El ambiente del hotel de Patrás donde se alojan las brasileñas tiene un claro toque latinoamericano. Con sus tambores y maracas, las futbolistas calientan a ritmo de samba el ambiente de la piscina. Todas están relajadas, tomando el sol de Grecia, y disfrutando del momento.

Se ve que a las brasileñas les ha gustado el sitio, y tampoco les está yendo nada mal en el torneo. Gracias a la victoria sobre Australia, en el primer encuentro, las chicas del técnico René Simões se han situado en una posición de partida muy buena para enfrentarse a las anfitrionas griegas. Están empatadas a tres puntos con Australia, pero a diferencia de las Matildas, que tienen que jugar en el último partido de grupo contra las potentes estadounidenses, a las brasileñas les toca con Grecia, que ocupa el último puesto en la clasificación. Las anfitrionas no se han mostrado muy convincentes hasta el momento; han perdido con Estados Unidos y después con Australia, con lo que, de momento, no se han asegurado ningún punto.

Al combinado brasileño sólo le hace falta un punto más para estar en cuartos de final, pero lo que menos se espera es que no ganen las sudamericanas. La derrota frente a Estados Unidos fue un golpe duro para las futbolistas brasileñas, que estuvieron mucho mejor en la primera mitad. Marta se mostró muy fuerte y Rosana creo situaciones bastante prometedoras. "Estoy muy orgulloso de mis jugadoras, han ofrecido un juego fantástico", declaraba el técnico al acabar la contienda. No obstante, tuvieron que aceptar la derrota, por lo que van a tener que sufrir un poco en el último partido de la liguilla. "El que se quiera llevar el título, tiene que ser capaz de vencer a cualquier rival", dice Simões, para el que no existen rivales fáciles ni difíciles. Si quedan segundas de grupo, les tocaría con México en cuartos de final, que seguramente ocupará el segundo puesto del Grupo F, detrás de Alemania.

El duelo fue especialmente amargo para la brasileña Kelly. La joven de 19 años vivía por primera vez el sueño de los Juegos Olímpicos, pero lo bonito no duró más que doce minutos. Se partió el hombro y tuvo que abandonar el partido. Así de rápido  terminaba un sueño. La sustituta de la joven delantera tiene también 19 años y se llama Dayane Rocha. Después de que la convocaran de forma imprevista, aterrizó el mismo lunes en Grecia.  

En el lado de sus adversarias, quedan pocas ilusiones. Para las anfitrionas, probablemente sea el último partido de estos Juegos Olímpicos que se están celebrando en su país. Con dos derrotas y cero puntos, las jugadoras helenas ya han perdido las esperanzas de alcanzar los cuartos de final. En especial, se notó el bajo rendimiento de las griegas durante el partido con Estados Unidos. "En Grecia habrá unas mil jugadoras buenas; eso explica la diferencia de nivel", recalcaba preocupada la entrenadora Xanthi Konstantinidou, después del primer partido.

Se ve que a las griegas, esta vez, sólo les queda el cuarto puesto, mientras que Brasil y Australia se disputan el segundo y el tercero. Por eso, no sería de extrañar que las brasileñas demostraran su potencial artístico esta vez en el terreno de juego.