La selección femenina de Estados Unidos se aseguró un apetitoso duelo de semifinales contra la campeona mundial, Alemania, con un convincente triunfo por 2-1 sobre Japón, este viernes en Tesalónica. Después de que un libre directo de Emi Yamamoto contrarrestara el gol de Kristine Lilly en la primera mitad, Abby Wambach aprovechó una jugada a balón parado bien ejecutada para lograr el tanto de la victoria. 

Un tanto insatisfecha con el rendimiento de su equipo en la fase de grupos, la seleccionadora de Estados Unidos, April Heinrichs, realizó algunos cambios en su alineación, sacando a la veterana Brandi Chastain y a la prometedora centrocampista Lindsay Tarpley.

Ante la diferencia de altura de las norteamericanas, los balones altos iban a ser en todo momento uno de los factores clave del partido. Abby Wambach, 12 centímetros más alta que la jugadora japonesa más espigada, se lanzó a rematar el primer córner a los 10 minutos de juego, pero sólo pudo contactar con una defensa. Ocho minutos después, sin embargo, la delantera remató otro saque de esquina en profundidad botado por Mia Hamm, pero su potente cabezazo se perdió por poco junto a un poste no defendido por las niponas.

La guardameta estadounidense, Briana Scurry, no tuvo mucho trabajo en la primera media hora, pero sus servicios fueron requeridos cuando Mio Otani encontró un hueco dentro del área. La diminuta delantera, sin embargo, no logró imprimirle potencia a su cabezazo. La formación de Eiji Ueda parecía haber capeado el temporal y empezaba a mover el balón con soltura, llegando a disponer de una ocasión procedente de un saque de esquina.

Entonces se produjo el desastre. El balón fue rifado dentro del área desde la izquierda y, tras una lucha terrible por hacerse con él, cayó apetitosamente a los pies de Lilly, quien se apuntó su segundo gol en otros tantos partidos (1-0, 43').

Parecía ser justo la receta que las ex campeonas mundiales necesitaban para templar sus nervios, pero a los tres minutos de la reanudación, las asiáticas volvieron a meterse en el partido. Yamamoto lanzó con efecto una falta desde lejos que sorteó a Homare Sawa y a Christie Rampone para acabar inesperadamente en un ángulo de la red, mientras Scurry seguía fijamente la trayectoria del balón con las manos en las caderas (1-1, 48'). 

La habilidosa Eriko Arakawa estuvo a punto de lograr el segundo dos minutos después, pero después de correr detrás de un balón, no pudo precisar su disparo desde unos 20 metros y se le marchó alto. 

Después de un comienzo bastante gris, el partido estaba cobrando vida, y las estadounidenses reaccionaron.

 

La selección americana celebra el primer gol de su equipo, anotado por Lilly, ante Japón en el partido de cuartos de final del Torneo Olímpico de Fútbol Femenino.
(FIFA.com)
M. Stahlschmidt/SSP/FIFA
Wambach, cuya presencia se estaba haciendo notar, se giró en el borde del área y disparó un potente remate con la derecha que Nozomi Yamago no pudo controlar. Hamm, que seguía la jugada, sirvió el rechace en horizontal... pero por detrás de sus compañeras. Unos segundos más tarde, Lilly disparó fuera desde una buena posición, mientras el conjunto de Heinrichs incrementaba el ritmo del partido. 

Entonces llegó el momento decisivo. La defensa japonesa, bien dispuesta hasta entonces, se fue hacia delante buscando el fuera de juego en una falta lanzada hacia el área por Hamm. Shannon Boxx corrió hacia el balón por la izquierda y, con tres compañeras de equipo convergiendo hacia la portería rival, cedió en horizontal a Wambach, que envió el balón al fondo de las mallas (2-1, 59').

"Nuestros ojeadores se dieron cuenta de que Japón buscaba provocar el fuera de juego en las faltas de 10 a 15 metros de la portería, por lo que les dijimos a las delanteras que salieran para permitir entrar a rematar a las centrocampistas", declaró una orgullosa Heinrichs. "Lo ejecutaron a la perfección".

Por parte japonesa, Ueda asumió su culpa. "Yo soy el responsable. Ayer tuvimos un entrenamiento y enseñé a mis jugadoras a provocar el fuera de juego". 

El espectacular gol estimuló a las norteamericanas a irse hacia delante. Un remate de Hamm fue respondido con una parada, y Chastain cabeceó alto en el segundo palo otro saque de esquina. Después, Tarpley disparó contra los brazos de Yamago, y el cabezazo de Julie Foudy fue despejado desde la línea de gol a diez minutos del final.

Pese a intentarlo, Japón, que en esos momentos estaba dejando unos huecos enormes atrás, no pudo romper la reorganizada zaga estadounidense y, si exceptuamos un par de jugadas embarulladas en boca de gol, no volvió a crear problemas a Scurry.

"Tuvimos a las mismas 11 jugadoras sobre el césped durante los 90 minutos", observó Heinrichs al término del partido. "Hoy hemos jugado con agresividad y hemos mantenido esa agresividad durante todo el partido. Tuvimos tres días menos de descanso que Japón, por lo que ganar de una forma tan imponente dice mucho de nuestro equipo".

"No he visto jugar a Alemania todavía, pero estoy muy ilusionada por enfrentarnos a ellas. Estoy segura de que será otro bonito partido".