La tercera edición de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA ya conoce a sus finalistas. De un lado estará Brasil. Del otro, México. Y detrás de cada equipo, dos entrenadores y dos historias...
Un terreno conocido
Alexandre Soares se mueve en un terreno conocido.
Este carioca nacido el 11 de mayo de 1966 tomó la selección luego
del mal paso de 2005, logró el ansiado título en 2006 y ha llevado
a Brasil a una nueva final. "No sé que es más duro, si ser
campeón por primera vez o revalidarlo. ¡Las cosas son
difíciles!", asegura con gesto cómplice a
FIFA.com.
La victoria ante Francia es reciente y Soares la analiza sin pelos en la lengua. "En los últimos partidos con ellos les hemos ganado bien. Eric Cantona intentó motivar a sus jugadores diciendo que Francia era mejor, pero ya debía saber que no era cierto. Siempre juega de la misma manera y eso nos facilitó las cosas".
Soares conoce bien a sus jugadores, ya que desde 2003 formaba parte del cuerpo técnico de la selección. Entonces, nadie mejor que él para explicar por qué Brasil es finalista otra vez. "Es un grupo muy fuerte, con un gran poder de reacción. Todos hablan de Buru, y está jugando muy bien. ¿Pero qué hay de Sidney? Es un as. Junior Negão es importante tácticamente; Benjamín, del cual todos esperaban más, lo mismo; Mao es para mí el mejor arquero del mundo... Cuento con un verdadero equipo".
El entrenador sólo tiene elogios para su próximo rial. "México no vino con un cartel como el que trajeron Portugal, Francia o Rusia, pero nosotros sabíamos de sus progresos. Tiene una defensa muy sólida, es muy ordenado tácticamente, saben salir rápido de contragolpe y son efectivos arriba. Creo que será un gran partido".
Luego de asegurar que su equipo no saldrá a jugar tan desatento como lo hizo en su victoria sobre México por 6-4 de la fase de grupos, Soares concluye: "La final la ganará el grupo que esté más concentrado, el que juegue más como equipo. Claro que las individualidades van a aparecer, ya que un momento difícil, son los que hacen la hacen la diferencia. Pero estoy seguro será campeón el que este mejor en lo colectivo".
¿Nada que perder? No: todo por ganar
Ramón Raya tiene la sonrisa dibujada. Y es entendible: asumió
el cargo en febrero de 2006 y 21 meses después ha depositado a
México en la final en su primera participación mundialista.
"Decir que lo esperábamos sería mentir. La mayoría nos veía en
el anteúltimo lugar del grupo en el mejor de los casos, y ahora
jugaremos el partido decisivo. Entonces, si no se han sorprendido
hasta ahora, ¡sorpréndanse!", confiesa a
FIFA.com el entrenador de 39 años.
¿Cuál es el secreto? "Trabajo. Uno siempre trabaja para esto, pero lo que más me sorprende es que las circunstancias se han ido acomodando de tal manera que hemos sabido aprovecharlas. Y nuestra fuerza como equipo. Los jugadores creen en ellos mismos porque han ido comprobando con los partidos las cosas que les hemos dicho. Están convencidos que pueden ser campeones: a ver cómo los vencen ahora".
A la hora de analizar a su rial, Raya es conciso. "Es un equipazo. Y tienen al mejor jugador del mundo, que es Buru. ¿Qué puedo decir que no se haya dicho de Brasil? Que vamos a ganarles", dice con confianza Raya, quien como futbolista participó del Campeonato Mundial Juvenil Sub-17 de la FIFA China 1985.
Consultado sobre qué cambiará para que no se repita la derrota de la primera ruda, el entrenador sorprende: "Nada. Hemos jugado todos nuestros partidos igual". Antes de marcharse, Raya deja una última reflexión. "La final no es para ellos, es para nosotros, ya que será el partido de nuestras vidas. Mi última frase antes de que salten a la arena será: 'Ahí tiene el trofeo: ahora es cuestión que lo agarren'".


