Después de que la fase de grupos de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Río de Janeiro 2005 nos deparase una única sorpresa, con el triunfo de Japón sobre Estados Unidos, comienzan las rondas de eliminatoria. Los partidos serán ahora decisivos e incluso más emocionantes, ya que los equipos lucharán por acceder a semifinales y evitar el largo viaje en avión de vuelta a casa. Si no tienes bastante con el choque de colosos europeos que abre el programa, presta atención al último encuentro, en el que dos grandes rivales, Brasil y Argentina, se medirán en un estadio repleto de ruidosos hinchas.
Francia-España (16:00, hora local)
Francia ejerció cómodamente su dominio en la primera ronda, doblegando con facilidad a Australia por 5-1 antes de cambiar de estilo e imponerse a Argentina con un contundente 8-2, lo que le permitió adjudicarse la cabeza del Grupo D. De manera extraña, su registro de dos victorias, trece goles a favor y tres en contra es exactamente el mismo que presentan Brasil y Portugal. Por lo tanto, no es ninguna sorpresa que muchos en Río consideren que estos tres equipos están por encima de la media. El seleccionador francés, Eric Cantona, se ha resistido a la tentación de saltar al terreno de juego, y por el momento sus jóvenes pupilos no han necesitado su ayuda.
España, último equipo en clasificarse para el torneo, necesita mejorar la actuación realizada frente a Brasil, en la que no pudo sacar rendimiento de un sensacional gol tempranero de Amarelle. Su experimentado entrenador, Joaquín Alonso, cree que el choque será reñido: "Nuestro equipo ha mejorado mucho últimamente, sin duda. Portugal es un equipo muy bueno, y Francia ha avanzado en los últimos años. Los tres conjuntos europeos tienen un nivel similar, estoy deseando que empiece el partido".
Portugal-Ucrania (17:15)
Posiblemente sea el choque más emocionante del día: los extravagantes portugueses se enfrentan a la selección que se hizo un nombre en la fase de liguilla. Tras declarar que quería que su equipo "mostrase su rostro al mundo", Victor Moroz debe estar satisfecho con la manera en que Pylypenko, Varenytsya y compañía han impresionado a tanta gente en Río. Su fuerza y potencia arrollaron a Sudáfrica, y únicamente hincaron la rodilla ante Uruguay por dos imparables disparos lejanos, cuando en largas fases del encuentro parecía que iban a terminar imponiéndose. Si bien no disponen de jugadores de la calidad técnica de Alan o Madjer, y el conjunto de Zé Miguel partirá sin duda como favorito, los portugueses saben que tienen ante sí un reto complicado.
Uruguay-Japón (18:30)
Al superar a los eslavos en aquel emocionante duelo que se saldó con un 5-4, Uruguay evitó a Portugal, y se medirá ahora con la selección japonesa, revelación de la primera ronda. El combinado de Gustavo Sánchez no terminó de convencer frente a Sudáfrica y tuvo muchos problemas con Ucrania, pero atesora una experiencia claramente superior a la de Japón. Otro triunfo del último representante asiático en liza supondría una conmoción enorme. La alegría de los hombres de Ramos Rui tras su victoria sobre Estados Unidos dejó patente que quizás se habían sorprendido incluso ellos, pero, una vez llegados a esta fase, el técnico querrá que lleguen más lejos aún.
Brasil-Argentina (19:45)
El apoyo que el público local brindó a Francia en su 8-2 sobre Argentina no deja dudas acerca de la magnitud de esta rivalidad. Los seguidores brasileños abarrotarán el estadio de Copacabana, y esperan que sus ídolos desplieguen toda su gama de toques, fintas, voleas y tijeretas para distraer a sus vecinos sudamericanos. Aunque el seleccionador auriverde, Jorge Ferreira Alves, no cree que vaya a ser tan sencillo: "Siempre es muy difícil jugar contra Argentina. Le ganamos 2-0 en la fase de clasificación, y aquel partido fue complejo. Voy a organizar tanto el aspecto ofensivo como el defensivo de nuestro equipo, y les diré a mis jugadores que se diviertan". Combinar estilo y funcionalidad es el principal cometido de un entrenador y, si lo consigue, podemos esperar que la fiesta en la playa se prolongue hasta bien entrada la noche…