Los guardametas rara vez despuntan en el fútbol playa. Este deporte, después de todo, está diseñado para mayor gloria de los inventores de toques inverosímiles y de goles espectaculares. Y así ha sido mayormente hasta ahora en Marsella 2008.
Con algunas inolvidables salvedades. El número uno senegalés, Al Seyni Ndiaye, se convirtió en el héroe de la victoria de su país en su apertura del telón, donde sólo dejó pasar 5 de los 24 tiros entre los tres palos a cargo de Francia, y propició el triunfo de los suyos en los penales. El guardameta de los Bleus, Jean-Marie Aubry, realizó por su parte una espléndida parada que valió el triunfo sobre Irán y la supervivencia de su equipo en la prueba.
Esta pareja, sin embargo, ha sido superada por otro arquero. A primera vista, recibir ocho goles en su primer choque contra Portugal puede no quedar muy bien en la hoja de servicios del salvadoreño Luis Rodas. Pero cualquiera que le viera en la playa del Prado o en FIFA.com TV desmentiría esa apreciación.
Los modestos centroamericanos sufrieron un bombardeo implacable de su portería a lo largo de todo el partido, pero Rodas sacó a relucir su bravura, agilidad y afilados reflejos para neutralizar una y otra vez los intentos de Madjer y compañía. De hecho, su resuelta protección de la meta salvadoreña sirvió para que su país se adelantara en el marcador por 2-1 en el primer tercio y, aunque los portugueses al final se marcharon con un 8-2 a su favor, la diferencia podría haber sido mucho más abultada de no mediar la deslumbrante brillantez de Rodas.
Italia enseguida descubrió que su estreno en Marsella 2008 no iba a ser plácido. Las manoplas de Rodas mantuvieron el tanteador en 1-0 durante más de la mitad del encuentro del sábado, y su caída por 4-1 ante los Azzurri fue todo un logro teniendo en cuenta la diferencia de experiencia y de reputación que hay entre ambos conjuntos.
"Estoy contento con mis actuaciones, aunque las cambiaría por victorias", admitió Rodas luego. "Pero Portugal e Italia son dos equipos muy buenos, y nosotros somos una selección inexperta. Creo que hemos jugado muy bien, y esto nos ayudará a mejorar para el año que viene".
Antes, sin embargo, los cuzcatlecos se enfrentarán a las Islas Salomón en el que será el choque de despedida de Marsella para ambas formaciones. Rodas, no obstante, está ansioso por ver a El Salvador cerrar su participación con una alegría. "Es muy importante ganar nuestro último partido por el pueblo de El Salvador", señaló.
"Vi la bandera nacional en la grada y me sentí muy feliz. Estoy muy orgulloso de representar a El Salvador en el Mundial. Ahora quiero que nuestra gente se sienta orgullosa y por eso quiero ayudar a nuestro país a vencer a las Islas Salomón".
Sea cual sea el desenlace en el duelo de hoy, Rodas ya ha llenado a sus compatriotas de orgullo.


