La delantera estadounidense Jessica Rostedt puede estar satisfecha con su aportación al equipo hasta el momento. Fue titular en el partido ante Argentina y anotó el gol que abrió el camino de la victoria para el equipo que dirige Tim Schulz. Su entrada en el campo en el segundo tiempo contra Francia cambió el rumbo del encuentro y su constante pelea en el área gala obtuvo merecida recompensa al anotar el gol de la victoria.
"Entré con energía nueva y creo que eso es lo que necesitaba el equipo en ese momento. También entró Amanda Poach para revitalizar en el mediocampo. Y vino bien contar con algunas piernas frescas", comentaba la goleadora a FIFA.com tras el partido. Sin embargo, restaba mérito a su actuación individual y destacaba la actuación del conjunto. "Yo me sentí muy bien en el campo pero el equipo jugó mucho mejor. Creo que ya estamos plenamente preparadas para afrontar las siguientes rondas".
La victoria ante Francia otorgó a las norteamericanas el primer puesto del grupo, lo que deparaba un enfrentamiento en cuartos de final ante Alemania. "Será un gran partido, estoy muy emocionada ante la posibilidad de jugarlo. Todo el equipo tiene ganas de enfrentarlas", asegura Rostedt.
"Estamos mejorando en cada partido que jugamos y creo que en el próximo partido daremos un paso más. Aún así hay que trabajar ciertos aspectos como conectar mejor nuestros pases o anotar las ocasiones que tengamos", apunta.
Las chicas de las Barras y Estrellas tiene una cuenta pendiente con las germanas desde Tailandia 2004. Entonces la cita fue en semifinales y el 3-1 final favoreció a las europeas que finalmente se proclamarían campeonas del mundo. ¿Será esta la revancha? "Ojalá. Será, sin duda, una buena ocasión para sacarnos esa espinita". Jessica es una de las seis veteranas que repiten en este torneo tras su participación en la edición de 2004. Allí, debutó en el partido de la fase de grupos ante Rusia y anotó 2 goles, y sumó uno más a su cuenta particular en la victoria por 1-0 ante España. No tuvo suerte en los cuartos de final ante Australia, y en la apasionante semifinal ante las alemanas, la delantera de la Universidad de Virginia, sólo disputó los últimos minutos y no pudo evitar la derrota.
La selección que ha llegado a Rusia es diferente y una de las características que todos insisten en destacar es la calidad de todas y cada una de las jugadoras. "Somos un equipo muy amplio. El entrenador tiene muchas opciones para confeccionar el once inicial", nos explica la jugadora de 20 años. Como ejemplo sirva, simplemente, que en los tres partidos disputados hasta la fecha, el técnico ha utilizado a las tres porteras de la plantilla, algo inusual, pero con un resultado óptimo.
No sólo fútbol
El equipo está disfrutando en Moscú del ambiente de camaradería y buen humor que es habitual en las concentraciones de las americanas. El entrenador no sólo se centra en la preparación física de las jugadoras de cara a los partidos, sino que se esfuerza por que esta experiencia les sirva para crecer como personas. Así aprovechan la estancia en Rusia para tratar de conocer al máximo las costumbres y la cultura del país.
La plantilla ha recorrido la capital, ha disfrutado de una velada en el ballet, pero además también ha visitado un orfanato donde compartió unas horas con los niños más desfavorecidos, llevándoles algunos regalos y jugando con ellos un partido de fútbol. La expedición se enfrenta así a realidades bien distintas a las que está acostumbrada.
Ahora en San Petersburgo, la selección estadounidense continúa con su aprendizaje y con su crecimiento futbolístico. Su paso por la fase de grupos ha seguido una constante progresión y todo el grupo confía en que ante Alemania, Estados Unidos mostrará por qué es una de las favoritas a hacerse con el título.