El camino de Brasil hacia la hegemonía se originó con un gol. Quince años después del primer tanto de la Seleção en esta disciplina, los brasileños han disputado 314 partidos y ganado 11 Campeonatos Mundiales de Beach Soccer y tres Copas Mundiales de Beach Soccer de la FIFA. Por increíble que parezca, estas cifras también pertenecen a Júnior Negão, el autor de aquella diana inicial en 1993.

La identificación entre el equipo y su sempiterno número 8, sin embargo, ha llegado a su fin, con la conclusión de su incomparable carrera como jugador. Y pocas veces un deportista, al margen de su vocación, se retira cubierto de gloria, como él lo hizo este domingo en Marsella.

Allí, el defensa y capitán alzó el trofeo de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA tras la victoria de los suyos por 5-3 sobre Italia en una final memorable. Con este resultado, los hombres de Alexandre Soares suman 73 encuentros sin conocer la derrota, y su aura de imbatibilidad debe mucho a Júnior Negão.

"Ha sido la despedida perfecta", declaró entusiasmado el jugador, de 44 años, exhibiendo con orgullo el trofeo. "Estoy muy emocionado, al pensar en todos los momentos maravillosos que he vivido con Brasil. Pero si no hubiéramos ganado hoy, siempre me habría faltado algo. Ahora me siento completo".

"Me considero un privilegiado por haber jugado con tantos grandes jugadores durante estos años. Gracias a mis compañeros he podido conseguir muchos títulos. Pero este ha sido especialmente especial, ya que ganar el Mundial fuera de Brasil nos ha resultado mucho más difícil. Nunca olvidaré este día, y quiero expresar mi agradecimiento a todos mis entrenadores y compañeros, y a los seguidores brasileños".

Esta deuda de gratitud será devuelta con intereses, ya que Júnior Negão ha servido a su país con entrega y dolor. Literalmente. "Me rompí el dedo gordo unas cuantas veces, aunque nunca llegué a pensar en perderme un partido", explicó. "Representar a mi equipo es el honor más grande, y he disfrutado cada minuto desde que empezó todo".

Cuando Brasil comenzó su andadura en el beach soccer en 1993, Júnior Negão era prácticamente un desconocido rodeado de nombres famosos. Ha compartido vestuario con Paulo Sérgio, Júnior y Jairzinho, y también con otros futbolistas que participaron en la Copa Mundial de la FIFA, como Branco, Zico y Romário.

Todos estos astros mantuvieron breves idilios con la selección brasileña de beach soccer. El amor de Júnior Negão por el combinado nacional, por el contrario, ha sido constante. Y aunque acaba de marcharse por la puerta grande, su leyenda permanecerá como un símbolo infinito de la Seleção.