El seleccionador australiano, Adrian Santrac, probablemente no sepa dónde se encuentra Östersund. Y es que esta pequeña ciudad de 60,000 habitantes, a cinco horas en coche de Estocolmo, ubicada entre el Storsjön, el quinto lago más grande de Suecia, y la cordillera de Jämtland, fue el escenario de la única derrota del combinado sueco frente a la selección femenina australiana, hace ahora exactamente siete años y trece días. Por aquel entonces, las australianas vencieron 1-0 en el inicio de una gira de tres semanas por Europa.

A excepción de una victoria en los penales de la Copa del Algarve de 1999, las Matildas, entrenadas desde noviembre de 2001 por Santrac, no han vuelto a batir a las escandinavas en todo este tiempo. Hace cuatro años, suecas y australianas volvían a enfrentarse en el Torneo Olímpico de Fútbol femenino de Sydney, pero el empate final (1-1) significó la eliminación de ambos combinados, que ponían así fin a una competición decepcionante desde sus respectivos puntos de vista.

Ahora Australia y Suecia se verán las caras en cuartos de final, en una situación muy distinta. Tras el histórico empate ante las estadounidenses -las australianas habían perdido los últimos 16 enfrentamientos con las norteamericanas- con el que concluyó la primera fase, el combinado australiano rebosa seguridad en sí mismo. "Sobre todo en la segunda parte, nuestro rendimiento fue extraordinario", relata Santrac, que lo considera el premio al duro trabajo realizado por sus jugadoras. "Si jugamos al máximo de nuestras posibilidades contra Suecia, tendremos opciones de pasar".

Tras los partidos de grupo, ahora la situación de partida es diametralmente opuesta. "Es un partido a eliminatoria única. Los cuartos de final son una experiencia nueva para nosotros. Centraremos nuestra atención en los aspectos importantes de nuestro juego. También recabaremos toda la información acerca de nuestras rivales y esperamos alcanzar las semifinales", declara Santrac.

Santrac apostará por una mezcla de experiencia y juventud. Cuenta con varias jugadoras jóvenes, como Sally Shiphard, que con tan sólo 16 años es la segunda participante de menor edad en un Torneo Olímpico de Fútbol femenino, después de Daniela en Sydney 2000. También echará mano de mujeres más veteranas, como Cheryl Salisbury, la única australiana que disputó los seis partidos en los Juegos Olímpicos e incluso marcó el gol contra Suecia en Sydney 2000.

A pesar de que las estadísticas favorecen a las suecas, que de los siete enfrentamientos directos ganaron cuatro, empataron dos y perdieron uno, las australianas esperan sorprender a un equipo escandinavo que por el momento no ha sabido convencer sobre el césped.

Suecia se toma en serio a su rival 
 

Jugadores suecas celebran el gol convertido ante Nigeria en el partido disputado el 17 de agosto de 2004 en Volos.
(AFP)
Las subcampeonas del mundo están sobre aviso. "Cuentan con una buena combinación entre jugadoras jóvenes y veteranas. Han demostrado su potencial en el 1-1 frente a Estados Unidos", advertía la seleccionadora sueca, Marika Domanski-Lyfors. La delantera Hanna Ljungberg, que en el partido contra Nigeria ya evidenció una mejora en su forma, añade que "en los últimos años no he jugado mucho contra Australia, pero antes destacaba por su defensa estable y su fuerza física. Todavía tendremos que mejorar y ser más contundentes a la hora de finalizar las jugadas". Para la jugadora de 25 años esta es la tercera participación en un Torneo Olímpico de Fútbol femenino.

La defensa Kirstin Bengtsson y la capitana Malin Andersson, que vieron el partido contra Nigeria desde el banquillo, también disputaron la competición de los Juegos Olímpicos Atlanta 1996. Otras seis jugadoras formaron parte del combinado sueco que acudió a Sydney 2000, de modo que la experiencia podría convertirse en la clave del éxito nórdico.

Domanski-Lyfors atribuye el hasta ahora bajo rendimiento de su equipo a las lesiones de los últimos meses. "Por esta razón no pudimos comenzar el torneo en condiciones óptimas", concluye la entrenadora de 44 años. Contra Nigeria volvió a demostrar su acierto a la hora de realizar modificaciones en el once inicial, al introducir a dos jugadoras nuevas. "Teníamos que cambiar algo tras la derrota".

A pesar de un inicio irregular, sigue el optimismo inquebrantable: "Mi equipo tiene una gran fuerza mental, de modo que puede remontar un marcador adverso. A la calidad que atesora la plantilla se suman distintos tipos de jugadoras que garantizan recambios con garantías", explica Domanski-Lyfors. Preguntada por la joven Shiphard en las filas australianas, replica que "no puedo decir demasiado acerca de ella porque no la he visto jugar".

En los dos días previos al partido de cuartos de final, las jugadoras siguieron entrenando, pero también se relajaron. La agenda incluía una visita a la playa y una excursión a la sierra cercana de Pilios. En cualquier caso, toda la atención se centra única y exclusivamente en el próximo compromiso. Para Ljungberg, "tras vencer a Nigeria todo es posible". Suecia o Australia se enfrentarán en la semifinal que se disputará en Patrás al ganador del partido entre México y Brasil.