El parecido es sorprendente. Dos chicas enjutas, de piel mate y, sobre todo, de mirada chispeante. Las dos, sin duda, podrían estar hablando durante horas de la pasión que las mueve: el fútbol. Maribel Domínguez, delantera mexicana, y Marta, la estratega brasileña, serán las dos grandes atracciones sobre el césped de Heraklion en este duelo de cuartos de final del Torneo Olímpico de Fútbol femenino.
"Tranquilo", afirma Marta. "Relajado", estima Domínguez. Así es como las dos estrellas definen el ambiente en el seno de sus respectivas selecciones, a escasas horas de uno de los cuartos de final de la cita olímpica. Y, francamente, uno no puede por menos que creer a estas dos mujeres que destilan sinceridad. "Estamos muy concentradas en lograr el objetivo. Estamos perfectamente preparadas y totalmente encaminadas hacia nuestra meta: la victoria", prosigue Marta con ese tono resuelto que no la abandona nunca.
En este duelo americano, las Auriverdes son favoritas indiscutibles, con sus cuatro títulos de campeonas de Sudamérica, sus dos semifinales olímpicas y su medalla de bronce en la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA 1999. Pero la condición de no favoritas no supone ningún problema para Domínguez. "Eso nos libera de presión, al no decirnos a nosotras mismas que debemos ganar obligatoriamente. Creo que podemos dar una bonita sorpresa. Si jugamos como lo hicimos contra China y Alemania, las puertas de las semifinales podrían abrírsenos".
Marta, por su parte, sabe que su formación es favorita en este partido, pero no quiere pensar en ello. Su lema es ir hacia delante y seguir avanzando. "Para nosotras, México es una selección como las demás; ni más fuerte ni menos fuerte. Desde luego que no será un rival fácil. E indudablemente, jugar contra nosotras le hará crecerse. Por eso nos tomamos este partido según viene, y si hay otro luego, lo haremos de forma parecida". Por lo demás, el cerebro del Umeå sueco conoce bien lo que es no figurar en los pronósticos. "No formamos parte de las grandes favoritas y está muy bien así. Vamos progresando paso a paso. Nuestro único objetivo es jugar bien al fútbol; eso nos hace sentir bien. Está claro que la presión recae sobre los hombros de Estados Unidos, de Alemania o de Suecia. En Brasil no nos preocupamos realmente, ¡y eso nos viene bien!".
Para vencer a las Tricolores, Marta opina que Brasil deberá hacer su juego, lo que le caracteriza más que a cualquier otra selección. "Es la forma de jugar de las brasileñas. Somos así y no sabemos hacerlo de otra manera. El estilo, los gestos, la clase, el ritmo... así es como aprendemos a jugar al fútbol en Brasil. Es evidente que contra Estados Unidos nos resultó un poco más difícil poner en práctica nuestro juego, pero en cada partido aprendemos un poco más".
Un estilo que la goleadora mexicana del Beat de Atlanta valora en su justa medida. "La selección brasileña es muy fuerte, muy técnica y muy rápida. Individualmente, además, son extraordinarias. Es un equipo de gran calidad en todos los aspectos". Tampoco escatima elogios sobre Marta: "Marta es una jugadora bien dotada técnicamente, que sabe leer el juego, rápida y, sobre todo, capaz de desequilibrar al equipo contrario. A mi juicio, es la jugadora más peligrosa de esta formación".
Un escaparate para el fútbol femenino
| La brasileña Marta será una de las jugadores más peligrosas para las mexicanas en el encuentro de cuartos de final. |
| (AFP) |
| Timothy A. CLARY |
Una declaración de intenciones que comparte Marta. "El fútbol lo es todo en Brasil, pero esta frase es más cierta en el caso de los chicos. Nuestro fútbol femenino está menos desarrollado que el de Alemania, Suecia o Estados Unidos. Por eso, queremos alcanzar la final aquí y hacer historia, para demostrar que todo el fútbol brasileño es bueno, incluido el de mujeres".
Las dos tienen un papel preponderante en su selección y nunca se esconden, pero tampoco hacen de ello un motivo de orgullo sobredimensionado. "No veo que tenga más responsabilidad por ser la 'estrella' del equipo. Yo juego en conjunto; es el equipo el que me ha hecho jugadora y el que me motiva, y quiero marcar para él. Un gol no lo consigue una sola, sino las 11", sostiene Domínguez. "Estoy feliz cuando oigo decir que soy una de las mejores jugadoras del mundo, como es lógico. Todo deportista aspira a lo máximo, pero estoy convencida de que debo seguir trabajando y de que puedo seguir mejorando. Es la esencia del deporte y está bien así: seguir progresando cada vez más. Pero en el fondo, para mí lo importante es seguir jugando al fútbol el mayor tiempo posible, eso es todo...", confiesa con modestia Marta.
Por lo demás, tanto una como otra, como jugadoras de ataque, verían también con buenos ojos quedar al frente de la tabla de goleadoras. Pero no se trata de un objetivo primordial. "Tuve una o dos ocasiones y marqué un gol, pues muy bien. Mi juego no consiste sólo en hacer goles; tengo también que hacer jugar y crear huecos para las demás. Un gol es la consecuencia de una jugada colectiva, no viene por sí solo", asevera la brasileña.
Por su parte, la mexicana, auténtica ariete, recibiría de buen grado la consecución de este título honorífico. "Como es lógico, al ser delantera sueño con quedar máxima goleadora. Pero lo que más me importa en el fondo es que ganemos partidos, y en concreto este de ahora. Concluir como máxima goleadora se convierte en algo secundario".
Llenas de voluntad y motivación de la cabeza a los pies, estas dos jóvenes viven el fútbol por los cuatro costados, una evidencia que salta a la vista por sus palabras. Con la cabeza sobre los hombros, pero con sueños de victoria a más no poder... "Jugamos para nosotras y para todos los brasileños. Somos un grupo muy unido y solidario, sea cual sea el adversario. Hacemos nuestro fútbol y no tenemos nada que demostrar", concluye Marta.
"Nuestro seleccionador nos ha dicho que esta tarde tenemos que jugar como solemos hacerlo. Sobre todo, que no nos preocupemos por la victoria o por la derrota, ya que en este partido no tenemos nada que perder y todo que ganar", encarece Domínguez, antes de tender la mano con firmeza a modo de despedida. Y es que la mexicana tiene prisa. Prisa por ganar, como su colega brasileña...