo. Estoy bien preparada para enfrentarlas. Vimos el partido que jugaron ante Finlandia, y no hubo nada excepcional. Obviamente juegan muy bien, pero tenemos que pararlas", asegura esta admiradora del portero del Sao Paulo, Rogerio Ceni.
"Lo único que nos preocupa es llegar a semifinales", apunta Fabiana. "Sí, y nuestro objetivo es ser campeonas mundiales", añade su compañera.
Dos historias diferentes, un sueño común
La historia de estas dos jugadoras es casi tan diferente como su carácter y la posición en la que actualmente juegan.
Bárbara, charlatana y vivaracha, se interesó por el fútbol gracias a su padre que jugaba de lateral pero que colgó las botas para iniciar la carrera militar. La hija resultó un poco más perezosa a la hora de correr y cuando se divertía con familiares o amigos, prefería la posición de portera. "Y ahí me quedé y empecé a entrenarme para hacer mi carrera en esa posición", resume. A los 12 años se unió al equipo de Recife donde un ojeador de la selección brasileña se fijó en su talento y la incorporó a las concentraciones nacionales.
Para Fabiana, más pausada y tímida, el camino no fue tan fácil. "Yo tenía solamente el apoyo de mi madre. A mi padre no le gustaba que jugase porque decía que era un deporte de chicos, así que ella me ayudaba a ir a los entrenamientos. Finalmente, convenció a mi padre para que me fuese a ver en un partido y le gustó mucho como jugaba. Luego ya fue él quien me buscó un equipo. Ahora está muy feliz", dice con un brillo de orgullo en los ojos.
La menuda delantera empezó a patear balones con sólo 7 años en el colegio de su Bahía natal, y con 15 se mudó a Río de Janeiro donde ahora juega con el América. "A mí siempre me ha gustado el ataque y desde que empecé a jugar he marcado muchos goles", aclara esta confesa devota de Ronaldo "il Fenomeno".
Llevan casi un año y medio de entrenamientos en Granja Comary, con cortas temporadas de vacaciones en casa. Una intensa y extensa concentración que ha convertido a esta selección en una gran familia. "Estamos muy unidas, será muy triste cuando esto se termine porque tendremos que separarnos y con algunas de nuestras compañeras ya no volveremos a coincidir. Cuando llegue a casa las voy a extrañar mucho", explica la goleadora del América. "Es que, en el último año, hemos pasado más tiempo juntas, que con nuestras familias...", añade Bárbara.
Pero ahora no piensan en ese difícil momento de la separación porque están convencidas de que todavía les queda una semana de convivencia hasta que el próximo domingo día 3 jueguen la final de este torneo mundial. Mientras tanto, se concentrarán en mostrar su mejor fútbol en Moscú para hacerse con la ansiada medalla de oro y por si algún ojeador internacional está en la grada. "El sueño de toda futbolista brasileña es poder jugar en el extranjero", confiesan al unísono.
Para finalizar, las simpáticas futbolistas nos desvelan cuál es el grito de guerra que se oye en el vestuario auriverde antes de pisar el césped: "Vamos a jugar, no vamos a perder, vamos a luchar para vencer .... Brasil". Veremos si funciona ante Nigeria.