La experiencia ha permitido al equipo de Zé Miguel alcanzar las semifinales de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Río de Janeiro 2005. Aunque no llegó a tener el control total del partido, la superior calidad y técnica de Madjer y Alan han bastado para superar la eliminatoria.
"Sabía que iba a ser difícil, porque para mí Ucrania es uno de los mejores equipos del torneo", reconoció el seleccionador portugués al término del encuentro. "Creo que la diferencia ha estado en el conocimiento del partido, derivado de una mayor experiencia. Hemos sabido usar la cabeza, y estoy muy orgulloso de mis jugadores".
Portugal empezó el partido con Bruno, Hernani, Alan, Madjer y Marinho, mientras que el entrenador de Ucrania, Victor Moroz, optó por Lysenko, Shyshkov, Pylypenko, Pavlenko y Kycher. En la alineación de los eslavos destacaba la ausencia de su capitán, Yevgen Varenytsya, afectado de un dolor en las costillas. La ausencia del gigantón número 9, que había sido clave en la goleada a Sudáfrica en su primer choque de la liguilla, mermaba considerablemente el potencial de los suyos.
A pesar de ello, Ucrania empezó con buen pie. Madjer derribó a Bozhenko y el lanzamiento de falta resultante dio en el blanco desde el campo ucraniano. Portugal replicó al gol de manera casi inmediata a través de Alan, que envió un potente disparo neutralizado por Lysenko. Transcurridos 11 minutos y 11 segundos, el número 11 luso, Jonas, regateó al 11 ucraniano, Moroz, para situar el 1-1 en el casillero.
El conjunto de Zé Miguel ganó el partido en el segundo tercio, cuando se replegó e invitó a sus rivales a irse arriba. Sin el concurso de Varenytsya los ataques de su equipo dependían excesivamente de la potente zurda de Pylypenko. Y cuando Ucrania dejó huecos, Portugal lo aprovechó. Primero Belchior dobló a Pavlenko y a Lysenko para hacer el 2-1. Luego el propio Belchior asistió a Madjer cerca de la portería para que éste materializase el 3-1. Entre ambos goles los ucranianos dispusieron de una muy buena oportunidad: una inteligente jugada en la que participaron Pylypenko, Bozhenko y Pavlenko dejó a este último con una gran opción de tiro, pero fue desbaratada por el ágil Bruno.
Moroz sabía que su equipo estaba obligado a marcar al principio de la tercera parte, y Pylypenko hizo los honores al enganchar una volea en cuanto volvió a rodar el balón. El 3-2 metía de nuevo a Ucrania dentro del partido en unos momentos cruciales, pero Madjer respondió en la siguiente jugada al colar el esférico por toda la escuadra, superando el salto de Pavlenko.
Madjer acapara titulares con su disección casi indolente de las defensas, pero Marinho es vital para el juego portugués. Disciplinado y astuto, el número 8 mantiene la compostura del equipo y espera a que el rival cometa fallos para que sus compañeros puedan aprovecharlos. Un golpe franco ejecutado por Belchior supuso el 5-2, un margen ya demasiado abultado para Ucrania, pero Moroz, al fin, cerró el marcador con una floritura: recibió un pase de Koryenyev, amagó el disparo con la izquierda, hizo un recorte hacia adentro y marcó con la derecha (5-3).
"Este ha sido uno de los mejores equipos contra los que hemos jugado", declaró más tarde el ex jugador del Dinamo de Kiev. "Estoy satisfecho de todos nuestros partidos, aunque no de los dos últimos resultados. Unos pocos errores aislados nos han costado muy caros. Ahora volveremos a casa y ojalá regresemos con más fuerza el año que viene".
Árbitros: António Buaiz (BRA), Ivo Santos (BRA), João Alberto (BRA).