La selección estadounidense sobrevivió a una electrizante primera mitad de la escuadra brasileña para hacerse con la victoria por 2-0 en su segundo encuentro del Grupo G, disputado en Tesalónica, triunfo que le ha valido el pase a cuartos de final. Un penal transformado por Mia Hamm y un espléndido zapatazo de Abby Wambach en los minutos finales encaraman a las norteamericanas a la cima de la tabla, con seis puntos. Brasil, que sigue contando con la chispa de Marta, tiene tres puntos, al igual que Australia, y necesita empatar contra la anfitriona, Grecia, para pasar a la siguiente fase.

Después de que el seleccionador Rene Simões comentara que su equipo había estado un tanto aletargado en su victoria inicial por 1-0 contra Australia, las brasileñas no pararon de moverse, pese a los 35 grados de calor que hacía en Tesalónica y enseguida se hicieron dueñas absolutas del esférico.

Rosana emprendió las primeras incursiones por la banda izquierda, aprovechando la superioridad técnica de las sudamericanas sobre las ex campeonas del mundo. Así las cosas, Brasil estuvo a punto de adelantarse en el marcador en el minuto 14 de manera un tanto fortuita: Formiga envió un centro desde la derecha que ya había superado a la guardameta norteamericana, Briana Scurry, cuando pegó en el travesaño.

Tras el cambio de su posición desde la banda izquierda a la mediapunta por detrás de las dos delanteras, Marta parecía jugar incluso más a gusto que en su anterior encuentro y no se le notaba en absoluto intimidada por el hecho de tener que vérselas con una de las mejores defensas del torneo. Con su ritmo electrizante, atigrado y lleno de gracia, Marta volvió a dar claras muestras de su superioridad.

Primero se escapó serpenteando entre sus rivales en el minuto 18, pero su disparo fue detenido con facilidad por la portera norteamericana. Luego de una deliciosa jugada, la número 10 brasileña sirvió la pelota a Formiga, pero ésta no pudo empalmar el remate. Al filo de la media hora, Marta ejecutó un lanzamiento de falta desde 20 metros que casi se escurre entre los dedos de Scurry.

Simões, el nuevo entrenador de Brasil, ha impresionado enormemente a los analistas por sus grandes dotes para el entrenamiento, que se han hecho especialmente palpables en el día de hoy. Uno de los ejemplos más claros a este respecto fue la jugada en que Pretinha habilitó de tacón a Rosana, cuyo centro milimétrico al segundo palo encontró a Cristiane, que en su embestida estampó el balón contra el poste. La grada agradeció la combinación con una calurosa ovación. 

Estados Unidos, incapaz de enhebrar más de dos pases seguidos, nunca se había visto en semejantes aprietos. En el minuto 33, Marta disparó contra Scurry tras zafarse del fuera de juego y desembarazarse de su marcadora. A continuación, la muchacha de cuerpo dorado hiló una pared con Daniela, pero esta vez su trallazo salió desviado cuando ya había superado a Scurry.

Por fin, Abby Wambach logró trenzar un contraataque y sacar a las suyas de las trincheras, deshaciéndose de tres contrarias con su potente carrera. Un momento después, la delantera de 180 centímetros de estatura se quedó completamente sola dentro del área, pero no pudo girarse con la rapidez suficiente para evitar la entrada in extremis de Rosana. En la grada se empezaron a escuchar gritos a favor de Estados Unidos.

Lo que April Heinrichs dijo a sus muchachas durante el descanso debería guardarse en frasquitos y reservarse para ocasiones especiales. La selección estadounidense fue un equipo mucho más centrado tras la pausa e hizo honor a su reputación de ser uno de favoritos del torneo. Su labor se vio recompensada cuando el árbitro checo señaló el punto penal tras una colisión entre Wambach y Monica en el área. Mia Hamm transformó la pena máxima con su acostumbrada templanza (1-0, 58').

"Hemos jugado cientos de encuentros en los que hemos dominado la situación, hemos pegado en el poste y en el travesaño, pero no hemos ganado, así que les he dicho a mis muchachas que si lográbamos mejorar, podíamos volver a meternos en el partido", contó Heinrichs más tarde. 

Marta empleó toda la fuerza de sus 18 años para intentar izar a su equipo hasta el empate. De alguna manera volvió a encontrar el camino de la puerta rival, pero sus compañeras de vanguardia no lograron conectar el último remate. La habilidad de las brasileñas había terminado por seducir a los seguidores griegos, que ahora les animaban en todos sus toques. 

Sin embargo, no habían contado con la potencia de Wambach. La corpulenta y trabajadora delantera norteamericana se metió entre dos defensas y disparó seco y raso junto al palo, zanjando así la contienda (2-0; 77'). Era su décimo gol en nueve partidos.

"Ha sido un gol magnífico, un poco como el de Marta contra Australia", comentaba su entrenadora, entusiasmada. "Tuvo mucho éxito en 2003, pero aún sigue aprendiendo y demostrando una gran sofisticación, además de una enorme fuerza".

Brasil jugó con diez mujeres los últimos 10 minutos, después de que Kelly, que había comenzado como suplente, saliera del campo en camilla. Pese a las aproximaciones de Formiga y Monica, no hubo manera de cambiar las tornas y aunque las brasileñas habían dominado buena parte del encuentro, terminaron perdiéndolo.

El seleccionador Simões se marchó pensando que el arbitraje había perjudicado a su equipo. "Estoy muy orgulloso de mis jugadoras. Han estado maravillosas. No sólo Marta, sino también Rosana, Andreia, Monica…", señaló. "Ahora mismo hay dos en el hospital y otras muchas tienen los tobillos hinchados. El médico tuvo que trabajar más que yo en el descanso".

Aludiendo a la posible semifinal entre los primeros clasificados de los grupos G y D (probablemente Estados Unidos y Alemania, respectivamente), añadió: "Si se quiere ser campeón hay que ganar a todos, pero ser segundo tiene sus ventajas".

"Nuestras jugadoras reaccionaron bien a la primera mitad, y eso me da confianza", declaró por su parte Heinrichs. "Ya tenemos seis puntos, de manera que hemos pasado a la siguiente ronda".