Irak y Australia tienen poco en común: un gran país desarrollado de Oceanía frente a otro de Oriente Próximo devastado por la guerra. Y, sin embargo, estas dos naciones se van a enfrentar sobre un campo de fútbol en cuartos de final del Torneo Olímpico de Fútbol masculino. Son sin duda dos de los equipos más populares de esta segunda ronda. Si bien el idioma y la mentalidad divergen, como es lógico, el objetivo deportivo es el mismo: ganar una medalla olímpica.

Australia fracasó estrepitosamente en "sus" Torneos Olímpicos de Fútbol celebrados en Sydney en el año 2000, en los que no logró arañar ni siquiera un punto. Su última gran actuación se remonta a 1992, cuando los Olyroos llegaron a las semifinales en Barcelona. Irak no participaba en los Juegos Olímpicos desde 1988, y su mejor marca, un pase a cuartos de final, data de 1980, en Moscú. Su éxito en Grecia es pues un resurgimiento.

"No estamos tensos, sino muy ilusionados. Todos esperamos este partido con impaciencia, llevamos trabajando mucho tiempo para esto. Vamos a disfrutar de una oportunidad única", exclama Luke Wilkshire, mediocampista de la selección australiana, que dice hallarse contento simplemente de estar aquí, sin ninguna presión, al estilo de su país. "El ambiente es excelente, todas las luces están en verde. No hay ninguna tensión: todos tenemos muchas ganas de jugar este partido clave. Sabemos que tenemos posibilidades de conseguir una medalla. Estamos bastante relajados", añade Jade North, el defensa de rizos estilo 'afro' y mirada cristalina.

Los iraquíes también lo están. Y aún más, si cabe, como atestigua el capitán del equipo, Abdul Wahab Abu al Hail: "Este partido de cuartos de final es muy importante para el país. Queremos olvidar nuestros problemas, queremos devolver la sonrisa al pueblo iraquí haciendo buenos encuentros. Ser felices y hacer feliz a la gente, ése es nuestro deseo más grande".

Este muchacho de voz suave y mirada inquieta podría parecer un gran tímido que no sabe por dónde le da el aire. Nada de eso: es más bien un remanso de serenidad. "Hemos trabajado mucho, porque este partido es fundamental. Trasciende el mero marco futbolístico", repite a la mínima oportunidad.


A los australianos tampoco les falta confianza. "Ya hemos mejorado la marca de muchos equipos anteriores al pasar la primera ronda. Era el objetivo. Pero ahora queremos ir más lejos. No hemos venido como comparsas", asevera Wilkshire. "Creo de verdad en nuestras posibilidades de conseguir una medalla. Sería de idiotas no creer en ello estando entre los ocho mejores… Pero por el momento, no estamos pensando tan lejos; nos estamos centrando en nuestro choque contra Irak", agrega North.

Entre la confianza y la desconfianza
 

El australiano Luke Wilkshire, en la foto frente a Túnez, es una de las figuras del equipo de Oceanía.
(AFP)
Confían y desconfían a la vez. Porque, aunque Irak y Australia no forman parte del grupo de pesos pesados del fútbol mundial, su actuación no ha dejado de impresionar. "Hemos visto el partido de Australia contra Túnez: desde luego que es un equipo muy bueno. Su derrota por la mínima frente a Argentina es también una prueba de su gran calidad. Posee muchos futbolistas que juegan en Europa, lo cual es otra señal. Al fin y al cabo, ha terminado segundo de un Grupo C muy fuerte, y eso significa mucho", subraya el mediocampista iraquí.

El discurso es el mismo entre los australianos. "No conocemos demasiado bien a los iraquíes; les hemos visto en vídeo contra Portugal. Pero dan la sensación de ser peligrosos. De todas formas, este equipo ha terminado primero de su grupo, ¡seguro que es por algo!", concluye North.

Del lado australiano, el mayor problema será la ausencia por sanción de tres jugadores clave: Tim Cahill y Craig Moore, dos futbolistas de más de 23 años, y Ahmad Elrich. No obstante, North tampoco quiere dramatizar sobre el asunto. "Hay que ser positivo, ése es mi lema. Tenemos a tres jugadores sancionados, no hay nada que hacer al respecto. Pero las cosas también se pueden ver por el lado bueno: los tres que entren estarán frescos y harán todo lo posible por demostrar su valía al entrenador".

Wahab Abu al Hail no ve preocupado a su equipo. Sabe demasiado bien la suerte que tiene de estar en los Juegos Olímpicos. "Nuestro entrenador es excelente, es un táctico muy fino, y un activo fundamental de nuestro equipo. Y nuestra formación es joven y con talento; creo que eso explica nuestros resultados", comenta.

Para los australianos, lo importante es obtener una medalla, y es que el espíritu "patriota" está bien presente. Afirman que seguirán todas las pruebas de los Juegos en los que un australiano esté en posición de ganar una medalla. "Queremos una medalla, ésa es nuestra meta", apunta Wilkshire.

La medalla y la sonrisa de un pueblo
Del lado iraquí, el objetivo es, como cabe suponer, algo un poco más importante que la adquisición de una medalla. Es por la imagen de todo un pueblo que Wahab Abu al Hail y sus compañeros van a saltar al césped. "La gente de nuestro país sigue nuestros partidos. La vida es difícil allí y nosotros representamos un rayo de sol para ellos. Queremos demostrar al mundo que Irak no es Sadam; que Irak es ante todo paz, y que somos amigos de todos los países. En suma, que los iraquíes son gente de bien. Cuando salto al campo en estos Juegos Olímpicos, siempre llevo ese sentimiento conmigo".

Se trata, pues, de dos conjuntos desconocidos que desgranan tranquilamente las horas de este compás de espera. "Siempre hemos sido unos forasteros en el mundo del fútbol, es una posición que conocemos y que apreciamos. No tenemos ninguna presión. Son los grandes equipos los que tienen que demostrar que valen lo que se dice de ellos. Nosotros nos contentamos con jugar y progresar", afirma North.

"Somos el equipo revelación del torneo, y eso está muy bien. No sentimos ninguna carga sobre los hombros. Hace seis meses que trabajamos juntos y nos sentimos perfectamente libres. Eso explica nuestro rendimiento en la Copa Asiática y aquí en Grecia. Ahora nuestra única preocupación cuando saltamos al campo es ganar. ¡Si Dios quiere!", añade el mediocampista del club iraní Esteghlal Ahvaz. En resumidas cuentas, los australianos y los iraquíes tienen más cosas en común que lo que pueda parecer a primera vista.