Cuando Ghana se enfrente al ya eliminado combinado de Japón, en su último partido de grupo, las miradas se concentrarán una vez más en el africano que está causando furor: Stephen Appiah. Éste ha marcado en los dos partidos de la liguilla, y quiere que su equipo se lleve la primera medalla olímpica desde el bronce obtenido en Barcelona 1992. A Ghana le basta el empate con unos nipones que ya no se juegan nada para pasar a cuartos. El jugador del Juventus ha sabido convencer, en lo que va de torneo, con su serenidad y sus pases de alta precisión. Contra Italia le salió una jugada en solitario de la que pudo cosechar uno de los goles más bonitos que se han visto en lo que va de torneo.
La exitosa actuación frente a Paraguay, donde los ghaneses tuvieron que remontar una desventaja de 0-1 y terminaron 2-1, recordaba a principios de los 90, cuando el fútbol de los africanos empezaba a fascinar al mundo. Con cinco delanteros en el campo, el once ghanés empezó con un juego muy ofensivo. Contra Italia, los ghaneses de Mariano Barreto llegaron a desperdiciar una ventaja de 2-0, pero desde el primer partido de grupo se ha podido apreciar el enorme potencial del equipo. El técnico portugués Mariano Barreto tampoco se enfadó demasiado por la ventaja derrochada, sino que estuvo muy contento con el rendimiento general de su equipo.
Si con los italianos les faltó un poco de suerte, en el encuentro con Paraguay las cosas terminaron de tomar forma, como reconoce Barreto: "Contra Italia tuvimos mala suerte, pero con los sudamericanos la fortuna estuvo de nuestro lado. Hemos ofrecido un juego muy sacrificado". Además, los cambios que hizo resultaron acertados: "A veces se acierta y a veces no", dice Barreto. Para la cita con los orientales, también habrá cambios en el once inicial, al faltar John Mensah, que lleva dos tarjetas amarillas. Se trata de una baja bastante grave, puesto que el zaguero es uno de los pilares del equipo.
Los únicos problemas que ve Barreto podrían ser psicológicos. "Contra Paraguay, mis jugadores dejaron de sentir tanta presión al producirse precisamente el gol en contra. A partir de ese momento, jugaron como yo siempre he querido que lo hicieran".
A los japoneses, que tras las derrotas frente a Paraguay (3-4) e Italia (2-3) se quedan sin opciones en este torneo, ya sólo les interesa acumular experiencia internacional, con vistas a la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006.
EL técnico Masakuni Yamamoto se llevó una buena decepción al tener que irse del torneo tan rápido, pero pronto se mostró más optimista. "Hemos venido para aprender y creo que hemos ofrecido dos buenos partidos. Quiero dar las gracias a mis jugadores por haberse esforzado tanto".
Sobre todo, el mediocampo y la delantera nipona cuentan con muy buenos futbolistas. El talón de Aquiles es la defensa, que se dejó marear, una y otra vez, por los grandes atacantes sudamericanos y mediterráneos, como se pudo comprobar en el 2-0 del italiano Alberto Gilardino. Los japoneses no se lo van a poner nada fácil a los africanos. Al fin y al cabo, les gustaría despedirse con una victoria.