Con dos goles en tres minutos, Ghana se impuso a Paraguay por 2-1 en un encuentro del Grupo B que cobró vida a un cuarto de hora del final. Los tantos de William Tiero y Stephen Appiah en Tesalónica permitieron a los africanos remontar una diana de cabeza de Carlos Gamarra. Con la victoria, Ghana adelanta a Paraguay y se sitúa con cuatro puntos, los mismos que Italia. Los guaraníes necesitan ahora ganar a los azzurri para lograr el pase a cuartos, mientras que a Ghana le basta con un punto para asegurarse un puesto en la siguiente ronda.

Con cinco delanteros teóricos en su once titular, Ghana salió en tromba. Appiah, cuya confianza se ha visto incrementada por el fantástico gol que logró en el empate ante Italia (2-2), empezó el partido de forma brillante. Ubicado como enlace entre el mediocampo y la delantera, el futbolista del Juventus fue clave para el buen trabajo de los africanos en los primeros minutos.  

Ghana parecía decidida a emular las acometidas iniciales que habían sorprendido a Italia tres días antes. No iban transcurridos más de seis minutos cuando Appiah le hizo un recorte a su marcador y envió un disparo rozando el palo. Con tres puntos en su haber, Paraguay pretendía aferrarse a su estrategia de contraatacar y devolver golpe por golpe, pero Aureliano Torres, autor de ocho tiros a puerta en el primer partido, volvió a estar inspirado y realizó varios remates consecutivos que se marcharon fuera.

La selección ghanesa, agresiva, rápida y sin miedo a disparar, puso cerco a la meta rival, y William Tiero, uno de los cuatro jugadores titulares que militan en un club de su país, enganchó primero un cañonazo que se fue desviado, y luego, desde una distancia de 25 metros, envió un balón unos centímetros por encima del larguero.

Lentos pero seguros, los sudamericanos, más experimentados, empezaron a deshacerse del asedio africano. Su muro defensivo, comandado por un excelente Carlos Gamarra, capitán del equipo, se mantuvo firme, sacudiéndose el  dominio adversario. Cuando el grupo de seguidores ghaneses dejó de hacer ruido, los paraguayos empezaron a dictar el ritmo del partido.      

El combinado ghanés, dirigido por Mariano Barreto, se quedó sin ideas, y el equipo paraguayo de Edgar Barreto (no les une ningún parentesco) estuvo a punto de abrir el marcador a un minuto del descanso, pero su disparo lejano se marchó silbando cerca del poste.

La segunda parte empezó de modo similar a la primera. El capitán ghanés, Yussif Chibsah, rozó la madera con un trallazo, y sólo un milagroso giro en el aire de otro Barreto, Diego, evitó que un testarazo de John Mensah se alojase en el fondo de las mallas. Appiah, que se desplazó ligeramente a la izquierda, ejecutó un lanzamiento de falta que se fue alto, y luego conectó un derechazo que se perdió por las pistas de atletismo. Pero los africanos no concretaban y Paraguay les asestaría un golpe en la primera ocasión clara de que dispuso en el segundo tiempo.

Freddy Barreiro, que había comenzado como suplente, acababa de fallar una clamorosa ocasión para marcar de cabeza, por un error de cálculo, cuando Gamarra, en el saque de esquina resultante, batió de un impresionante testarazo a un impotente George Owu (1-0, 76').

Aunque Owu se vio superado, los jugadores de campo ghaneses no bajaron los brazos y la entrada de Kwadwo Poku cambió el signo del encuentro. Cuando Paraguay, para sorpresa de todos, se iba hacia arriba en busca de un segundo gol, el ariete, que juega en un club danés, se escapó con una galopada que abarcó tres cuartas partes del campo y cedió un pase perfecto para Tiero, que marcó con el exterior del pie izquierdo (1-1, 81'). Tres minutos más tarde, el pícaro delantero se escabulló de su marcador en la esquina izquierda del área y centró para Appiah, que coló el esférico por el segundo palo, desatando así el júbilo entre la colorida hinchada africana (1-2, 84').

"Pensamos que los teníamos", admitió decepcionado al término de la contienda el entrenador paraguayo, Carlos Jara. "Teníamos el control de la situación y ellos no nos estaban causando ningún problema, pero en pocos minutos, con dos ocasiones, perdimos el partido. Ahora tenemos que rehacernos y centrarnos en el último encuentro, ante Italia".

"Contra Italia no tuvimos suerte, pero hoy sí la hemos tenido, y hemos luchado también", afirmó un sonriente Barreto. "Unas veces los cambios funcionan y otras no. Después de que nos marcasen, mis muchachos se vieron sin la presión de ganar y jugaron como yo sé que pueden hacerlo".