En su impecable campaña, el seleccionado argentino ha demostrado un ataque sorprendente, con 13 goles a favor en apenas cuatro partidos. Sin embargo, pocos han remarcado que los Albicelestes son el único equipo que aún no ha recibido un solo gol en el torneo. Germán Lux, el hasta ahora imbatible arquero del torneo olímpico de fútbol masculino, dialogó con FIFA.com acerca de su nivel, sus anhelos personales y la esperada semifinal contra Italia.

El centro de la charla es el hotel de Patrás, donde los argentinos se hospedaron la mayor parte de la competencia. ¿La hora? Madrugada del domingo, apenas horas después de un nuevo triunfo holgado, esta vez ante Costa Rica. "Aunque pueda creerse que no, yo también termino cansado después de estos partidos", explica el arquero del River Plate. "Al recibir pocas llegadas en contra, uno tiene que estar bien concentrado para responder. Esa tensión te deja agotado", aclara.

"Tanto en la selección como en River, estoy acostumbrado a que no me lleguen tanto. Pero si uno falla, queda muy expuesto. La gente puede pensar 'le llegan una vez y le convierten', por lo que es importante mantener el cero. Cada partido que pasa, veo al equipo más afianzado en defensa.  ¿Mis actuaciones? Lo fundamental es transmitirle seguridad a mis compañeros", asegura con la misma tranquilidad con la que ataja en el equipo nacional. "Siempre fui así, muy calmo. Me gusta el campo, que es el lugar de donde vengo. ¿Por qué me voy a preocupar si estoy jugando al fútbol? Si no disfrutara, no jugaría", agrega.

Dulce revancha
A mediados de 2001, Lux fue elegido por José Pekerman para custodiar el arco del equipo sub-20 que jugaría el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA en casa. Sin embargo, tras los primeros partidos, el entrenador cambió de idea y le cedió la titularidad a Wilfredo Caballero, quien justamente es hoy el suplente del conjunto olímpico. Los Albicelestes se consagraron campeones de aquel torneo, pero Lux quedó con un sabor amargo pese al festejo. "Obvio que no estaba contento con la decisión del entrenador, pero la tenía que respetar para sumar desde el banco de suplentes. Lo importante es que uno aprende de esas cosas", recuerda quien duerme en la misma habitación que Caballero. "Siempre concentramos juntos, hablamos de todo. En su momento comentamos esa situación, pero se terminó ahí. Creo que el tema está finalizado".

Tres años más tarde, una lesión de Franco Costanzo le dio la posibilidad a Lux de mostrarse en River. Y su actuación fue más que satisfactoria, consagrándose campeón en el torneo local. "No sé si se me están dando rápido las cosas. Lo bueno es ser consciente del lugar que se ocupa y no desaprovechar las oportunidades que se me presentan. Quiero seguir así, soy muy joven y recién estoy comenzando".

Y vaya oportunidad que se le presenta a Lux, que a los 22 años está cerca de ganar una medalla que a lo largo de la historia se le ha negado al fútbol argentino. Pero primero, desde ya, deberá derrotar a Italia en semifinales. "No he visto mucho sobre su juego, aunque he visto que tuvo problemas contra Malí en el primer tiempo. Pero no podemos descuidarnos porque se puede pagar caro", confía.

En caso de imponerse en el torneo, "una oportunidad histórica para ganar prestigio, sería inolvidable", los argentinos borrarán el dolor de la final perdida en Atlanta 96, contra Nigeria y en el último minuto. "Mucho no recuerdo de esa final, era muy chico", se excusa el arquero. Eso sí, tiene en claro qué pensará si logra colgarse esa ansiada medalla en el cuello. "Voy a pensar en mis viejos y mis hermanos. La gente que estuvo en las buenas y en las malas".