La semifinal de la última Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA está bien presente, cabe decir indeleble, en la memoria de April Heinrichs y compañía. Fue un ignominioso 3-0 que las dos veces campeonas del mundo quieren borrar en hora y media este lunes 23 de agosto en Heraclion. El inminente duelo frente a Alemania será un extraño calco del disputado el 5 de octubre de 2003 en Portland. Para buena parte de las glorias norteamericanas, se trata de la última oportunidad de resarcirse, y para ello contarán con el fervor de las nuevas incorporaciones.
La cuestión está en todas las bocas. ¿Acudirán las estadounidenses con sentimiento de revancha a la semifinal del Torneo Olímpico de Fútbol femenino frente a Alemania? Heinrichs, con su habitual finura, hace un recorte y elude la entrada: "Por supuesto que nos acordamos de la semifinal de 2003, incluso la hemos analizado. Felizmente, por otra parte, hace falta volver a medirse. Ya se sabe: es fácil mirar hacia atrás, pero imposible predecir el futuro", replica.
Porque fue una auténtica bofetada la que recibieron las campeonas estadounidenses en semifinales de la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA. En su propia casa, Mia Hamm, Julie Foudy, Brandi Chastain y compañía cayeron estrepitosamente, nada menos que 3-0, y vieron cómo su sueño de conservar el trofeo mundial era barrido por las nuevas conquistadoras alemanas, que se proclamarían campeonas pocos días después frente a Suecia. Ha llegado la hora de devolverles el favor. "Estoy convencida de que la semifinal del Mundial ha sido el partido de fútbol femenino más bonito que se haya disputado. Y estoy segura de que el que viene estará una vez más a la altura de las expectativas", avisa Heinrichs.
El método de Heinrichs para batir a las alemanas es bastante simple. Al menos eso es lo que parece en vista de lo que ha querido desvelar: "Habrá que apretar al máximo para impedirles tener el control del balón". Aunque la entrenadora estadounidense conoce a la selección alemana como la palma de su mano, admite que no le sirve de mucho haber disecado ese partido en su memoria a fuerza de repasarlo una y otra vez.
En este torneo, Heinrichs ha tenido la oportunidad de ver los choques de Alemania contra China y Nigeria. Y ha podido sacar algunas conclusiones. "Es cierto que se puede decir que las alemanas han estado impresionantes, atendiendo al aluvión de goles que le han endosado a China. Pero el desenlace de ese encuentro podría haber sido de 1-0. Una vez en desventaja, las chinas han hecho un gran esfuerzo por remontar y se han dejado sorprender al contraataque. Enseguida, con la decepción de los goles segundo y tercero, sencillamente han tirado la toalla. Lo cual es comprensible, porque se trata de un equipo joven", comenta, tratando de relativizar el increíble varapalo de 8-0 infligido por las vigentes campeonas del mundo a las asiáticas.
En cuanto al punto fuerte de su equipo, Heinrichs lo resume en su abundancia de talento, que sobrepasa ampliamente el once titular. "Las dieciocho muchachas, tanto las titulares como las suplentes, comprenden perfectamente su papel. Las que no juegan mucho no tienen mayor problema por ello, y sé que aprovecharán su oportunidad cuando yo se lo pida", asevera la técnica estadounidense.
La nueva generación
El combinado norteamericano se encuentra asimismo a las puertas de una gran remodelación, dada la inminente retirada de jugadoras importantes como Joy Fawcett, Mia Hamm, Julie Foudy, Kristine Lilly y Brandi Chastain. Para estos iconos del fútbol estadounidense, los Juegos Olímpicos son su última estación. Es decir, un certamen que hay que ganar para no marcharse con la amargura de la derrota en los labios. "El hecho de que sea nuestro último torneo juntas no influye sobre nuestra motivación. Damos todo lo que tenemos, sea cual sea la competición", aseguraba Julie Foudy hace unos días.
A este respecto, se pueden citar las ventajas de la edad en momentos como éstos, cuando la tensión aumenta a medida que avanza el concurso. "Hemos jugado en muchísimas competiciones, conocemos la presión, y en general la soportamos bastante bien, yo creo", exclamaba sonriente la capitana.
Incluso cuando estos dinosaurios de la selección son relegados al papel de suplentes de lujo, como es el caso de Brandi Chastain, la mentalidad sigue siendo la de ganadoras inveteradas. "No es una situación fácil para Brandi, por supuesto. Pero todas las chicas están aquí para luchar por el equipo, y Brandi en particular. Sigue perfectamente concentrada, pese a lo limitado del tiempo de que dispone. Siempre que ha entrado en el terreno de juego, ha sabido poner el balón a buen recaudo", recuerda Heinrichs.
Último reto para algunas, pero piedra de toque para otras. Shannon Boxx, Abby Wambach y Lindsay Tarpley serán bien pronto las nuevas administradoras de la mansión estadounidense. Y sin duda les encantaría comenzar su cargo con un título olímpico. Una cosa es segura: Heinrichs está muy contenta con ellas.
La joven Lindsay Tarpley (20 años), que empezó el torneo en el banquillo y ya era titular en cuartos de final, ha llamado especialmente la atención de su entrenadora. "Ha jugado muy bien. Ha respaldado constantemente las acciones de sus compañeras, ha ganado mucha confianza y adquirido una gran forma física. Está entendiendo perfectamente su papel", estima.
El encomio llega a alturas ditirámbicas en el caso de Wambach (24 años), autora de tres goles hasta la fecha y en progresión exponencial desde la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA. "Cultiva el espíritu de Estados Unidos. Conoce sus puntos fuertes y se esfuerza por combatir los débiles. Quiere mejorar continuamente. Cosechó numerosos éxitos en 2003, pero sigue siendo la más destacada en 2004: siempre quiere llegar más lejos, tanto técnica como tácticamente".
Si a estas dos perlas se añaden Aly Wagner (24 años) y Shannon Boxx (27 años) en el mediocampo y Kate Markgraf (28 años) en defensa, el relevo parece quedar en buenas manos (y en buenos pies). A día de hoy, lo que está claro es que hará falta toda la experiencia de las veteranas y toda la fogosidad de las jovencitas para imponerse a las campeonas del mundo. Para que, la próxima vez, el espíritu de revancha quede del lado alemán.