Al golear 8-1 a Sudáfrica, Ucrania ha dejado claro en la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Río de Janeiro 2005 que es un rival a evitar.
"Tenemos muchísimas ansias por jugar", declaró tras el partido el jugador-seleccionador de Ucrania, Victor Moroz. "Queremos hacer todo lo posible por poner en el mapa al fútbol playa ucraniano. Queremos que el mundo conozca a nuestro equipo".
Con los triunfos sobre España e Italia en la fase de clasificación europea, la fama de los ucranianos en esta disciplina ha crecido enormemente en los tres años que han pasado desde la creación de la Asociación Ucraniana de Fútbol Playa. Ha sido el último contendiente en jugar en esta primera ronda y, al margen de Brasil, posiblemente también el que mejor impresión ha causado.
A pesar de la paliza, los sudafricanos pueden irse con la cabeza alta, ya que lucharon hasta el último suspiro. Su tanto tardío demuestra que no arrojaron en ningún momento la toalla ante la implacable máquina de hacer goles eslava.
Trabajo en equipo, organización y calidad son una combinación potente en cualquier deporte, y este conjunto lo combina con un potencial físico que ha dejado en evidencia la juventud de sus oponentes africanos. El jovencísimo aunque prometedor Darren Dicks, que hizo el tanto del honor de los suyos, probablemente no vuelva a tener nunca una noche tan difícil como la que le han dado Koryenyev y Varanytsya. Los equipos ucranianos de fútbol y de futsal tienden a ser elegantes e ingeniosos. Este conjunto tiene además la fuerza necesaria para acompañar a la técnica.
Los sudafricanos volvieron a obsequiarnos con un espectáculo de cánticos y bailes antes del partido, pero el primer período marcó una pauta que permaneció invariable durante los 36 minutos. Ulianytskyi habilitó a Varenytsya, quien marcó con un tiro raso y ajustado al segundo palo. Nzimande, el marcador de número 9 ucraniano, le había dejado libre. Un claro signo, ya desde el principio, de que Sudáfrica iba a recibir varias duras lecciones.
A continuación se sucedieron otros dos goles más en un minuto complicado para Francisco. Primero dejó que Koryenyev robase el balón junto al córner, y éste aprovechó para enviar un centro milimétrico y sin mirar que el jugador-seleccionador, Moroz, cabeceó con fuerza al fondo de la red. Luego el africano cometió una falta sobre Koryenyev, quien transformó el correspondiente golpe franco.
En la segunda parte Ucrania arrolló a sus inexpertos adversarios, anotando cuatro dianas que no tuvieron réplica y situaron el marcador en un contundente 7-0. Pylypenko, Varenytsya, Koryenyev y Bozhenko fueron sus autores. Los africanos eran incapaces de plantar cara al implacable juego de los ucranianos.
Éstos tan sólo aflojaron un poco el ritmo en el último tercio, haciendo un único gol más, el tercero de Varenytsya. Un tanto de falta con rebote de Dicks impidió a Ucrania obtener un resultado más abultado que el de Brasil en la primera jornada. No obstante, aunque tendrá ante sí pruebas más difíciles, su juego indica que es un rival a tener muy en cuenta.
Árbitros: Antonio Buaiz (BRA), Lakhdar Benchabane (FRA) y Christian Hauben (BEL).