Al comienzo de esta Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Río de Janeiro 2005, Eric Cantona nos había confesado su deseo de regresar a Francia con el trofeo en sus maletas. La semana pasada bajo el sol de Brasil ha servido para demostrar que su anhelo no era vano. Con una sonrisa dibujada en el rostro, no muy lejos del banquillo desde el que había salido unos minutos antes, el entrenador de los Bleus repasa esta fantástica final del torneo, que ha culminado del mejor modo posible para él.
Eric Cantona, la semana pasada nos confesó haber venido a Río para llevarse esta Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA. Imaginamos que ahora estará contento…
Sinceramente, pienso que hemos mostrado a lo largo de toda esta semana que merecíamos de verdad este triunfo. Pero a veces algunos equipos merecen ganar y no lo hacen. Por lo tanto, estoy plenamente satisfecho. Ha sido necesario trabajar y luchar, pero sabíamos que no iba a ser fácil proclamarse campeones del mundo. Hemos intentado mejorar nuestro juego partido a partido.
Hace años que trabajamos juntos, y hemos obtenido la recompensa. El pasado mes de septiembre ganamos el Campeonato de Europa, ahora es el título mundial… Es un año formidable para el fútbol playa francés. Ahora empieza lo más difícil: confirmar nuestra condición y seguir progresando. Es difícil llegar más alto que un Mundial, pero vamos a caminar hacia esa meta. En cualquier caso, sé que tenemos los jugadores precisos para ello. Yo siempre estaré ahí para ponerlos en su sitio si hay extravíos, pero confío en ellos, son unos muchachos extraordinarios.
¿Cómo ha vivido el escenario un tanto alocado de esta final?
Sobre todo me quedo con que hemos terminado ganando el partido. Pero tampoco debemos olvidar que ha sido complicado, y tenerlo presente de cara al futuro. Al ir ganando por dos goles a dos minutos el final, debimos haber vencido más fácilmente. Podíamos permitirnos recibir un gol. Pero cuando sólo faltaban ocho segundos, y teníamos un contraataque de dos contra uno, creo que debimos haber intentado conservar el balón. Pero mis chicos son así, se arriesgan mucho. Hubiéramos podido pagar las consecuencias de esta situación. Por lo tanto, habrá que aprovechar esta experiencia. Ya se lo he dicho a mis hombres y seguiré haciéndolo. Perder una final de un Mundial por un error así habría sido de tontos.
Si tuviera que conservar una única imagen de esta final, ¿cuál sería?
Ha habido tantas… Resulta difícil elegir una. Hoy los minutos me han parecido muy largos. Mi corazón y mis nervios han sufrido una dura prueba (risas). En la arena nunca se está seguro de nada. Un golpeo que quizás parezca anodino siempre puede cambiar de trayectoria en el último momento. Un año perdimos el Campeonato de Europa en una jugada de este tipo. Así pues, estuve nervioso hasta el final, y no puedo quedarme con un momento por encima de los demás.
A menudo el vencedor de un torneo va mejorando conforme avanzan los partidos, pero ustedes han estado al cien por cien desde el primer encuentro. ¿Cómo se lo explica?
Nuestra victoria en el Campeonato de Europa ha contribuido mucho. Conocíamos muy bien a todos los equipos que participaban en este Mundial, y sabíamos que tendríamos nuestra oportunidad. A partir de ahí, éramos conscientes de que era posible conseguir algo enorme, y de que tendríamos que trabajar para lograrlo.
Respecto a los partidos propiamente dichos, hemos conseguido empezar muy bien todos ellos. Así podemos administrar el resultado, gastamos menos energías en correr detrás del balón, preocupados por el marcador, enfadados. Hoy, si hubiéramos dejado que los portugueses se adelantaran, habrían sido mentalmente muy fuertes, después del partido que acababan de jugar contra Brasil. Por lo tanto, les pedí a mis jugadores que hicieran lo mismo que en cada partido: que se adelantaran. Y si pensamos en nuestros encuentros, siempre hemos abierto el marcador. Es una gran satisfacción para mí.
Mirando la competición en su conjunto, ¿qué recuerdos va a conservar de ella?
Tengo realmente la sensación de haber asistido a partidos extraordinarios. Todos los equipos habían venido con muchas ambiciones, y eso se ha visto. El juego ha progresado enormemente, se han reducido las distancias. La presión que se pone cada uno y la rivalidad que existe entre todos los participantes son cada vez más fuertes. Y creo que es algo positivo. Mientras esta rivalidad siga estando guiada por el espíritu de competición, no hará sino empujar a todos hacia arriba.
La colaboración entre la FIFA y la BSWW ha sido muy positiva, y nos ha permitido asistir a un Mundial muy bien organizado. Juntos seguiremos haciendo que este deporte progrese.
La selección francesa ha estado impresionante como colectivo, más que por sus individualidades. Sin embargo, en punta ha contado usted con un excelente Anthony Mendy. ¿Quiere dedicarle algunas palabras en concreto?
Me ha impresionado en todos los sectores del juego, y a lo largo de todo el torneo. Además de haber jugado maravillosamente arriba, también ha defendido mucho y bien. Aunque no sea un Amarelle o un Madjer, se trata de un jugador completo. Y es tan útil como ellos. Además, es aún muy joven, y tiene muchísimas ganas de progresar. Lo hará, estoy seguro de ello.
Para terminar, ¿qué consecuencias cree que tendrá este título?
Mirando con una cierta perspectiva lo que acabamos de conseguir, no puedo evitar pensar que nuestra victoria es una excelente noticia para el fútbol playa en general. En Francia la disciplina ya goza de bastante reconocimiento, pero ahora su promoción será mejor. Y también considero que nuestro título tendrá repercusiones en el mundo entero. Después de Portugal, ver que lo gana un equipo que no es Brasil es algo sensacional. Es otro motivo de satisfacción para mí.