Por vez primera, la selección australiana de fútbol femenino se clasifica para los cuartos de final de un gran torneo. Esto ha sido motivo suficiente para que FIFA.com le haga unas cuantas preguntas al padre del éxito, Adrian Santrac. En la entrevista, Santrac habló de la evolución general de su equipo, del fútbol de chicas y de sus perspectivas  para estos Juegos Olímpicos.

Se han clasificado por primera vez para los cuartos de final de un gran torneo. ¿Estamos ante el mayor logro de la historia del fútbol femenino en Australia?
Yo diría que sí. Es la primera vez que ganamos un partido en un gran torneo y conseguimos empatar contra Estados Unidos. Eso es un gran logro. Hemos ofrecido buen fútbol en la liguilla. Por supuesto, seguimos siendo una nación con poca experiencia futbolística, y aún nos queda mucho por aprender. Estamos ante una ocasión única de llegar incluso más lejos que cuartos de final, si conseguimos aprovechar nuestro potencial al máximo. Queremos seguir en el torneo y llegar lo más lejos posible. Por otro lado, tenemos unas cuantas jugadoras en el equipo que apenas tienen experiencia y todavía están en la fase de aprendizaje intensivo.

¿Qué efecto tuvo el empate con Estados Unidos sobre su autoestima?
Fue muy importante. Anteriormente habíamos perdido 16 veces contra Estados Unidos. Lo que más me gustó, más allá del resultado, fue la forma en que jugamos en la segunda parte. Por primera vez, no nos quedamos cortos. Hasta aquel partido, sólo nos preocupábamos de no encajar goles. Mis jugadoras han ganado mucha confianza a partir de aquella experiencia. Ya hace algunas semanas, en un amistoso con Estados Unidos, íbamos ganando 1-0 en el descanso, pero terminamos perdiendo. Desde entonces, sabemos que podemos llegar hasta donde nos lo propongamos, siempre que consigamos mantener la concentración a lo largo de los 90 minutos. Lo de Suecia, naturalmente, va a ser una tarea difícil. Ese equipo se merece todo el respeto del mundo, pero deberíamos tenerle miedo. Tienen un equipo fantástico y han mejorado mucho desde Sydney 2000. Han demostrado que son capaces de darle la vuelta a un partido. A los 60 minutos de juego, ante Nigeria, parecía que Suecia se iba a tener que ir a casa, sin llevarse ningún punto. Parecía que se habían quedado mudas, pero supieron aprovechar sus ocasiones. Eso es lo que distingue a los grandes equipos.

Es seleccionador australiano desde 2001. ¿Dónde se pueden apreciar los mayores progresos dentro de su equipo?
Cuando empecé, lo primero era cambiar la mentalidad. El fútbol femenino es un deporte muy nuevo en Australia, y hubo que introducir más profesionalidad en el deporte. Las jugadoras trabajaban con bastante seriedad, pero en comparación con las grandes naciones futbolísticas, el nivel no bastaba. Por eso, primero tuvimos que cambiar la postura de jugadoras y técnicos, incluso de cara al entrenamiento. No basta con entrenar dos o tres veces por semana. Si se quiere estar entre los mejores, hay que sacrificarse mucho más. Ahora mismo, tenemos un equipo mucho  más joven de lo que yo me esperaba en un principio. Estas jugadoras pueden seguir juntas hasta el próximo Mundial e incluso hasta los Juegos Olímpicos o más. La reorganización del fútbol australiano va a traer más cambios. Mis 18 seleccionadas han progresado mucho en las últimas seis semanas. De cara al futuro, no veo ninguna limitación en lo que se refiere a su rendimiento.

¿Diría que tiene una buena combinación entre jugadoras jóvenes y expertas?
Creo que sí, aunque al empezar pensaba que para los Juegos Olímpicos tendríamos un equipo con más experiencia, tal vez con una media edad de unos 26 ó 27 años. Pero cuando hicimos la convocatoria, en junio, quisimos ver quiénes eran las mejores jugadoras y este ha sido el resultado. De todas formas, no se nos ha notado la falta de experiencia en lo que va de torneo. En el primer encuentro, contra Brasil, todas tuvieron problemas para soportar la presión, tanto las más expertas como las más jóvenes. El nivel de las jugadoras más jóvenes y de todo el equipo es muy alto. Estamos preparados y disfrutamos de una condición física y una técnica excelentes.

Háblenos un poco de Sally Shiphard. ¿Cuándo la descubrió?
Sally es muy joven, tiene apenas 16 años. Sin embargo, se lo toma muy en serio y juega con una madurez increíble. Hasta ahora ha aceptado todos los desafíos y se ha desenvuelto muy bien. Me estoy acordando de la segunda mitad contra Estados Unidos, cuando cambiamos un poco la alineación del mediocampo y a ella le tocó dirigir el juego. Pero todavía es muy joven y el fútbol puede cambiar a las personas. Se merece el éxito que ha tenido, porque es una chica cabal y ha sabido conservar la modestia. La hemos observado mucho, igual que hacemos con todas las jugadoras jóvenes. En los partidos de clasificación sub-19 de Oceanía, Sally ofreció un rendimiento bueno, pero no excepcional. No estaba segura de que le hubiera llegado el momento, pero en mayo la invité a nuestra concentración, para que fuera acumulando experiencia en nuestro entorno. Durante la primera semana jugó a tal nivel, que no pude tenerla allí más tiempo. Durante todo el partido, ofrecía un rendimiento buenísimo; era nuestra mejor mediocampista. De esta manera, no tuve que tomar ninguna decisión, la tomó ella por mí. Así debería ser siempre, que las jugadoras decidieran ellas mismas, a través de su rendimiento.

En Oceanía no hay quien le haga la competencia. ¿Es para ustedes un problema el tener que invertir tanto tiempo y dinero para poder jugar contra equipos más fuertes? ¿También juegan contra equipos masculinos de vez en cuando?
Siempre que las jugadoras no están con la selección, entrenan en sus regiones, en el marco de programas nacionales independientes. Los partidos contra equipos masculinos júnior, de diversas edades,  forman parte del entrenamiento y dependen del propio nivel. Sí que es un problema el que nuestros adversarios, o nosotros mismos, tengamos que viajar tan lejos para jugar. Eso nos afecta igual que a los equipos masculinos. No hay duda de que los equipos de otras confederaciones, como la UEFA o la Concacaf, están más preparados para los grandes torneos; están mucho más acostumbrados a enfrentarse a contrincantes fuertes. Eso nos dificulta mucho las cosas, pero tenemos que intentar buscar soluciones para compensar esta situación.

Están en cuartos. ¿Cuál sería un objetivo realista para este torneo?
No queremos autolimitarnos. Sabemos que el partido contra Suecia va a ser difícil. En la semifinal nos tocaría con México o Brasil; la final probablemente sería contra Estados Unidos o Alemania. Serían tres partidos increíblemente difíciles. Si dijera, ahora mismo, que nos vamos a llevar la medalla de oro, les estaría faltando al respeto a estos equipos. No estaría enfocando las cosas como debe ser. De todas maneras, no vamos a estos partidos con la idea de que los vamos a perder. Confiamos plenamente en nuestras posibilidades. No hay duda de que todo es posible, y no se trata sólo de un sueño, también puede hacerse realidad.