CRÓNICA DE LA JORNADA - La juventud sudamericana es decididamente irresistible. Tres semifinalistas en el Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA, otros tantos en el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA, y ahora dos finalistas en el Torneo Olímpico de Fútbol masculino. La Argentina de Carlos Tévez se ha impuesto a Italia sin despeinarse en Atenas (3-0), y el Paraguay de José Cardozo ha frenado al fin el desbocado trayecto de la selección iraquí en Tesalónica (3-1). Para los dos representantes de la Conmebol, esta final es ya histórica: los argentinos jamás han ganado los Torneos Olímpicos de Fútbol, y los paraguayos nunca han obtenido una sola medalla en ningún deporte. 


Séptimo baile de Carlitos y séptimo cielo de Argentina
Italia-Argentina en semifinales de los Juegos Olímpicos, el cartel era tentador. Y no decepcionó en el estadio Karaiskaki de Atenas, casi lleno hasta los topes. Los dos conjuntos, de alto nivel técnico, han dejado claro que su brillante recorrido no era ningún espejismo. Sin embargo, los argentinos fueron los que mayores aptitudes exhibieron desde el principio. Gabriel Heinze estuvo a punto de marcar en un saque de esquina (8'). Los Albicelestes, a quienes a menudo se alaba por su formidable potencial ofensivo, demostraron que también cuentan con una defensa extraordinaria: Heinze, Roberto Ayala y Fabricio Colloccini, el trío es impecable. Secundados por un Javier Mascherano sorprendentemente maduro para su edad (20 años), la zaga rioplatense es impermeable por completo: no ha recibido un gol desde el comienzo del torneo…


Las líneas delanteras ya eran sobradamente conocidas. Y aún causarían mayores estragos, por mediación de su finalizador por excelencia: Carlos Tévez. Con una volea magistral, "Carlitos" puso en ventaja a los suyos al cuarto de hora (1-0, 16'). Fue el séptimo baile del goleador del Boca Juniors, que inventa uno nuevo cada vez que ve puerta. Ahora tiene la seguridad casi absoluta de terminar máximo anotador del torneo, ya que su inmediato perseguidor, José Cardozo, suma únicamente cinco dianas. Tévez es el nuevo ídolo del puñado de seguidores argentinos presentes en Grecia, que alaba cada uno de sus lucimientos.


El segundo período siguió siendo muy equilibrado, pero los hombres de Marcelo Bielsa dominaron perfectamente a su rival. Y consiguieron la tranquilidad merced a Luis González, autor de un gol de garra (2-0, 69'). La furia albiceleste no se detuvo ahí, puesto que Tévez dio un gol hecho a Mariano González, quien, en el primer balón que tocaba, no se hizo de rogar para fusilar a Ivan Pelizzoli (3-0, 84'). El tanto del ariete del Palermo dejó a los italianos con un palmo de narices. De paso, anotó la 16ª diana de los sudamericanos en cinco encuentros, lo que nos deja una media superior a los tres goles por partido. Más que nunca, Argentina es favorita en la final, en donde se medirá a su rival continental, Paraguay.


"Papi" Cardozo pone fin al sueño iraquí
Entre un Paraguay experimentado y práctico y un Irak totalmente fogoso y entusiasta, los goles estaban garantizados. Incluso antes del comienzo del duelo, la inocencia iraquí era impresionante: cuando el himno paraguayo aún no había terminado de sonar, los pupilos de Adnan Hamed aplaudieron, antes de darse cuenta de que todavía no era hora… La imagen vista en el estadio Caftansóglio de Tesalónica fue divertida.


 

El argentino Carlos Tévez (de espaldas) se abraza a Mariano González en la semifinal del Torneo Olímpico.
(AFP)
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Pero esta inexperiencia también se pondría de manifiesto sobre el campo. Los iraquíes empezaron bastante bien, con un juego rápido gracias a Mohammed Emad y Yunis Mahmud, siempre contundente en ataque. En compañía de Mohammed Hawar Mulla, muy inquieto, crearon numerosas ocasiones. Pero no fueron capaces de materializarlas. En el lado opuesto, los Albirrojos esperaban su momento.

Agazapado en la sombra, José Cardozo, de 33 años, sacó a relucir su experiencia. Tras un pase en profundidad y una dejada de cabeza en carrera, el atacante del Toluca reaccionó y no tuvo más que engañar a Sabri Nour (1-0, 17').

Los guaraníes se adelantaron en su primera ocasión. Irak, tan luchador como siempre, volvió a ponerse manos a la obra. Mulla gozó de una hermosa oportunidad, pero su disparo bombeado fue despejado in extremis por la línea defensiva paraguaya. Los iraquíes apretaban, aunque sin consecuencias, y dejaban desguarnecida su retaguardia. Cardozo puso entonces la segunda banderilla. Valiéndose de Fredy Bareiro como señuelo, se burló de la defensa y marcó su quinto gol del torneo (2-0, 34'). La balanza se había inclinado.


A continuación siguieron viéndose buenas jugadas de los iraquíes, con numerosos tiros de Yunis Mahmud y de Sadir Salih, sin consecuencias. Luego llegó el golpe de gracia de los Albirrojos. Cardozo envió un disparo que dio en el poste y Bareiro aprovechó el rechace (3-0, 64'). Con todo, los árabes recortaron distancias a través de Farhan Razak (3-1, 83'), pero ya era demasiado tarde. El periplo de Irak llegaba así a su fin, aunque todavía tiene la posibilidad de conquistar el bronce (que sería la segunda medalla de la historia del país en los Juegos Olímpicos), para lo que deberá vencer a Italia.

Los paraguayos, por su parte, están en la final. Ya tienen una medalla asegurada, algo verdaderamente histórico: Paraguay no había conseguido metal alguno en ningún deporte. ¡Gracias, "papi" Cardozo!