Una vez más no fue posible estrechar el abismo que separa a las potencias asiáticas del beach soccer de las selecciones menos fuertes del continente, y el consabido terceto asiático reservó sus billetes para la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Marsella 2008 del próximo julio.

Por segundo año consecutivo, Emiratos Árabes Unidos, país anfitrión, y Japón se clasificaron para la cita al pasar a la final, donde la formación de Asia occidental revalidó su título con una vibrante victoria por 4-3. Irán, mientras tanto, se aseguró cómodamente su tercer asalto a la corona mundial tras vencer por 4-1 a China en el partido por el tercer puesto.

La selección de Emiratos Árabes Unidos del técnico brasileño Marcelo Mendes, que también ganó en calidad de anfitriona el joven campeonato continental el año pasado, ha seguido causando sensación durante toda la competición preliminar de este año, disputada en Dubai. Primero despachó con facilidad los compromisos de su grupo, al deshacerse de Uzbekistán por 6-2 en su primer partido, antes de pasearse ante China con un 5-0. Animados por sus entregados seguidores, los anfitriones derrotaron luego a Irán por 3-1 en semifinales, con lo que conquistaron su pasaporte a Marsella 2008.

Un año después de haber superado a Japón por 4-3 en la final precedente, los hombres de Marcelo Mendes registraron de nuevo un triunfo idéntico contra los nipones. La formación local comenzó de forma brillante, con una ventaja de 2-0, pero Japón remontó por dos veces hasta dejar nivelada la contienda en 3-3. Con todo, en el momento crucial, Bakhit Alabadla, el mejor jugador de la pasada edición, anotó de cabeza el gol de la victoria.

La conquista de su segundo cetro continental seguido con Emiratos Árabes Unidos ha supuesto una gran inyección de moral para Mendes, quien considera que su equipo puede mejorar su rendimiento contra los mejores del mundo en Marsella 2008. "Con jugadores como Bakhit, tenemos calidad para plantar cara a las selecciones punteras", aseguró. "Si nuestra defensa mantiene su solidez, somos más que capaces de dar alguna que otra sorpresa en la Copa Mundial".

Yamauchi, máximo artillero
En cualquier caso, en lo que respecta a Japón, la derrota ante Emiratos Árabes Unidos no alteró ni un ápice su caché como una de las selecciones asiáticas más temibles. Los hombres de Takeshi Kawaharazuka mantuvieron una trayectoria intachable de camino a la final, al aplastar por 8-2 a Filipinas y superar por 2-1 a Irán para acceder a semifinales. Allí, un abultado 7-1 ante China fijó su revancha contra Emiratos Árabes Unidos.

El delantero Shusei Yamauchi se convirtió en el auténtico motor de la sensacional serie de Japón, ya que encabezó la tabla de goleadores del campeonato con 12 dianas, incluida una tripleta en la final. Entre los que aplaudieron su capacidad realizadora figuraba el propio Mendes. "Antes del partido ya sabíamos que Yamauchi podía ser muy peligroso ante la meta rival, pero aun así logró meternos tres goles", resaltó el experto técnico brasileño.

A pesar de hacerse con el galardón al máximo goleador, Yamauchi trató de pasar desapercibido y, en un alarde de modestia, atribuyó sus goles al trabajo colectivo de Japón. "No importa cuántos goles haya marcado", señaló. "Solamente soy un integrante del equipo, donde todo el mundo lucha en beneficio de sus compañeros".

China vuelve a correr una suerte adversa
Pese a que apenas disputaban su tercer campeonato continental, China e Irán han ido forjándose una intensa rivalidad mutua y, una vez más, ambas selecciones se vieron las caras en el decisivo partido por el tercer puesto.

La selección Melli ya había salido vencedora por 6-4 ante sus rivales chinos en la misma instancia de la primera fase de clasificación asiática, en 2006. En la competición de este año, el combinado de Farssad Falahtzadeh venció por 5-2 a Filipinas para acceder a semifinales, mientras que China pasó gracias a su triunfo por 4-3 ante Uzbekistán.

La revancha se antojó perfectamente factible cuando China sorprendió a su bestia negra con un tanto en el primer minuto. Sin embargo, los iraníes enseguida recobraron la compostura y remontaron para dominar claramente el choque decisivo por 4-1. Farid Boloukbashi se apuntó un par de tantos, y también vieron puerta Moslem Mesigar y Hassan Abdollahi.

Su seleccionador, Farssad Falahtzadeh, aseguró más tarde que fue el espíritu combativo del equipo lo que le llevó a prevalecer. "Tras haber perdido contra Emiratos Árabes Unidos y Japón, y después de encajar un gol ante China en el minuto inicial, nuestros jugadores todavía sacaron fuerzas de flaqueza para salir adelante", concluyó. "Estoy muy orgulloso por el espíritu que han demostrado durante toda la competición".