Dos años después la historia se repite. Al igual que en Tailandia 2004, las semifinales se les volvieron a atragantar tanto a brasileñas como a estadounidenses que tendrán que conformarse con luchar entre ellas por la tercer plaza del Campeonato Mundial del Fútbol Femenino Sub-20 de la FIFA Rusia 2006 en el estadio Lokomotiv de Moscú este domingo 3 de septiembre a partir de las 16H00 (hora local).
"Estoy cansada de tanto llorar", decía la alicaída capitana brasileña Renata Costa tras la amarga derrota ante la RDP de Corea en semifinales. No es para menos. La veterana centrocampista ha participado en las tres ediciones de esta competición juvenil y en las tres ocasiones se ha quedado a las puertas de la final. Y lo que es peor: siempre ha perdido en el partido por el tercer puesto.
El sentimiento de tristeza que invadía a la expedición canarinha tras las semifinales también se sufría en el vestuario norteamericano. "Me siento muy decepcionada pero muy orgullosa de lo que hemos hecho. Creo que no se ha clasificado para la final el mejor equipo", decía con amargura la portera Val Henderson.
Sin embargo, todavía queda un partido que jugar antes de hacer las maletas y despedirse de Rusia. "Desgraciadamente, no hemos conseguido meternos en la final pero el torneo todavía no acabó. Tenemos que luchar para ganar el tercer puesto. Sólo nos vale levantar la cabeza y pelear por la medalla de bronce. Vamos a olvidarnos del partido de semifinales, que ya pasó, y nos concentraremos en el próximo adversario", decía Renata Costa haciendo gala de su espíritu ganador.
Idéntica intención tienen sus rivales. "Tenemos que concentrarnos en esta última oportunidad. En las semifinales jugamos muy bien, creamos oportunidades pero no tuvimos suerte a la hora de definirlas. Tenemos que hacerlo mejor ante Brasil", comentaba la guardameta.
Superar la decepción para ganar una medalla
Cuatro jugadoras de cada bando disputaron aquel partido hace dos años en el estadio Rajamangala de Bangkok. Estados Unidos se impuso entonces por 3-0 gracias a los goles de Kerri Hanks, Megan Rapinoe y Angie Woznuk. Excepto la portera Thais, relegada al banquillo por las excelentes actuaciones de la titular Bárbara, todo apunta a que Aliane, Renata Costa y Maurine repetirán en el equipo titular auriverde para la ocasión. El técnico Jorge Barcelos se ha mantenido fiel en el torneo a un once fijo, con ligeras modificaciones obligado por las lesiones o sanciones.
Más difícil resulta predecir si las veteranas Amy Rodríguez, Jessica Rostedt, Stephanie López o Stephanie Logterman jugarán en la final de consolación este año. El seleccionador americano Tim Schulz ha cambiado a su equipo cada jornada. Salvo la benjamina de la expedición Casey Nogueira, que sólo disputó un tiempo frente la RD del Congo, el resto de las futbolistas, incluidas las tres porteras, han jugado al menos 90 minutos.
"Tengo un equipo de 21 jugadoras. He trabajado para ganar el torneo, pero esta competición también tiene que ver con el desarrollo. Hay que dar minutos a las jugadoras, probarlas para que ganen experiencia", argumenta Schulz, "serán los periodistas quienes decidan quiénes son nuestras once mejores".
Tiene una plantilla amplia y equilibrada, con una clara vocación por el juego de ataque y la principal preocupación en estos dos días antes del partido será recuperar a las chicas mentalmente. "Lloraré con las jugadoras, sentiré la misma pena y compartiré la tristeza por la derrota. Pero no es el fin del mundo, tenemos que seguir adelante. Sin ocultar el dolor, porque ese sentimiento nos puede ayudar de algún modo. Después, estaremos listos para el último partido".
El técnico rival coincide en que la tarea más difícil será superar la decepción. "Es muy complicado después de una derrota levantar el ánimo, sobre todo, a jugadoras tan jóvenes. Pero ellas son muy profesionales y vamos a trabajar para que lleguen en las mejores condiciones al partido y, por lo menos, llevarnos esa medalla de bronce", decía Barcelos a FIFA.com.
El entrenador brasileño reconocía que la derrota ante la RDP de Corea se debió a una inoportuna falta de concentración, en la que recibieron el tardío gol en contra. En la final de consolación, tendrán que redoblar los esfuerzos ya que se verán las caras con el equipo semifinalista que más veces ha tirado a puerta a lo largo de toda la competición, y el segundo más goleador de los últimos cuatro equipos, después de las norcoreanas. Las norteamericanas han concedido solo 3 goles y han marcado 11.
Por el contrario, Brasil es el menos anotador de este cuarteto final, sólo ha anotado 4 goles y ha recibido otros tantos. "Nuestro objetivo en la competición, no era marcar mucho goles, sino robar diferentes soluciones tácticas y técnicas, y utilizar a nuestras jugadoras en diferentes posiciones y facetas", justificaba el técnico canarinho.
Dejando de lado los números y las estadísticas, el domingo todo se reducirá a un partido de fútbol en el que 11 brasileñas y 11 estadounidenses pelearán por curar sus heridas con una victoria final que las sitúe en el tercer cajón del podio.
Según Tim Schulz, "este deporte puede hacerte tremendamente feliz, pero también puede hacer que te sientas muy triste. Por eso nos gusta tanto". El domingo sabremos cómo se reparten esos sentimientos entre brasileñas y estadounidenses.