En el encuentro que enfrentará a Italia y a Irak está en juego una medalla de bronce olímpica. Pero no sólo eso, ya que la política se ha mezclado en los debates, con la ejecución de un rehén italiano en Irak la noche pasada. En homenaje a él, los italianos llevarán un brazalete negro. Sin embargo, para los dos equipos, el fútbol se juega sobre el terreno de juego, no en otro sitio. Ambos se entregarán al máximo en Tesalónica para conquistar el bronce.
Tras la goleada sufrida ante Argentina en semifinales (3-0), Italia intentará por todos los medios regresar a casa con una medalla. Irak quiere terminar con un premio su cuento de hadas y contentar a todo un pueblo llevándose el bronce. Así pues, en Tesalónica se vivirá un encuentro reñido, a pesar de lo complicado del contexto político.
"Hemos pensado más de una vez en la felicidad de volver con una medalla. Sería histórico para nosotros, no sólo para los iraquíes", recordaba el delantero Alberto Gilardino. La selección italiana no ha subido al podio olímpico desde 1936. Por lo tanto, nadie piensa en dejar escapar la posibilidad de lograrlo en esta ocasión, a pesar del cansancio y de la decepción que supuso la semifinal ante Argentina. "Nuestras Olimpiadas no se han acabado aún, e intentaremos con todas nuestras fuerzas conseguir la medalla de bronce. Espero que hayamos recuperado fuerzas suficientes para poder subir al podio", manifestaba el seleccionador transalpino, Claudio Gentile.
En el mismo sentido se expresaba Hamed Adnan, el técnico iraquí. "Varios de mis futbolistas estaban estresados antes de la semifinal, en vista de lo mucho que había en juego para el país. Pero competir por la medalla de bronce ante Italia sigue siendo un gran éxito. En vista de las circunstancias, es realmente extraordinario".
Gentile es consciente de lo dramático del contexto, pero recuerda que en este caso únicamente se tratará de fútbol. "Conocemos la situación que existe en Irak, pero esperamos que ambos equipos ofrezcan un encuentro espectacular. La selección iraquí me inspira simpatía, porque ha llegado hasta aquí a pesar de las condiciones dificilísimas que hay en su país. Pero sobre el campo, estas condiciones y la simpatía que sentimos por ellos no harán que nos ganen".
No obstante, para conseguir la victoria Italia deberá practicar un fútbol mejor que en semifinales. Los Azzurri carecieron en particular de pegada, sobre todo en ataque, como señalaba Cesare Maldini, ex seleccionador nacional. "No podemos depender únicamente de Gilardino. Ha hecho cosas bellas, pero me parece que está muy solo en punta".
Adnan, por su parte, contará con el entusiasmo de sus pupilos, como de costumbre, y también con el de sus seguidores, que han llevado en volandas al equipo desde el principio del torneo. "Los hinchas son fundamentales, y desempeñan una función importante para nosotros. Se lo agradecemos, así como a todos los griegos que nos apoyan. Es una de las cosas que hemos ganado aquí: hinchas en todo el mundo".
Con este leitmotiv eterno, a pesar del contexto un poco más particular aún que existe en Tesalónica, el entrenador árabe repite sin cesar: "Nos alegra poder llevar la sonrisa a los iraquíes que viven en condiciones tan difíciles en nuestro país". Es evidente que una medalla de bronce contribuiría en gran medida a hacerlo.