En un partido de la mayor calidad, Portugal se impuso a Brasil en los penales, clasificándose así para la final de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA 2005. Tras haber marcado cuatro imponentes goles, su número 7, Madjer, asumió la responsabilidad de transformar el lanzamiento que dio el triunfo a los europeos.

"Llevo ocho años en el mundo del fútbol playa, y este ha sido uno de los mejores partidos que he visto", declaró a la conclusión de la contienda el seleccionador portugués, Zé Miguel. "La última vez que vencimos a Brasil en el Campeonato Mundial (en 2000), yo era el guardameta, pero ahora estamos al principio de una nueva era del fútbol playa portugués".

Antes del encuentro se celebró la ceremonia de entrega de Premios de Fútbol Playa de la FIFA, en la que se homenajeó a cinco ex jugadores por su contribución al deporte a lo largo del último decenio. Los galardones entregados a Edinho, Cláudio Adão, Paulo Sérgio Lima, Zico y Júnior fueron presentados por Urs Linsi, Secretario General de la FIFA, Ricardo Terra Teixeira, Presidente de la Asociación Brasileña de Fútbol, y Luís Felipe Tavares, miembro del consejo directivo de FIFA Beach Soccer, S.L.

Brasil saltó al terreno de juego vistiendo por primera vez su segunda camiseta, de color azul, pero Índio mantuvo el cinco inicial por tercera ocasión consecutiva: Robertinho, Júnior Negão, Benjamin, Jorginho y Romário. Zé Miguel empezó con Bruno, Hernani, Alan, Madjer y Marinho. El capitán, Hernani, y el rubio Marinho daban a Portugal dos formidables baluartes defensivos. Y Madjer no sólo no tenía nada que envidiar a ninguno de los integrantes del combinado brasileño en lo que a habilidad y técnica se refiere, sino que también disponía de una mortífera capacidad de finalización.

En la primera parte había casi calidad en exceso, y el público no daba abasto. Terminó 3-3, pero las oportunidades y los goles no surgieron tanto de errores como de apabullantes jugadas ofensivas y de una técnica extraordinaria. Portugal llegó a ponerse 2-0: primero Bruno envió un balón que Madjer desvió al fondo de la puerta contraria, y luego un disparo en largo de Marinho se elevó sobre la arena y se coló por toda la escuadra.

A continuación Índio cambió el esquema de los primeros doce minutos, retirando a un ineficaz Romário y dando entrada a Buru. Con su descomunal presencia, éste demostró ser un jugador completo, al anotar tres tantos antes de que sonara el indicador electrónico, convirtiéndose así en el primer hombre en hacer tres dianas en un solo período. La tercera fue una fulminante volea con la zurda tras atrapar un despeje. Madjer había transformado previamente el 3-2, con una perfecta bicicleta casi desde el punto penal a pase de Alan.

Brasil se hizo con el control en el segundo tercio, pero el equipo de Zé Miguel se negó a bajar los brazos ante el despliegue de trucos de Neném y el empuje del público. La Seleção se adelantó 4-3 cuando Benjamin regateó por la derecha y batió a Bruno con un tiro elevado por el segundo palo. El quinto tanto de los locales aumentó aún más el griterío del público: Chumbinho envió un balón bombeado para Neném, cuya extravagante tijereta no dio ninguna opción a un meta portugués que había quedado clavado. En esta fase del choque Brasil parecía estar merendándose a los ibéricos, pero, en un instante crucial, Madjer marcó de volea en cuanto el balón volvió a entrar en juego, permitiendo a su equipo llegar al descanso con un único gol de desventaja.

Si el momento era crucial, no había ninguna duda acerca de quién era el jugador decisivo. Madjer marcó el único tanto de un tenso último tercio -el cuarto de su cuenta particular-, provocando la primera prórroga del torneo. La importancia del número 7 para su equipo quedó de manifiesto con las dificultades que tuvo Portugal para crear ocasiones mientras él estaba en el banquillo.

A falta de tres minutos de tensión para los penales, Alan hizo que el estadio entero contuviese la respiración al ejecutar un golpe franco desde la medular que superó la estirada de Robertinho. Sin embargo, al filo del pitido final, Benjamin fue derribado, y su potente disparo desde campo propio implicó que el encuentro se decidiría en una tanda de penales con muerte súbita.

Primero Juninho batió con la zurda por la izquierda a Bruno, y Alan replicó ajustando el esférico a la escuadra. Luego fue el turno de Jorginho, el preferido del público, pero su disparo dio en el poste. Madjer tenía la oportunidad de poner la guinda al partido de su vida, y no decepcionó, engañando a Robertinho y clasificando a su equipo para la final.

Árbitros: Carlos Robles (CHI), Christian Hauben (BEL), Mohamed Said (UAE).