Un partido para no perderse. Portugueses y marroquíes no podían permitirse caer si querían seguir aspirando a clasificarse para cuartos de final. Al final fue Portugal quien se impuso al cabo de un partido bastante equilibrado, merced a dos jugadas a balón parado. Más prácticos, Ricardo Costa y sus compañeros de equipo respiraron un poco tras su sorprendente derrota ante Irak. Para Marruecos, con sólo un punto en su haber, la empresa se antoja ahora realmente complicada.

Como gran parte de los partidos en los que hay mucho en juego, el encuentro entre Marruecos y Portugal comenzó con mucha prudencia. Las dos formaciones se dedicaban a observarse y a ponerse a prueba. Los lusos Cristiano Ronaldo y Danny cambiaban regularmente de banda, mientras que en el otro bando, Farid Talhaui, Mehdi Tauil y Buchaib el Mubarki se movían por toda la parcela ofensiva. 

En esta especie de juego para confundir a los defensas, los que mejor se desenvolvieron fueron los magrebíes. El Mubarki se fue por la izquierda y envió un pase atrás, pero Ricardo Costa desvió con la punta del pie (9'). A continuación, Buabid Buden combinó a la derecha, pero su centro fue una vez más despejado con apuros (12'). La viveza de los delanteros marroquíes creaba problemas a la imponente retaguardia portuguesa, pero sin lograr marcar. "Nos faltan dos jugadores importantes en ataque, Maruán Chamaj y Yauad Zairi, y eso se ha dejado notar esta tarde", explicaría posteriormente Mustafá Madih.

Sin embargo, los portugueses iban a recuperarse, a medida que Ronaldo fue logrando entenderse mejor con sus compañeros. Incluso lograron un gol por mediación de Hugo Almeida, pero fue anulado por fuera de juego (20'). Esta jugada hizo que los pupilos de José Romão se soltaran un poco, y cuatro minutos después estuvieron a punto de marcar. Nadir Lamyaghri despejó de puños un centro, pero el balón fue a parar a unos 6 metros a los pies de Ronaldo, con el portero marroquí fuera de su sitio. El delantero del Manchester United remató y Yazid Kaisi salvó sobre la línea de gol.

A partir de entonces, Portugal se hizo con la manija del partido, un dominio que acabaría por concretarse. Una falta desde 35 metros fue sacada rápidamente por Fernando Meira, quien sirvió a Ronaldo dentro del área. Solo ante Lamyaghri, el benjamín de la selección lusa (19 años), no tuvo problemas para definir (0-1, 40'). "Fue un error de despiste, donde se evidenció falta de experiencia", admitiría Madih al final del partido. 

A la vuelta de los vestuarios, los portugueses buscaron romper el partido. Ronaldo lanzó un golpe franco despejado por la defensa marroquí. En el consiguiente saque de esquina, Danny soltó un buen disparo desde 20 metros que, desviado, se fue rozando el poste de la portería de Marruecos (51'). Pero esta loable intención de los europeos no iba a durar mucho.

Los hombres de Madih se hicieron con el mando del partido, pero les costaba horrores encontrar posiciones de disparo. Al cabo de una bonita jugada colectiva, Azedin Urahu recibió un balón por la banda derecha y, de media volea, enganchó un centro-chut que fue a morir unos centímetros por encima del larguero (54'). Más tarde sería Buden quien, desde la frontal, soltó un remate desde 25 metros que pasó muy cerca del travesaño de la puerta de Moreira (69').

Los minutos avanzaban, y Marruecos veía alejarse sus esperanzas de clasificación para cuartos de final. Un sentimiento que se reforzaría unos minutos más tarde: Danny envió un saque de esquina al segundo palo, donde Ricardo Costa se elevó a gran altura y remachó el esférico al fondo de las mallas (0-2, 73').

Los Leones del Atlas quedaron abatidos. Y, tras un potente libre directo de Bruno Alves, estuvieron muy cerca de apurar el cáliz: Lamyaghri se las vio y se las deseó para desviar a córner (78'). Los marroquíes tuvieron el mérito de seguir luchando hasta el final e iban a tener su recompensa. Tras un centro de Urahu, Buden saltó más que nadie y marcó el gol de la esperanza (1-2, 85'). Una última ocasión de Otman el Asas no obtuvo fruto. A los africanos les faltó tiempo.

Con esta derrota, Marruecos queda prácticamente eliminado, al haberse impuesto Irak al mismo tiempo a Costa Rica (2-0). Su seleccionador, Mustafá Madih, tenía motivos para estar triste: "Ya son dos partidos en los que hemos creado un buen fútbol, pero no hemos sabido definir. La experiencia se acaba aquí, pero nos iremos con la cabeza bien alta". Romão, por su parte, no ocultó su satisfacción: "Los partidos contra Marruecos siempre son difíciles. Es una selección muy experimentada y que juega bien al fútbol. Para nosotros, supone una excelente preparación antes del partido con Costa Rica". Un partido en el que les valdrá un empate para acceder a cuartos de final.