Al igual que en la reciente Copa América, el seleccionado argentino tendrá este sábado el honor de disputar la final del Torneo Olímpico de fútbol masculino. Y una vez más, los Albicelestes llegan a esta instancia con el pesado rótulo de favoritos. A la espera de modificar el desenlace vivido a fines de julio en Perú, los muchachos de Marcelo Bielsa intentarán conseguir la primera medalla dorada de su historia ante la áspera formación de Paraguay.

Cinco partidos jugados, cinco ganados. Dieciséis goles a favor y ninguno en contra. A priori, los números argentinos asustan. Al igual que en la competencia continental... que finalizó con festejo brasileño. "No sé si llamarlo revancha. Dios nos puso de nuevo en una final y ojalá esta vez consigamos el objetivo que nos fijamos al llegar a Grecia. Tanto el cuerpo técnico como los jugadores nos merecemos una alegría", afirma Carlos Tévez, máximo goleador del torneo con siete festejos.

La opinión de "Carlitos" es similar a la de Cristian González, uno de los tres mayores de 23 años seleccionado por Bielsa para guiar a los más jóvenes: "Hay que ir de a poquito, no nos podemos adelantar. Vivimos la desgracia de la Copa América y así y todo supimos levantarnos. Este equipo tiene hambre de gloria, quiere un título tal como hemos demostrado en cada partido".

"Yo he llorado con la medalla de plata de la Copa América. Cuando uno pierde una final con la selección, duele mucho. Pero no pienso en ganar la de plata, creo que todo saldrá bien y que ganaremos la de oro", confirma Javier Mascherano.

Otro que no quiere ni pensar en las similitudes del contexto finalista en Perú y Grecia es Marcelo Bielsa, quien de a poco comienza a revertir su relación con el exigente público argentino. "De las finales es mejor no hablar antes de jugarlas. Nunca es bueno imaginar los partidos en lo previo, porque cuando se hace, suele suceder todo lo contrario", explica.

Recuerdos amargos
Pero no sólo la Copa América es un recuerdo amargo para los argentinos, que ya han perdido las finales olímpicas en 1928 y 1996 en manos de Uruguay y Nigeria respectivamente. Roberto Ayala, capitán del actual equipo de Bielsa, recuerda muy bien lo sucedido hace ocho años: "soy el único que queda de aquel equipo, y miento si digo que no es un recuerdo triste. Pero ahora estoy disfrutando de este momento, de tener a Argentina en una nueva final. Hoy tenemos la oportunidad de escribir con letras de oro la historia de la AFA."

Sin embargo, pese a lo que podría suponerse, no todos los artífices de este equipo que rompe marcas -es el primero en la historia de las competiciones de la FIFA en llegar a una final sin recibir un solo gol- recuerdan aquella tarde en suelo estadounidense. "Me acuerdo de verla, pero no en detalle.  Sólo sé que Argentina no había merecido perder", contesta Luis González. "No recuerdo mucho, tenía 12 años. Uno se acuerda que sobre el final llegó el gol de Nigeria y toda esa frustración, pero nosotros podemos escribir nuestra propia historia ahora", completa Javier Mascherano.

 

El seleccionador argentino, Marcelo Bielsa, va por la medalla dorada.
(AFP)
Omar Martines
"Yo no me acuerdo de nada", confiesa Fabricio Coloccini. "Sí, la recuerdo. ¡Pero ni quiero pensar en eso!", se sincera Gabriel Heinze. Y es que las brujas no existen, pero...

Paraguay, un viejo conocido
El 23 de enero de 2004, en Chile, argentinos y paraguayos se enfrentaron por la fase final del torneo preolímpico sudamericano. Y pese a lo que podría suponerse, Argentina debió transpirar y mucho para superar a la sorprendente Albirroja. ¿El resultado? Un ajustado 2-1, con dos goles de Luciano Figueroa en los últimos compases del partido.

"Cualquiera que haya visto jugar a Paraguay sabe qué tipo de equipo vamos a enfrentar. Es un rival aguerrido, que difícilmente sea superado por una diferencia holgada. Defiende muy bien, y nunca se descuida cuando ataca", analiza Bielsa.

Andrés D'Alessandro no estuvo presente en aquel encuentro, pero sabe que "Paraguay es un rival importante, que tiene muy buenos jugadores y un gran espíritu de lucha", algo que comparte Mascherano: "ya les ganamos en Chile, pero eso no significa que vaya a ser lo mismo. Tienen grandes méritos por estar en la final, pero debemos pensar en lo que haremos nosotros y no tanto en el rival".

El último en reflejar el espíritu del plantel argentino fue Carlos Tévez, quien no se conforma con la medalla que ya ha asegurado. "Vinimos por la de oro, y eso vamos a buscar. La quiero para dedicársela a mi papá y mi mamá, que me pidieron que la lleve conmigo".