Pese a formar parte a priori de las cenicientas de la competición, Japón ha acabado accediendo a las semifinales de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Río de Janeiro 2005. Dominando a Uruguay durante todo el partido, los nipones demostraron ser mucho más que unos simples advenedizos. Este sábado se enfrentarán a Francia por un puesto en la final.
"No tengo una explicación para esta derrota", reconocía con la mirada perdida el seleccionador uruguayo, Gustavo Sánchez. "Nos pusimos de golpe muy nerviosos cuando ganábamos 3-0 a seis minutos del pitido final. No tenemos ninguna excusa en absoluto".
El duelo, entre dos equipos que habían sorprendido en la primera fase, se presentaba enormemente atractivo. Y la confirmación llegó ya en el primer minuto de juego, cuando Ricar abrió el marcador al transformar una falta (1-0). Los dos equipos se entregaron a un toma y daca a un ritmo endiablado. Sin embargo, al cabo del primer periodo, el resultado no había variado.
Por más que dominaba Japón, no obtenía fruto, dadas las pocas fisuras mostradas por la defensa uruguaya. Kawaharazuka, incluso, vio cómo su cabezazo rebotaba en el poste derecho de la puerta de Diego. Además de tener un excelente arquero, Uruguay tenía también la suerte de cara. Conforme iba pasando el tiempo, más pesadas parecían volverse las piernas de los nipones.
Finalmente, a Japón sólo le quedaban 12 minutos para tratar de remontar el resultado. Su seleccionador, Rui Ramos, no dudaba en increpar a sus jugadores a fin de hacerles sacar sus últimas fuerzas. Pero en el primer minuto del último tercio, Ricar hizo subir un nuevo gol al luminoso (2-0). Y sin embargo, Japón se negaba a darse por vencido. Así, cuando Germán aumentó otro poco la renta de Uruguay (3-0), Kawaharazuka y Makino le dieron pronta réplica (3-2).
De este modo, los dos equipos iban a ofrecernos unos cinco últimos minutos de locura. El público, a la espera del choque de cuartos de Brasil, podía ir calentando la voz animando a sus protegidos nipones. Y enseguida se pudo apreciar el ruido que son capaces de hacer 10,000 espectadores, cuando Toma empató (3-3). Faltaban tres minutos por jugarse, y ya nada parecía poder detener a Japón. Tras un saque rápido del portero Kato, Kawaharazuka ajustó un cabezazo para elevar el balón por encima del cancerbero uruguayo (3-4). Al poco, los últimos segundos fueron cantados a voz en grito por un estadio que entró en éxtasis con el pitido final.
Rui Ramos no podía disimular su inmensa alegría: "Esta noche hemos hecho historia. No hay duda de que Uruguay es un equipo mejor que nosotros, un potencial finalista. Pero con un público así no podíamos relajarnos, y teníamos que luchar hasta el final".
Árbitros: Christian Hauben (BEL), Pinto Correia (POR), Evaldo Wellington (BRA).