Este 21 de agosto de 2004, en Heraklion, Joseph S. Blatter no ha asistido a un partido cualquiera. Aunque ciertamente el encuentro no ha sido el mejor del torneo, la victoria de los iraquíes, en comunión con sus hinchas, y locos de alegría cuando sonó el pitido final, tenía algo de simbólico. Este éxito supone un rayo de sol para todo un pueblo que está sufriendo. Si bien la selección iraquí no puede ser considerada una sorpresa, el conjunto de Oriente Próximo está viviendo un auténtico cuento de hadas. En semifinales veremos cómo continúa el sueño. 

El calor sofocante que hacía en el estadio Pancritio de Heraklion el sábado explica sin duda el comienzo agarrotado de este duelo de cuartos de final. Sin embargo, serían los iraquíes quienes se mostraron más atrevidos. Sadir Salih ejecutó un primer lanzamiento de falta por la derecha desde 25 metros, pero Eugene Galekovic atajó el balón (6'). Los pupilos de Adnan Hamd intentaron jugar por las bandas, con Mohamed Hawar Mulla y Mohamed Emad, pero los Olyroos mantuvieron la concentración en defensa.

A continuación los iraquíes llevaron peligro en un saque de esquina. Mulla se encontró con un buen balón en el segundo palo, pero no pudo afinar el remate (9'). Los australianos, por su parte, incidían por el carril izquierdo a través de Alex Brosque. E impusieron su poderío en el juego aéreo. Adrian Madaschi, solo en un córner, erró el tiro (14').

Los árabes respondieron mediante un contraataque. Emad recibió una asistencia en el área, si bien su semivolea fue rechazada (25'). Poco a poco, los australianos parecían estar haciéndose con el control del juego. No obstante, se mantuvieron muy prudentes. Luke Wilkshire centró para Anthony Danze, quien enganchó un buen remate de cabeza cruzado. Pero Sabri Nur consiguió despejar con la punta de los dedos (29'). Luego sería el turno de John Aloisi, que en otro córner fue incapaz de enviar la pelota entre los tres palos (30'). "En la primera parte creamos muchas ocasiones que no transformamos. Eso es lo que ha marcado la diferencia", declaró Farina a la conclusión del choque.

Irak percibió el peligro y se puso manos a la obra. Abdul Wahab Abu al Hail intentó una volea desde lejos que se marchó rozando el palo (38'). Pero el juego siguió irremediablemente cerrado.

Tras el descanso, los australianos dieron la impresión de salir con intenciones más ofensivas. Brosque recibió un balón picado y probó a elevarlo por encima del guardameta rival, pero éste recuperó la posición y despejó in extremis. Brosque volvió a hacerse con la pelota y disparó. Nur atajó nuevamente, aunque a los pies de Danze, que aprovechó para marcar. Sin embargo, el centrocampista del Glory de Perth estaba en fuera de juego (48'). "Ese gol podría haberlo cambiado todo. Fuera de juego o no, no supuso ninguna diferencia, en el casillero siguió el 0-0", suspiró posteriormente Farina.

La bicicleta al estilo iraquí

El iraquí Younis Mahmoud (izq) en pugna con el australiano Anthony Danze, en el partido de cuartos de final del, Torneo Olímpico de Fútbol.
(AFP)
Los varios miles de hinchas iraquíes presentes volvieron a entonar cánticos para apoyar a los suyos. A pesar de todo, Australia seguía siendo quien mayor peligro llevaba. Aloisi volvió a ganar la partida por alto, pero Nur deleitó al público con una hermosa palomita (59'). En una contra, Brosque se escapó por la izquierda con un autopase y centró al segundo palo. Ryan Griffiths pudo rematar de cabeza, pero sin acierto (62').

Los representantes de la AFC estaban contra las cuerdas, pero darían un golpe increíble. Australia despejó mal un saque de esquina, Karim Mahdi envió el balón de nuevo a la olla y Emad, con un giro acrobático, abrió el marcador (1-0, 64'). Se desató la euforia entre la animosa afición iraquí.
Los hombres de Frank Farina tuvieron el mérito de reaccionar enseguida. Wilkshire, como buen capitán, encabezó el ataque. Su disparo con rosca golpeó en el larguero (66'). McKain tuvo otra ocasión de cabeza, pero el tiro se fue desviado (73').

Después Irak dispondría de dos oportunidades para sentenciar. Farhan Razak hizo un sombrero dentro del área y disparó a tres metros de la portería (74'). Pero Galekovic sacó una buena mano. Otro tanto ocurriría en un pase hacia atrás mal calculado, que interceptó Razak, y ante el cual el meta australiano salió a la desesperada (79'). A pesar del asedio que el equipo de las Antípodas mantuvo durante los últimos diez minutos, los iraquíes conservarían su ventaja, accediendo así a semifinales, 24 años después del torneo de Moscú, en donde lograron su mejor marca hasta entonces, cuartos de final. "Australia ha jugado muy bien hoy. Las condiciones de juego, calurosas, no eran las mejores. Pero hemos ganado. Supone una inmensa satisfacción ofrecer felicidad al pueblo iraquí, que sufre en estos momentos", subrayó Adnan al término de la contienda.

En cuanto a Frank Farina, como es lógico, quedó decepcionado por el desenlace: "Creo que hemos merecido ganar. Pero el fútbol es así: hay que meter el balón en el fondo de la red. Irak aprovechó su oportunidad, y nosotros no", admitió con deportividad.