En el Grupo D no ha saltado ninguna liebre, y los dos favoritos, Estados Unidos y Francia, han pasado sin más contratiempos a cuartos de final. Si bien las francesas emitieron algunos destellos de virtuosismo en su apertura de telón contra Argentina, a continuación bajaron el pistón. Las estadounidenses, en cambio, consiguieron un pleno de triunfos, pero sin mostrar del todo sus facultades reales. Por otro lado, las congoleñas justificaron de sobra su presencia en el torneo, mientras que las argentinas contrarrestaron su decepcionante debut con una espléndida victoria en la última jornada.

1. Estados Unidos, 9 puntos
La escuadra de Estados Unidos está dejando una sensación extraña. Ha logrado tres victorias, ha hecho siete goles, pero su juego no termina de cuajar. Las muchachas de Tim Schulz han presentado un planteamiento sobresaliente y una potencia física extraordinaria, pero hasta el momento les ha faltado chispa. El técnico norteamericano introdujo rotaciones en sus efectivos, en busca del once capaz de echar a rodar como es debido esta máquina bien lubricada pero con pocas luces. "En Estados Unidos no tenemos esta cultura futbolística, no nos empapamos de fútbol por televisión como en Europa. De hecho, seguimos padeciendo un cierto retraso en el plano táctico, e incluso en el técnico, que yo trato de compensar con la fuerza mental y las ansias de ganar propias de nuestro país", admitía el entrenador.

La delantera Jessica Rostedt, que entró en acción contra Francia y marcó en el choque contra la RD del Congo, ilustra bien lo que dice su jefe. Con su hiperactividad contribuyó muy beneficiosamente a los intereses de su equipo en todas sus intervenciones. Cabe destacar también la fiable regularidad de las mediocampistas Alexandra Long y Amanda Poach, ambas muy eficaces en la recuperación y a menudo inspiradas en la dirección. Tobin Heath, extremo de formación pero reconvertida en lateral, formó parte asimismo del principal grupo de catalizadoras. Las tres defensoras, Jordan Angeli, Stephanie Logterman y Nikki Krzysik, fraguaron un comienzo de torneo muy serio. Lo único que les falta a las norteamericanas para poder enfrentarse con solvencia al bloque alemán en cuartos de final es un poco más de dinamismo y sobre todo de creatividad.

2. Francia, 6 puntos
El explosivo estreno de las Bleuettes en el torneo hizo soñar a más de uno que el equipo podría dar la campanada del certamen. Los cinco goles marcados y el partido perfecto contra Argentina merced, sobre todo, a una animación ofensiva de gran calado, permitían dar rienda suelta a la imaginación. Con Louisa Necib y Amandine Henry al volante, Elodie Thomis y Marie-Laure Dely en punta, y Jessica Houara y Laure Boulleau en los extremos, el combinado funcionaba a las mil maravillas.

Pero el segundo choque contra las congoleñas fue mucho más trabado. Aunque las jugadoras de Stephane Pilard fabricaron una cantidad astronómica de ocasiones, la definición no acompañó. Hizo falta un cabezazo de Henry a la salida de un córner para desatascar la situación. "Hemos fallado muchas ocasiones, demasiadas para una competición como ésta. Eso debería enseñar a mis jugadoras que aún les queda trabajo por hacer para alcanzar el nivel más alto", comentó el seleccionador francés. Por fortuna, la defensa ha respondido bien hasta la fecha, y en particular Morgane Courteille y Coralie Ducher han impuesto su autoridad.

En la última cita contra las estadounidenses, las Bleuettes fueron superadas, pero aun así mantuvieron la compostura durante mucho tiempo. "Este partido era para nosotros una experiencia de alto nivel, una puesta de largo, en cierto sentido. Y nos ha demostrado que aún nos queda camino por recorrer", señaló Pilard.

 3. Argentina, 3 puntos
Tras un inicio de carrera catastrófico contra las francesas, el seleccionador argentino Carlos Borrello pasó apuros para reanimar a sus futbolistas. No obstante, pese a un marcador poco favorecedor (4-1), las albicelestes ofrecieron un buen rendimiento contra las estadounidenses. En esa segunda cita, Mercedes Pereyra marcó el primer gol de Argentina en el Campeonato Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA Sub-20, y las sudamericanas plantaron cara a las del norte durante un buen rato.

La mejoría terminó incluso en apoteosis en el último enfrentamiento contra las congoleñas. Ludmila Manicler fue la heroína de la velada con cuatro goles, o mejor dicho, con tres goles y un pase decisivo. Fueron de destacar igualmente las magníficas actuaciones de Florencia Quiñones y de María Potassa, que respaldaron perfectamente a la ariete del Rosario Central. Esta brillante despedida del torneo sirvió de bálsamo al ánimo de Carlos Borrello, que había afirmado que ante todo venía a Rusia para aprender. El requiebro más halagador se lo dedicó Tim Schulz al afirmar: "Argentina ha progresado enormemente desde la fase de clasificación. Y lo que es más, ha progresado de partido en partido aquí en Rusia".

4. RD del Congo, 0 puntos
Numerosos observadores se preguntaban antes del inicio de la competición con qué salsa las demás selecciones iban a merendarse a las congoleñas. Y no les faltaban razones: campaña de preparación cancelada, deficientes condiciones de entrenamiento, viaje interminable, es decir, nada que permitiera presagiar grandes prestaciones. Sin embargo, ya desde el comienzo de su choque contra las estadounidenses, las africanas demostraron que tienen agallas y que tienen fútbol.

Resistentes casi hasta el final, las chicas de Poly Bonghanya hicieron gala de abundantes virtudes. Trésorine Nzuzi se las ingenió para crear numerosas ocasiones en ataque, Odile Kuyangisa aportó sobremanera en la medular, en particular una creatividad muy interesante, Guyssie Kiuvu estuvo intratable en defensa, y Mamie Buazo muy segura entre los tres palos. Misma constatación en el segundo choque contra las francesas, en donde la combatividad africana no flojeó lo más mínimo a lo largo de los 90 minutos. "Era nuestra primera Copa Mundial, nos hemos cruzado con grandes equipos, y hemos resistido bien. Estoy orgulloso de mis jugadoras", concluía el entrenador congoleño. "De todas formas, me habría gustado poder poner en más aprietos a nuestras rivales". Sin duda decepcionadas por estas dos derrotas in extremis, las congoleñas dejaron correr el último encuentro sin más preocupaciones. Hay que ver con qué desenvoltura han jugado.