Dos motivos harán que el próximo partido de las suecas contra Nigeria sea especial para la delantera Hanna Ljungberg y la defensa Karolina Westberg. Y es que, en caso de ser alineadas, disputarán su encuentro número 100 con la camiseta sueca.
"Es todo un honor poder disputar 100 partidos con la camiseta del equipo nacional, pero la importancia del encuentro contra Nigeria hace que eso pase a un segundo plano", declara Westberg, defensa de 26 años, en su conversación con FIFA.com. "Queremos ganar y seguir en el torneo porque lo estamos pasando bien", afirma una Ljungberg motivada.
Ambas jugadoras todavía recuerdan sus primeros partidos como internacionales. La tercer clasificada en la elección a la Jugadora Mundial del Año de la FIFA 2003 hace memoria: "Fue en España, en 1996. Disputamos un partido de la fase preliminar para el Campeonato Femenino de la UEFA y ganamos 8-0, incluso marqué un gol". Westberg responde sonriendo: "Yo todavía no he marcado un gol, pero también recuerdo mi primer partido, en 1997, contra Rusia. Estaba muy nerviosa".
Ni la derrota inicial contra Japón puede mermar la confianza en sí mismas. "Me da igual cuando nos enfrentemos a Alemania porque les vamos a ganar", afirma una Westberg ávida de revancha y añade que "si jugamos al 100%, podemos vencer a cualquier equipo". Ljungberg explica el secreto del éxito: "Nuestro equipo goza de un gran equilibrio entre sus 18 componentes. Cualquiera de nosotras podía ser alineada en el once inicial", a lo que Westberg replica agudamente y con humor, "¡¿Hanna, entonces aún no sabemos si jugamos?!".
Grandes cambios en el fútbol femenino
Desde que ambas comenzaran sus carreras como internacionales en 1996 y 1997 respectivamente, se han producido muchos cambios en el fútbol femenino. Según Ljungberg, "el juego actual se caracteriza por una mayor tendencia a la rapidez y al enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Hay grandes diferencias con el pasado. Todos los equipos han progresado, de manera que la distancia entre las potencias mundiales y las demás selecciones se ha reducido". Westberg añade que "hoy en día entrenamos mucho más, yo diría que el doble".
La selección sueca destaca sobre todo por su espíritu de equipo y la buena atmósfera que reina en su seno. "Nos conocemos desde hace mucho tiempo, muchas de nosotras llevan jugando juntas cinco o seis años. Eso nos une todavía más y es una de nuestras grandes virtudes. También pasamos mucho tiempo juntas fuera de los terrenos de juego y en privado", relata Westberg, que en la actualidad milita en el Malmö. Ljungberg, jugadora del Umeå, explica que "ya en el torneo de Estados Unidos notamos esa unión especial. Cuando nos mirábamos a los ojos, sentíamos un impulso de energía".
Westberg subraya la importancia de sus compañeras: "Hanna es una de las jugadoras más importantes. Me alegré al saber que estaría a punto para viajar a los Juegos Olímpicos. Creo que ella y Victoria Svensson forman la mejor pareja en ataque del mundo". Ljungberg también es consciente de que todas las jugadoras contribuyen al funcionamiento de un equipo: "Cada jugadora se beneficia de otra sobre el césped. Cuanta más calidad tengan las jugadoras que te rodean, mejor vas a jugar".
Buenos recuerdos de la ceremonia de apertura
Ambas recordarán durante mucho tiempo la ceremonia de apertura. "Había tanta gente, fue un acontecimiento impresionante". A esta descripción de Westberg, la delantera sueca añade que "no podía dejar de sonreír. Tras nuestro desfile por todo el estadio, me escocían las mejillas de tanto sonreír. Fueron momentos magníficos".
Desde el punto de vista deportivo, ambas prefieren no comparar unos Juegos Olímpicos con una Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA. A Ljungberg le "resulta difícil comparar ambos torneos, porque cada uno es importante a su manera. En los Juegos Olímpicos participan todos los deportistas de Suecia, en cuanto al fútbol se refiere, su valor es similar". Westberg tampoco sabría otorgar mayor valor a uno de estos grandes eventos deportivos mundiales.
A la pregunta de elegir uno de los títulos, ambas no tardan ni un instante en contestar: "¡Los dos!". Por otro lado, no recuerdan ninguna anécdota graciosa de su carrera como internacionales que las una. En cambio, sí tienen presente otro tipo de cosas. Ljungberg se queja irónicamente de que "tengo el cuerpo lleno de cicatrices por su culpa". Con una sonrisa pícara, la propia Ljungberg nos quiere convencer de que "las dos somos muy tranquilas. No hay nada que contar al respecto. Nos alejamos de cualquier altercado sobre el césped". Con un guiño en la dirección de su compañera, añade: "Al menos ella lo hace".
Elogios para su entrenadora, Domanski-Lyfors
Ambas coinciden en a quién deben gran parte de su éxito. "Marika es muy importante para nosotras. Desde que ha tomado las riendas de la selección, nuestro equipo mejoró", afirma Ljungberg, elogiando a su seleccionadora. Westberg añade que Marika Domanski-Lyfors "también ha progresado en la misma dirección que nosotras".
Ljungberg retoma el hilo de la conversación. "Nuestra opinión también es importante. Si decimos que estamos algo cansadas para hacer algún ejercicio, nos hace caso. Es una sensación grata que cuente con nuestra opinión. Ella mantiene al equipo unido y nos ha otorgado grandes responsabilidades". Westberg recuerda que "al principio no era así". Se les trataba un poco como a niños, "lo que también era necesario", corean las dos a la vez.
Hasta ahora han visto poco de los Torneos Olímpicos de Fútbol, por no hablar de otras disciplinas. "Hemos visto el Grecia-Australia por televisión y poco más. Desafortunadamente no se transmitió el partido entre Nigeria y Japón", resume Ljungberg en este sentido. Westberg, por su lado, hubiese preferido seguir más intensamente los Juegos Olímpicos. "Me gustaría poder presenciar más competiciones. Al menos he podido ver algo de gimnasia y natación".
Ambas están convencidas de cosechar una victoria ante Nigeria. Ljungberg explica que "nuestro equipo es un tanto raro. Hemos perdido casi todos los partidos iniciales de los grandes torneos y parece que necesitamos la presión para dar lo mejor de nosotras mismas". Las jugadoras no han perdido un ápice de seguridad en sí mismas: "Si vencemos a Nigeria, todo es posible", concluye la jugadora de 25 años.