Mientras él recibe la Bota de Oro adidas y el Balón de Oro adidas, sus compañeros esperan pasar por el podio para retirar las medallas que los acreditan como campeones de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Río de Janeiro 2007. Rápidamente, Buru quiere sumarse a ellos, y una vez que lo logra, levanta ambos trofeos y se abraza con todos, como queriendo compartir esos galardones con todo el equipo.
Así de humilde es este pívot que, a los 31 años, ha sido aclamado por el 49% de la prensa en Brasil como el mejor jugador del mundo. Y mucho tuvieron que ver los 10 goles y tres asistencias que le permitieron terminar como el máximo artillero del torneo. Todavía con arena en el cuerpo, Buru acepta conversar exclusivamente con FIFA.com.
Señor Buru, ¿podría describirnos sus sensaciones?
Estoy muy feliz por este título, justo en el último torneo
jugado en Brasil, y por estos dos premios individuales, que son
inéditos para mí. Todo esto es el premio al esfuerzo y al trabajo
mío y de mis compañeros.
¿Por qué salió un partido tan distinto al de la primera
rueda?
Porque Brasil puede jugar cometer ciertos errores una vez,
pero no dos. Hoy nuestra concentración e inspiración fueron
mayores. Entramos concientes que era una final y ante nuestra
gente, y mostramos la técnica y habilidad que tiene este equipo.
Nuestra voluntad de vencer fue clave.
¿Qué cambió para que Brasil luciera mucho más a partir de
cuartos de final?
En la primera fase estuvimos algo tensionados,
ansiosos. Recién luego del segundo partido nos comenzamos a soltar.
Una vez que superamos la etapa de grupos, el equipo estaba en
marcha, sabiendo que antes los rivales que llegaban no podíamos
cometer errores. Entonces, fuimos creciendo y e hicimos la
diferencia tanto grupal como individualmente.
¿Esperaba ganar el Balón de Oro y la Bota de Oro
adidas?
¡No, ambos fueron sorpresa para mí! Sentía que Brasil podía
ser campeón, pero jugando con Benjamín, Andre, Bruno... con Madjer
en la competición... Ganar no uno sino dos, ¿quién podría
esperarlo? (risas). Igual, el mejor premio de todos es el
campeonato. Son pocos los futbolistas que pueden conseguir dos
títulos mundiales y yo ya los tengo.
¿Siente que Brasil es invencible?
De momentos, sí. Bicampeones, 57 juegos invictos... Pero
sabemos que tenemos que decirnos más, entrenarnos mejor, porque el
nivel de juego se ha elevado. La aparición de México, Rusia y los
equipos africanos es prueba de ello. Hoy sí Brasil es invencible,
pero si no seguimos preparándonos con dedicación, dejaremos de
serlo rápidamente.
¿Cómo se mantiene la motivación después de tantos
títulos?
La motivación viene del grupo. Aquí llegas a entrenar y
sobran sonrisas. Entonces, te dan ganas de jugar y de ganar. La
dedicación de un joven como Daniel o de un Junior Negão es una
inspiración. Nos llevamos muy bien y siempre queremos más.
Por último, ¿qué balance hace del torneo?
Este año, el beach soccer plantó su bandera. Está todo listo
para que sea un deporte profesional: cada vez hay más ligas
competitivas, hemos tenido una Copa del Mundo espectacular con
equipos muy preparados... Y espero que continúe así: yo no quiero
que el deporte crezca sólo en Sudamérica sino en todo el mundo.

