Mexicanos y griegos probablemente sean quienes mejor puedan imaginarse cómo se debieron sentir los italianos en la Eurocopa 2004 ante su último partido de grupo. Los dos participantes en la contienda están obligados a ganar para poder aspirar a los cuartos de final. Sin embargo, no todo depende de ellos. Si Malí y Corea llegaran a empatar, como hicieron Dinamarca y Suecia en Portugal, a griegos y mexicanos les esperaría el mismo castigo que a Italia en la Eurocopa 2004, y se irían a casa.

Para el técnico de México, el argentino Ricardo Lavolpe, bastante criticado ya en su momento, el próximo partido podría ser el último en el banquillo mexicano. "Mi equipo tiene que ganar contra la República de Corea. Jugamos mal y ahora debemos atenernos a las consecuencias. Estamos muy decepcionados, porque en conjunto el equipo ha trabajado muy bien".

De todas maneras, Lavolpe no se da por vencido: "Tenemos que ganarle a Grecia con la mayor ventaja de goles posible. Tal vez acabemos clasificándonos para cuartos de final". No obstante, el rendimiento que han ofrecido sus hombres hasta el momento no permite creer en la viabilidad de tal empresa. En dos partidos, los mexicanos no han logrado anotar ni una sola vez. Tampoco parecía que supieran aprovechar sus ocasiones ni en el 0-0 ante Malí, ni en la derrota de 0-1 contra la República de Corea. Una y otra vez, les fallaban los nervios a los jugadores de Lavolpe. Sólo en el encuentro con Malí derrocharon un sinfín de oportunidades. Por otra parte, lo cierto es que los norteamericanos ni siquiera llegaron a crear mucho peligro en su segundo partido de grupo.

El único recurso que le queda a este equipo es conservar la esperanza, mientras siga habiendo una posibilidad de clasificarse. Diego Martínez se lamentaba tras la derrota: "Perdimos, y eso ya no se puede cambiar. Ahora tendremos que hacer un esfuerzo enorme para seguir en el torneo".

A la anfitriona, Grecia, tampoco le quedan más opciones. Además, el rendimiento de los hombres de Stratos Apostolakis no es como para hacerse grandes ilusiones; por si fuera poco, necesitan una ventaja todavía mayor que la que le serviría a México. A los helenos les pesa el título que se llevó su selección en la Eurocopa, y siguen lamentándose de los errores y las ocasiones que no supieron aprovechar frente a la República de Corea.

El día que cayeron derrotados ante Malí, a los jugadores casi no les salía nada de lo que se proponían. Para colmo, el único campeón de Europa del equipo, Dimitrios Papadopoulos, falló un penal. "No hemos estado muy inspirados", destacó Apostolakis tras el partido, y añadió: "Es un momento difícil para los jugadores griegos". Pero quién sabe si, con el apoyo del público, no conseguirán lo que se propongan.