El combinado iraquí ha logrado un mérito histórico al clasificarse para las semifinales del Torneo Olímpico de Fútbol masculino. Su particular cuento de hadas se podría prolongar en caso de vencer el próximo martes a Paraguay en Tesalónica. No sólo supondría luchar por el oro olímpico, sino también brindar a su país la primera medalla desde que, en los Juegos Olímpicos de Roma 1960, el halterófilo Abdul Wahid Aziz se hiciese con el bronce en la categoría de peso ligero.

"Ya hemos conseguido mucho. El mero hecho de clasificarnos para los Juegos Olímpicos es todo un éxito. Contamos con un equipo joven y fuerte, que juega bien al fútbol. Sólo pensamos en ganar para nosotros mismos y nuestro pueblo. No tenemos nada que perder porque no sentimos ningún tipo de presión y podemos actuar con libertad", declara el meta Sabi Nour a FIFA.com. El portero iraquí fue uno de los garantes de la victoria de su selección sobre Australia en cuartos de final (1-0).

El éxito del combinado iraquí no es fruto del azar. "El equipo no existe desde ayer", subraya el seleccionador Adnan Hamd. El ex jugador, que entre 1999 y 2002 fue elegido en cuatro ocasiones mejor entrenador del año de Irak, ya conoce a la mayoría de sus pupilos de su etapa como entrenador de las categorías juveniles. En 1998 estuvo al cargo de la selección sub-17 iraquí durante la Copa Asiática. En 2000 incluso ganó el torneo con el combinado sub-21, que posteriormente acudiría al Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Argentina 2001. Además, este equipo se conoce a la perfección, porque no sólo es prácticamente idéntico al que recientemente alcanzó los cuartos de final de la Copa Asiática, sino que también es muy similar al que está disputando la competición preliminar para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006.

Gran rendimiento a pesar de un entorno adverso
Teniendo en cuenta las circunstancias difíciles que condicionan a los jugadores iraquíes a la hora de concentrarse en el fútbol, su mérito alcanza cotas todavía más insospechadas. El equipo tiene que asumir largos desplazamientos. Sólo el trayecto entre Bagdad y Ammán (Jordania) -punto de partida habitual del combinado iraquí para sus viajes y desde donde también salió hacia Atenas- dura cerca de 20 horas. A ello se suma que los jugadores no se pudieron entrenar con regularidad en su país, a causa de la situación de seguridad inestable, por no hablar de unas instalaciones de ínfima calidad. En alguna que otra ocasión, incluso tuvieron que acudir al entrenamiento armados por temor a los atracos.
 
Lo que probablemente más motive a los jugadores iraquíes es la posibilidad de representar en el ámbito internacional y en el del deporte a un país sacudido por la guerra. "Contamos con una serie de jugadores jóvenes e inteligentes que ya llevan un tiempo en el equipo nacional. Quieren ayudar a su pueblo por esta vía. Queremos dar algo de alegría a nuestro país, nuestro equipo representa a todos los iraquíes", declara Nour, que, al igual que sus compañeros, comenzó a jugar al fútbol en las calles de Bagdad.

 

Sabri Nour, una de las claves del sorprendente Irak en el torneo olímpico de fútbol.
(FIFA.com)
"Espero que nos clasifiquemos para la Copa Mundial de la FIFA 2006. Contamos con buenas opciones, ya que tenemos un equipo compenetrado con una serie de jóvenes de tan sólo 20 o 21 años", explica Nour. "El futuro se presenta positivo", añade el futbolista, de 20 años. Durante la guerra en Irak, el propio Nour incluso tuvo una oferta para un entrenamiento a prueba con el Roma, pero la situación de seguridad por aquel entonces impidió que pudiese abandonar el país. En la actualidad Nour sigue soñando con firmar un contrato de profesional. Algunos de sus compañeros en la selección ya juegan en Qatar, y Haidar está a punto de fichar por un equipo alemán.

En cualquier caso, el fútbol sólo es una de las caras de la moneda, o más bien, de la medalla. Y es que cuando Nur habla de su esposa, Yosra, y de su hija de seis meses, Zainab, sus ojos oscuros comienzan a brillar y una sonrisa se dibuja en su cara. "Las llamo cada mañana para saber cómo están y si hay novedades en Bagdad", relata. Espera que las circunstancias mejoren en un futuro próximo: "Confío en que se puedan solucionar todos los problemas. La alimentación es escasa, no hay prácticamente estadios ni instalaciones donde entrenar para poder mejorar nuestro fútbol".

La estadística es favorable a Paraguay
En cuanto a lo meramente deportivo, las estadísticas revelan que ambas selecciones ya se han enfrentado dos veces en torneos importantes. Paraguay venció con claridad a los iraquíes en el primer Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA, el de Túnez 1977, por 4-0, mientras que los sudamericanos lo tuvieron bastante más difícil en la Copa Mundial de la FIFA México 1986, cuando se llevaron la victoria por la mínima en Toluca (1-0). Irak tiene un balance equilibrado en los Juegos Olímpicos, con cinco victorias, cuatro empates y cinco derrotas en 14 partidos.

Sea como fuere, el martes los iraquíes no pensarán en cifras ni estadísticas cuando intenten continuar su gesta olímpica en el estadio Caftansóglio de Tesalónica. "Lo daremos todo e intentaremos hacer feliz a nuestro pueblo", declara Nur.