El 26 de agosto de 2004 será una fecha imborrable para los amantes del fútbol femenino en Brasil. En Atenas, las jugadoras de René Simoes dieron un paso gigante en la disciplina, tuvieron en jaque a Estados Unidos y se llevaron la medalla de plata del torneo olímpico de fútbol femenino. Nada mal para un equipo que se preparó durante seis meses con algunas jugadoras que, incluso, no tienen club.

El estadio Karaiskaki fue el escenario para una demostración de valentía estremecedora por parte de las brasileñas. Y es que en la final del torneo, en un estadio con mayoría de aficionados estadounidenses, estuvieron a un paso de derrotar a una de las potencias mundiales de la disciplina. Sólo el poste en dos oportunidades, la falta de frialdad a la hora de definir y una distracción defensiva les costó la derrota. ¿Derrota? "Nos vamos un poco tristes porque pudimos quedarnos con la medalla dorada, pero sabemos que logramos algo muy importante para el fútbol femenino de nuestro país. Merecimos mejor suerte", confesaba Rosana luego de la premiación.

"Ahora nos mirarán con más cariño en Brasil, porque el fútbol no ha ganado demasiadas medallas a lo largo de la historia", completaba.

La clave para superar en el desarrollo a las poderosas estadounidenses estuvo en la buena presión ejercida en el mediocampo. Y una de las líderes en esa tarea, Daniela, confirmaba que las lágrimas esparcidas en el campo tras el pitido final, allí habían quedado: "me siento muy feliz, porque esta medalla para mí es de oro. No conseguimos el triunfo por detalles, pero subimos al podio, nos colgamos una medalla y eso es mucho para el fútbol femenino brasileño".

Contra corriente
En un país donde se respira fútbol como Brasil, parecería contradictorio el afirmar que las chicas de René Simoes afrontan complicaciones a la hora de prepararse para una competencia. Sin embargo, la lógica vuelve a ausentarse del mundo fútbol. "¿Cuáles son las dificultades que afronta el fútbol femenino en Brasil? ¡Todas! No tenemos campeonato, mucha gente cree que las mujeres no deben jugar... pero esperamos que este logro nos ayude a mejorarlo. Esto fue heroico, sin dudas", revela Formiga, envuelta en una bandera brasileña y aún rengueando tras el partido.

Por su parte, Rosana cree que "nos preparamos durante seis meses con la mejor predisposición y algunos inconvenientes. No tuvimos campeonato ni nada, lo que engrandece aún más esta medalla".

Algunas jugadoras de este equipo no tienen club. Una de ellas es Pretinha, quien tras superar una operación se volvió de suma importancia con sus goles ante Suecia y Estados Unidos en los últimos encuentros. La diminuta delantera asegura que "Brasil es un país de fútbol, pero más preocupado por los hombres que por las mujeres. Pero con esto, empezarán a mirar al fútbol femenino con otros ojos", al tiempo que confiesa las sensaciones del plantel: "cuando comenzamos a prepararnos, hace seis meses, creíamos que podíamos hacer algo grande. La medalla de plata, para nosotros, vale tanto como la dorada".

¿El final de un ciclo?
Cuando asumió su puesto hace seis meses, René Simoes no imaginaba el nexo afectivo que terminaría construyendo con sus jugadoras. Y ni hablar de los éxitos deportivos, teniendo en cuenta que estuvo a un paso de conseguir una medalla que el fútbol brasileño, incluyendo a los hombres, nunca se ha colgado. No obstante, cuando todo indicaba que el proyecto recién comenzaba, el estratega ha instaurado una duda en cuanto a su continuidad: "He dado mucho de mí en los últimos 6 meses por este trabajo, pero ahora tengo que pagar mis cuentas. El bajo salario que tengo fue compensado por el gran placer de trabajar con ellas, pero casi un hecho que volveré al fútbol masculino".

La noticia, desde ya, estremeció a las flamantes ganadoras de la medalla plateada. "Simoes es un rey, no tengo palabras para describir lo que hizo. Él y todo su equipo fueron lo mejor que nos pudo pasar. Lo que hizo quedará grabado para siempre en la historia, y en nuestros corazones", afirmaba Daniela. "Es un excelente profesional, un padre y un amigo para todas nosotras.  Él y la comisión técnica hicieron un trabajo espectacular", completaba Pretinha.

Mientras tanto, en la conferencia de prensa, Simoes continuaba explicando la situación de la disciplina en Brasil. "No tenemos la cultura de fútbol femenino que tienen en EEUU, pero eso está cambiando y no sólo en el fútbol. Este nuevo milenio es el de la sensibilidad... ¿y quién es más sensible que una mujer?".

"Teníamos un sueño cuando empezamos a trabajar, de ser tan grandes como las norteamericanas, concentradas con las alemanas y hábiles como solemos ser los brasileños. Durante el partido, estuvimos muy cerca de convertir ese sueño en realidad", se resignó al tiempo que dejó un último mensaje: "Si continúa por esta senda, el fútbol femenino brasileño cuenta con un gran futuro".