Los habitantes de Río confían en que el vencedor de la primera Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA sea Brasil, la selección favorita. Y sin duda el aperitivo que tuvimos la pasada noche se decantó del lado de los equipos de mayor renombre, ya que Italia y España se clasificaron para la decisiva eliminatoria del sábado, al cosechar victorias de 4-1 y 7-4 respectivamente. Con la 12ª y última plaza del torneo en juego, ambos conjuntos aseguraron su presencia en un duelo que se adivina fascinante.
El encuentro entre Italia y Austria, disputado bajo un cielo negro azabache en el estadio construido al efecto en la playa de Copacabana, estuvo marcado por una evidente tensión. El ganador todavía no tenía garantizado un puesto en el torneo -eso será el sábado-, pero el perdedor habría realizado un largo viaje para jugar únicamente 36 minutos.
El seleccionador italiano, Massimo Agostini, alineó un cinco inicial formado por Scalabrelli, Galli, Casarsa, Pasquali y Fruzzetti. Por parte de los tenaces austriacos saltaron a la arena Saurer, Trauner, Oberhammer, Kondert y Brandstetter. La mera determinación, no obstante, no sería suficiente ante un combinado transalpino que terminaría imponiendo su calidad.
Luego de una primera parte lenta y reservada, con pocas ocasiones, el pequeño Galli abrió el marcador dos minutos después del primer descanso. Y el casillero no se movería hasta el último período, cuando Austria empezó a presionar arriba, dejando en su retaguardia huecos que Caronetudo, Pasquali y Forte explotaron, ampliando la ventaja de su equipo. Previamente Austria había conseguido recortar distancias y hacer el 2-1 por mediación de Trauner, pero en ningún momento dio la impresión de poner verdaderamente en aprietos a su rival.
Agostini declaró a la conclusión del choque: "Sabíamos que nos resultaría difícil, ya que no tuvimos mucho tiempo para prepararnos. Yo esperaba que nuestro equipo marcase más goles. Ahora mi principal esperanza es que nuestros rivales estén algo más cansados que nosotros. El partido de mañana será distinto, pero mis jugadores saben lo que tienen que hacer para clasificarse. Y para eso hemos venido, para clasificarnos".
El triunfo de España por 7-4 parece más ajustado de lo que realmente fue. Los hombres del seleccionador Joaquín Alonso, que comenzó jugando con Robert, Nico, Samu, David y el excepcional Amarelle, hicieron una auténtica exhibición, aunque Suiza maquillase un poco el resultado con tres goles tardíos. Dos goles de David, otro de Nico y cuatro de Amarelle, mejor jugador del partido, habían situado a los españoles con un 7-1 a favor antes de que Meier, Davor y Baumi lograsen los tantos del honor que dejaron el casillero en 7-4. España lució una impresionante combinación de calidad individual y trabajo colectivo, dejando ver que aún puede tener algo que decir en la cita mundialista. Siempre, claro está, que consiga doblegar a los obstinados italianos.
Al término del partido Alonso se mostró optimista respecto a las posibilidades de su equipo: "La primera parte fue reñida, ya que Suiza estuvo muy bien preparada. Pero después de adelantarnos dejamos clara nuestra superioridad. Mañana nos enfrentaremos a un adversario distinto, con mucha más experiencia. Pero si jugamos del mismo modo, nos clasificaremos".
Por lo tanto, Italia y España competirán en la final por el último billete al torneo, tras haber cosechado sendas victorias con un margen de tres goles. Los italianos deberán mejorar en cuanto a la creación de juego, mientras que los españoles tendrán que hacer lo propio en defensa. Todo está aún por dilucidar con la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA más cerca que nunca.
España e Italia lucharán por el último billete
(FIFA.com) Sábado 7 de mayo de 2005