Su melena rizada, sus músculos prominentes y su tez bronceada confieren a Rui Ramos casi la silueta de un gurú. Y, de hecho, es el guía espiritual de la selección japonesa de fútbol playa. Los nipones, sorprendentes semifinalistas, se medirán mañana con Francia. Un sonriente y entrañable Rui Ramos, con los pies en la arena de la playa de Copacabana y una pajita en una nuez de coco, ha concedido esta entrevista a FIFA.com.
Rui Ramos, ¿durmió usted mucho la noche pasada? ¿Cómo ve ahora su formidable partido contra Uruguay?
Sorprendentemente, no tuve ningún problema para conciliar el suelo. Pero aún me estoy dando cuenta de las implicaciones de lo que acabamos de hacer. Espero mi segundo zumo de coco del día para poder empezar a pensar en Francia (risas). Ya hemos escalado tres inmensas montañas. Nos quedan dos todavía (la semifinal y la final o el partido por el tercer puesto, ndlr). Y, pase lo que pase, nos resultará muy difícil. Todos los equipos clasificados para semifinales son superiores a nosotros. Pero lucharemos hasta el final.
¿Cómo vive esta semana tan importante para el fútbol playa japonés?
Aquí empieza todo para nosotros. Nos hemos esforzado mucho por traer un equipo competitivo. Hemos tenido que cambiar jugadores, porque algunos estaban lesionados. Y no dispongo de una cantera enorme. Además, no tenemos muchos sitios donde entrenar. Por lo tanto, puedo asegurarle que nuestra preparación no ha sido fácil.
¿Tiene la sensación de vivir un momento histórico?
Por supuesto, estamos entrando en la historia del fútbol playa japonés, de la disciplina en general, e incluso del deporte de nuestro país. Ya sea femenina, masculina, de futsal… nunca una selección japonesa había llegado tan lejos en un Mundial. Si hubiésemos perdido los dos partidos de la primera ronda y regresado a Japón, el fútbol playa no habría tenido ninguna oportunidad de progresar en nuestro país. Ahora todas las miradas van a estar puestas sobre nosotros. Y vamos a intentar proseguir la aventura lo más lejos posible.
Usted nació en Brasil, y posteriormente adoptó la nacionalidad japonesa. ¿Qué diferencias percibe entre las culturas de estos dos países?
Me resulta difícil compararlas, porque Brasil y Japón son muy diferentes. El idioma, claro está, aunque también la educación… Es difícil de explicar. La noción de respeto es muy importante en Japón. Sentimos un auténtico reconocimiento por los ancianos y por el trabajo que se ha hecho. Y en lo que respecta al idioma, uno y otro no tienen nada que ver. Aunque no se haya estudiado nunca francés o español, a veces se pueden comprender algunas palabras. Pero con el japonés es totalmente imposible.
Actualmente, ¿se siente más japonés que brasileño?
Llegué a Japón con 20 años, y he construido allí mi vida. Luego obtuve la nacionalidad japonesa, y jugué siete años con la selección. He sudado, llorado y sangrado por este país. Me considero japonés al cien por cien.
Volvamos a la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA y a su duelo de semifinales contra Francia. ¿Cómo lo ve?
Para ser completamente honesto, ante todo espero que perdamos por el menor margen posible. Quiero que todo el mundo pueda decir que Japón ha luchado hasta el final. Mis hombres están muy cansados, algunos incluso lesionados. Esta mañana, cuando vi entrenar a Brasil, Portugal y Francia, pensé que me gustaría mucho hacer lo mismo. Pero es imposible, mis jugadores no están acostumbrados a esta arena, y debo dejar que descansen un poco. Me gustaría que mañana estuviesen en condiciones de saltar al terreno de juego (risas). Ya más en serio, prometo que Francia tendrá un partido difícil. En el fútbol puede pasar cualquier cosa, y el público volverá a estar otra vez con nosotros. Mis jugadores están orgullosos de vestir los colores de Japón y lo demostrarán.