Paraguay se garantizó la primera medalla olímpica de su historia tras un triunfo por 3-1 sobre Irak en la semifinal disputada este martes en Tesalónica. Dos remates letales de José Cardozo y otro de Fredy Bareiro pusieron de manifiesto la mayor experiencia de los paraguayos en partidos importantes, y fijaron un fascinante derbi sudamericano en la lucha por el oro, este sábado en Atenas contra la vecina Argentina. El suplente Farhan Razak marcó a última hora el gol del honor para Irak, que ahora se medirá a Italia este viernes por la medalla de bronce.
Irak comenzó el partido como una locomotora. Con Mohammed Emad causando estragos por la derecha, la selección asiática se lanzó contra su oponente dominando la posesión del balón en los primeros minutos. Pero fue Paraguay, que buscaba su primera presencia en la final de una gran competición internacional, quien dispuso de la primera oportunidad clara. José Cardozo, aguardando como un depredador en el punto penal, recibió un centro desde la derecha, pero su disparo fue bien detenido por el guardameta Sabri Nour.
El interesante juego de Emad por su banda, rápido, hábil e incisivo, estaba desarmando por completo la táctica inicial de Carlos Jara. Sin embargo, fue el otro extremo, Mohammed Hawar Mulla, quien en apenas tres minutos, poco antes de cumplirse el primer cuarto de hora, tuvo las dos primeras ocasiones -casi idénticas- de Irak. Después de zafarse de sendas cargas de un defensor, Hawar se encontró corriendo hacia el área, pero en ambas ocasiones optó por picar el balón, sin suerte, por encima de un adelantado Diego Barreto.
Los paraguayos se veían desbordados, pero respondieron adelantándose en el marcador con un gol letal del incontenible Cardozo. Tras adelantarse a la defensa peinando el balón, el delantero del Toluca corrió en busca del área, se deshizo de su marcador y colocó el esférico en las redes (0-1; 17').
Llevado en volandas por la ruidosa y colorida banda de 1,000 seguidores suyos, Irak volvió inmediatamente a la carga con todo, pero sus intrépidas aproximaciones no surtieron mucho efecto frente a la defensa albirroja. Entretanto, Cardozo, de 33 años, era una amenaza constante, exhibiendo su enorme experiencia a la hora de procurarse una buena posición cuando los jugadores iraquíes perdían inevitablemente la posesión.
Yunis Mahmud y Quai Munir estuvieron cerca de marcar para los asiáticos antes de que, a la media hora, Cardozo viera cómo se le anulaba un nuevo gol. Cuatro minutos después, sin embargo, el propio Cardozo dobló la cuenta de Paraguay y la suya particular, internándose con un autopase mientras Basim Abas se quedaba parado reclamando ingenuamente fuera de juego, y rematando a gol suavemente con la zurda (0-2; 34').
La selección de Adnan Hamd vestía de verde, el mismo color que le dio suerte en sus dos victorias anteriores, y de no ser por su mal día en el remate, se podría decir que no merecía perder por dos goles.
Emad dispuso de una buena ocasión que detuvo el portero antes del descanso, y tras la reanudación, Mahmud se marchó por la izquierda burlando a tres contrarios, pero Qusai remató fuera por mucho. Paraguay, sin embargo, no perdonaba, y empezó a lanzar mortales contragolpes. Sólo una increíble palomita de Nour evitó el gol ante un trallazo de Bareiro desde unos 20 metros. Poco antes de cumplirse la hora de juego, el propio Fredy Bareiro, en una internada, estuvo a punto de sentenciar el partido. Cardozo le cedió generosamente con el pecho, pero el balón se le quedó atrás al delantero, cuya semivolea se fue por encima del larguero.
Irak, sin embargo, tuvo el mérito de no rendirse en ningún momento. Una pared entre Emad y Yunis concluyó con un disparo envenenado de éste último, que Barreto despejó en una acrobática intervención. El disparo con efecto del suplente Salih Sadir se fue alto y, más tarde, Mahdi Karim conectó un soberbio testarazo que se marchó fuera por centímetros.
Ahí se iba a acabar el asedio iraquí, sin embargo. Un tiro de Cardozo desde 20 metros fue despejado contra el poste. Esta vez Bareiro no falló, y remachó el rechace por alto al fondo de las mallas (0-3; 68').
El partido se convirtió en un correcalles de área a área, con varias oportunidades de gol más. Qusai disparó fuera por poco antes de que el suplente Farhan Razak viera puerta por fin, tras culminar una pared ante la calurosa salva de aplausos de los aficionados iraquíes y griegos (1-3; 83'). Un cabezazo de Mahmud estuvo a punto de sellar un final de infarto, mientras que sólo el poste salvó otro testarazo del paraguayo Pedro Benítez.
"Creo que a algunos jugadores les pudo la ansiedad esta noche", declaró Hamd, seleccionador iraquí, después del partido. "Había mucho dinero en juego en este encuentro, y puede que las ganas de vencer influyera negativamente en el juego de algunos. Está claro que nos falta experiencia en este tipo de partidos, porque en nuestro país no tenemos un campeonato de liga".
"Es un momento histórico, nuestra primera medalla en los Juegos Olímpicos", declaró un Jara visiblemente emocionado. "Los chicos se merecen este momento. Han trabajado muy duro y ahora estamos viviendo un sueño", concluyó el seleccionador de Paraguay.