Estados Unidos se dispone a jugar su tercera final del Torneo Olímpico de Fútbol femenino consecutiva. Frente a Brasil, la generación que mantiene su hegemonía mundial desde 1991 intentará conquistar la gloria por última vez. Pero las veteranas no estarán solas: una nueva futbolista ha hecho su aparición en semifinales, y de qué manera… Heather O'Reilly, que aún no ha cumplido los 20 años, fue la artífice del pase a la final de sus ídolos. Y espera ofrecerles en bandeja la medalla de oro en Atenas el 26 de agosto.

Una aglomeración de periodistas estadounidenses, con los micrófonos extendidos y bolígrafos en mano. En el centro del tropel está una muchacha locuaz de 1.65 metros de estatura, con una enorme sonrisa. ¿Julie Foudy, Brandi Chastain, Mia Hamm? En absoluto, se trata de Heather O'Reilly.

La delantera estadounidense, de apenas 19 años, ya sufre el acoso de la prensa. Fue la autora del gol de la victoria en la prórroga del encuentro de semifinales del Torneo Olímpico de Fútbol femenino, ante Alemania. Como un símbolo, de los que tanto gustan a los norteamericanos, esta adolescente, que casi podría ser la hija de algunas de las estrellas de la selección, ha propulsado a sus mayores a la final del último gran torneo que disputarán antes de colgar las botas. Y no disimula su orgullo. "Con todo lo que han hecho estas chicas desde hace diez años, está claro que estoy encantada de haberlas situado en la final".

A Heather, que se siente cómoda ante los medios de comunicación, no le disgusta revelar que ha sido, como muchas niñas estadounidenses, hincha de la selección nacional. "Cuando era pequeña, tenía pósters de Mia Hamm en la habitación. ¡Sí, era una 'Mia maniac', o mejor dicho una fan empedernida de la selección (risas)! En 1999 seguí paso a paso su trayectoria". En 1991, año de la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA en China, primer trofeo del trío Mia Hamm-Julie Foudy-Kristine Lilly, Heather era demasiado joven para interesarse por el fútbol…

Ahora ya forma parte de la familia. Heather, cuyo libro de cabecera es El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, comparte la habitación con una de las veteranas, Brandi Chastain, de 36 años. Y la convivencia entre generaciones transcurre visiblemente con buen humor. "Brandi y las demás se ríen de mí cuando no conozco una canción o un grupo. ¡A mí me ocurre lo mismo con ellas! Todo en plan muy amistoso, me protegen bastante", explica.

"Heather es muy madura, muy inteligente. Es joven, claro, pero en el campo demuestra valor, se bate y brilla con luz propia cuando le toca. No es mayor, pero ya es sabia", resume Chastain. Un cúmulo de alabanzas para la cadete de la selección, que ha impresionado a todo el mundo. "Heather ha estado genial. Es rapidísima. En este tipo de partidos, su contribución es fundamental. Ha conseguido un gol y casi marca otro, es grande", se asombraba Foudy.

Un pase genial de su ídolo
Hay que decir que, en 45 minutos de juego, contando con la prórroga, esta jugadora oriunda de New Brunswick envió un balón al poste, creó al menos otras dos ocasiones y marcó el gol decisivo. Pero comparte el mérito con Hamm, que dio un pase fantástico a la joven delantera. "Lo que hizo Mia fue sensacional. Se llevó a toda la defensa por la banda derecha y entregó un balón perfecto. Luego Heather finalizó, es genial. Había comenzado como suplente, realizó muchas carreras en profundidad y por último marcó", subrayaba Lilly.

O'Reilly, que no deja de admirar a la que fuera su ídolo, pensó inmediatamente en ella al recordar ese gol tan importante. "El trabajo de Mia en mi gol fue extraordinario. Yo estaba en el lugar correcto en el momento oportuno, eso es todo. En este tipo de jugadas no hay que tirar fuerte, es más una desviación. Lo que cuenta es sobre todo la calidad de la trayectoria".

Incluso la tímida Hamm, tan poco dada a hablar de sí misma, tenía sin embargo abundantes palabras para su compañera. "La gran virtud de Heather es que siempre quiere marcar la diferencia. Es joven, pero ya tiene una experiencia considerable en grandes torneos, como el Mundial sub-19 de 2002 en Canadá. Asumió el liderazgo en aquel equipo, y eso le sirve ahora. Su gol no era para nada tan fácil como parecía. Lo que ha hecho ha estado muy bien, y eso dice mucho de ella".

En la final, frente a Brasil, O'Reilly sin duda empezará de nuevo desde el banquillo. Pero no hace un drama de ello. "Heather es una adolescente. Saltó al campo y jugó de maravilla. Es el futuro, va a seguir creciendo", explicaba Abby Wambach, la delantera estrella de las estadounidenses. La muchacha acepta su papel sin rechistar. "He cumplido con mi cometido, salí del banquillo y marqué, es lo que me piden. Esta vez ha funcionado bien…". Tras haber permitido a sus 'mamás' acceder a su tercera final olímpica consecutiva, a O'Reilly le gustaría ofrecerles una segunda coronación. Antes de levantar el vuelo y deslumbrar a sus ídolos retirados en 2008 en Pekín.