"Me gustaría ver una final entre Suecia y Alemania, ya que en esta ocasión no habrá gol de oro", había declarado Hanna Ljungberg antes del Torneo Olímpico de Fútbol femenino, sin poder ocultar sus deseos de revancha. Y es que todavía seguía muy presente la derrota de las suecas frente a las alemanas por 1-2 en la final de la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA EE UU 2003. Ahora una parte de ese deseo se ha cumplido, pero ambos equipos no se enfrentarán por el oro olímpico, sino que se disputarán la medalla de bronce en el estadio Karaiskaki del Pireo. Las suecas cayeron en semifinales frente a Brasil, mientras que Estados Unidos dejó sin opciones a Alemania.

La meta alemana, Silke Rottenberg, jugará su partido internacional número 100, por lo que será galardonada por el Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter, y el Presidente de la Asociación Alemana de Fútbol (DFB), Gerhard Mayer-Vorfelder. Está convencida que el equipo pondrá todo de su parte para hacerse con la medalla de bronce. "Claro que me hubiese gustado luchar por el oro olímpico en mi partido número cien, pero yo también he tenido parte de la culpa de que finalmente no sea así. En cualquier caso, el equipo lo dará todo para conseguir una medalla". La Jugadora Mundial de la FIFA 2003, Birgit Prinz, también pondrá todo su empeño para finalizar los Juegos Olímpicos del mejor modo posible. "Espero que el equipo pueda contribuir a que el partido número cien de Silke acabe en éxito".

La seleccionadora alemana, Tina Theune-Meyer, espera que su equipo reaccione y se muestra optimista al respecto: "De hecho, conocemos bien a las suecas y somos conscientes de que sus puntos fuertes se encuentran en ataque. No obstante, creemos en nuestras opciones, a pesar de que los 120 minutos contra Estados Unidos han sido agotadores. Espero que nos queden las suficientes energías". Sea como fuere, tras la decepcionante derrota contra las norteamericanas, cabe la duda de si las jugadoras alemanas serán capaces de actuar con la suficiente concentración.

Tras volver a ver las imágenes del partido de semifinales contra Estados Unidos, Theune-Meyer tuvo que admitir lo siguiente: "No fue cuestión de suerte. Simplemente hemos carecido de las virtudes que nos caracterizaban antes". En este sentido, le sirvieron de poco consuelo las palabras de la estadounidense Kristine Lilly en la sala de espera del aeropuerto de Heraclion, de donde ambos equipos partieron hacia Atenas: "Habéis hecho un buen trabajo". La jugadora, de 33 años, también admitió que su equipo acabó extenuado tras el partido.

Las suecas, a su vez, deberían estar más motivadas si cabe, habida cuenta de la posibilidad de ganar su primera medalla en un Torneo Olímpico de Fútbol femenino. La seleccionadora Domanski-Lyfors se muestra confiada. "En nuestros dos últimos encuentros las alemanas sólo lograron vencernos por la mínima. Además, creo que nos adaptaremos mejor a su juego que al de las brasileñas", declara la entrenadora escandinava, de 44 años.

Karolina Westberg y Josefine Öquist sufrieron molestias en los abductores tras el encuentro de semifinales, pero la seleccionadora sueca es consciente de que el combinado alemán también cuenta con una serie de jugadoras tocadas. En cambio, no considera como una ventaja el hecho de que Alemania tuviese que disputar 120 minutos frente a Estados Unidos. "No creo que eso incida decisivamente. Para este tipo de partidos el equipo entero suele sacar fuerzas de donde sea. En cualquier caso, creo que nuestro espíritu de lucha está intacto".