La luz de los focos se ha apagado. Pero ya no harán falta a partir de ahora, puesto que los cuatro últimos partidos de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Río de Janeiro 2005 se jugarán por la mañana. En torno al mediodía del sábado, hora local, conoceremos a los finalistas del domingo, al cabo de dos apasionantes semifinales.
Francia - Japón (9:30 hora local)
No mucha gente, fuera de la bulliciosa concentración de Japón, les concedía demasiadas opciones contra Estados Unidos en su encuentro del Grupo B. Menos aún valoraron sus posibilidades contra Uruguay en cuartos de final. Pero los nipones ganaron ambos encuentros, desarrollando un espíritu de equipo sólido como una roca; un mérito que deben a su seleccionador, el brasileño nacionalizado japonés Rui Ramos. Su victoria sobre los sudamericanos fue la gran gesta del torneo; tras ir perdiendo 3-0 a falta sólo de 5 minutos, torearon a una selección uruguaya que se descompuso por completo para acabar venciendo por 4-3.
Pero la selección de Francia pondrá el listón todavía más alto. Hasta la fecha, ha sido probablemente el equipo más consistente del torneo, sin dar muestras de pasar por apuros contra Australia, Argentina o España. Aun así, Eric Cantona es consciente de que hay que jugar el partido. "No deberíamos pensar que va a ser un encuentro fácil para nosotros. Está claro que Japón no es Brasil o Portugal, pero hemos visto durante el torneo que sabe hacerlo muy bien. En realidad no le conocemos bien, por lo que tendremos que andarnos con mucho ojo".
Sus sensaciones han calado en su equipo, como demuestran las palabras de Anthony Mendy. "Como siempre nos dice el seleccionador, no podemos subestimar a ninguno de nuestros rivales. Vamos a enfocar este encuentro con la misma entrega que hemos mostrado en todos nuestros partidos".
En el tramo final de su choque de cuartos, la actitud de no rendirse jamás de los japoneses convirtió a los espectadores cariocas en hichas nipones. No hacía falta mucho para que los locales fueran en contra de un rival sudamericano, pero el apoyo del público brasileño volverá a estar con los asiáticos esta eliminatoria. Se espera una primera semifinal muy ruidosa, en la que, si el equipo de Ramos logra completar una tercera campanada, el delirio se apoderará de las gradas.
El técnico, no obstante, sabe que Francia entraña el examen más complicado. "Va a ser un partido realmente duro para nosotros. Mi equipo está cansado de veras, pues llevamos ya tres partidos muy difíciles, y no estamos acostumbrados a jugar en este tipo de arena", declaró Rui Ramos tras el encuentro de cuartos. "No puedo decir qué sucederá, pero sé que mi equipo luchará hasta el final. No tememos a nadie, ni siquiera a Brasil. Podemos vencer a cualquiera. Está claro que no tenemos el mismo nivel que Brasil, Francia o Portugal, pero contamos con nuestra fortaleza mental y nuestra determinación".
Brasil - Portugal (11:00h)
26 encuentros, 24 victorias. El registro de la selección brasileña de fútbol playa contra Portugal apunta hacia una lectura pesimista para los lusos, pero los hombres de Zé Miguel cobrarán auténticos ánimos de uno de los dos encuentros que han ganado. En 2001, derrotaron a los auriverdes a estas alturas de la competición antes de batir a Francia en la final. Una derrota que sigue siendo el único borrón dentro de la inmaculada trayectoria de los locales en Campeonatos Mundiales de Fútbol Playa, y no hay duda de que a Madjer, Alan y compañía les encantaría reeditar aquella serie victoriosa durante el fin de semana.
El elegante número 7 portugués es el máximo realizador del torneo con siete goles, aunque nadie podría acusar a la suerte de haber intervenido en el camino a este liderazgo. Madjer es uno de los pocos jugadores cuya técnica encajaría perfectamente en el combinado brasileño. Quizá sólo su compañero de selección Alan y el español Amarelle podrían alardear de ello entre el resto de jugadores del torneo.
Pero el sábado, Portugal tendrá que superar a Brasil, que pareció empezar a cuajar como equipo en el choque de cuartos contra Argentina. Romario se ha fijado una meta concreta. "Quiero despertarme el lunes y poder decir: 'soy campeón del mundo en dos deportes diferentes'". O Baixinho se muestra seguro de sí mismo, como corresponde a un ganador de la Copa Mundial de la FIFA, pero su seleccionador, Índio, es más prudente. "Portugal es un equipo muy experimentado, al que respetamos mucho. Pero este deporte se creó en Copacabana, y queremos dar un gran espectáculo al público. Por encima de todo, queremos la victoria". El viernes, los jugadores portugueses estaban en la playa practicando el lanzamiento de penales; quizás esperan vivir una larga mañana...